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Metropolitan de Nueva York ofrece impresionante versión de “Roberto Devereux” de Donizetti

Manuel Pellegrini
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El penúltimo título de la temporada lírica de la temporada 2015-2016 del Metropolitan Ópera House de Nueva York, “Roberto Devereux” de Gaetano Donizetti, que llegó a Chile vía satélite en sistema HD y que ofreció directamente el Teatro Nescafé de las Artes (TNA), significó una impresionante versión y un rotundo éxito de interpretación vocal y teatral, en que la soprano norteamericana Sondra Radvanovsky ofreció una actuación notable.

En esta obra culminante de la trilogía, mientras la cantante Radvanovsky interpreta a la reina Isabel I, obligada a firmar la sentencia de muerte del noble que ama (Robert Devereux), el tenor lírico estadounidense Mateo Polenzani. La mezzosoprano letona Elina Garanča, como Sara, su amante, es la esposa del Conde de Notthingham, a quien encarna el actualmente célebre barítono lírico polaco Mariusz Kwiecien completando el cuarteto principal en esta obra maestra del “bel canto”, llevado a cabo por el director especialista en Donizetti, el italiano Maurizio Benini (ha venido a Chile en varias ocasiones e incluso dirigió “Cosi fan tutte” de Mozart en Talca).

Al igual que con las óperas anteriores del famoso autor italiano, “Anna Bolena” y “Maria Stuarda”, la “regie” o dirección de escena es de Sir David McVicar,

“Roberto Devereux” es una tragedia lírica, u ópera trágica, en tres actos con música de Gaetano Donizetti y libreto en italiano de Salvatore Cammarano, basado en Elisabeth d’Angleterre de François Andelot, aunque Devereux fue el tema de al menos otras dos obras francesas: Le Comte d’Essex de Thomas Corneille y Le Comte d’Essex de La Calprenede. La obra, estrenada el 29 de octubre de 1837 en el Teatro San Carlo de Nápoles, se basa vagamente en la vida de Robert Devereux, conde de Essex, un influyente miembro de la corte de la reina Isabel I de Inglaterra.

Se ha señalado que, “aunque la trama juega con la historia, la ópera lleva su propia marca de convicción dramática”.

Esta versión 2016 de “Roberto Devereux” tiene una duración de 2 horas y 20 minutos, aproximadamente y está dividida en tres actos. En ella, se suceden toda suerte de bellas muestras de gran literatura musical operática que enmarcan la tragedia romántica que se desarrolla paso a paso y en la cual Donizetti, considerado el compositor “belcantista” por excelencia, va trazando el terrible desarrollo, sobre una historia de amor y celos que involucra a los cuatro protagonistas.

Donizetti compuso el personaje para una soprano dramática de agilidad, un tipo de voz que fue característico del periodo 1797-1848. Una soprano capaz de cantar de forma lírica, tener agilidades, cuerpo y volumen, y sumar a lo largo de la partitura, unos graves de fiereza por debajo del pentagrama. Un personaje de dificultad tremenda pues muchas veces hay verdaderos saltos de la zona aguda al centro y de ahí al grave. En la partitura, Donizetti exige de la soprano notas máximas que van del Si al Do, acabando la soprano en un Re, sin embargo, tanto los sobreagudos como ciertas agilidades no están escritos por Donizetti, y solo la cantante que lo aborde tiene la facultad de ejecutarlos o no en función de su visión del personaje.

La acción que se ofrece al espectador, es de un brillo y suspenso e intensidad inusitados y cada uno de los intérpretes va enfatizando su importancia, con gran calidad vocal, a medida que la narración musical lo va necesitando.

Yendo paso a paso, en el Acto I Escena 1, se muestra un gran salón del Palacio de Westminster donde Sara, está triste y sus damas hablan de su melancolía. Ella asegura ser feliz, mientras su sentida y expresiva romanza “All¨Afflitto è dolce il pianto”, dice todo lo contrario. Es un fragmento con un exquisito sentido del legato y unos pianissimos de belleza extrema. La reina Isabel, entra y revela sus sentimientos por Roberto en el aria “L`amor suo mi fe”beata”, fragmento rico en melodía, de canto elegante. Tras una breve intervención de Cecil, que anuncia que el Parlamento está esperando una respuesta en relación con los cargos contra Roberto, Isabel continúa su escena con una rítmica cabaletta “Ah ritorna qual ti spero”,donde la soprano expone sus cualidades para el canto ornamentado. Roberto entra: “Donna reale, a piedi tuoi“ y en un dúo, Isabel le da un anillo como prenda y celosa, le exige el nombre de su amada. El conde niega amar a nadie, y la reina se marcha. El duque de Nottingham (barítono) amigo y defensor de Roberto, entra y los dos hombres discuten la seguridad del Conde, mientras que Nottingham le muestra su preocupación sobre el comportamiento de su esposa Sara después de observar que ella borda un pañuelo azul. Aquí el barítono canta una bella cavatina: “Forse in quel cor sensibile”.

Escena 2: Aposentos de la duquesa de Nothingam. Sara está sola cuando Roberto irrumpe en la estancia y la acusa de no haber aguardado su regreso. “Da che tornasti, ah misera”. Ella lo niega y explica que su matrimonio con el duque ha sido concertado por la reina. Al mismo tiempo, observa el anillo de Roberto y asume que es un regalo de amor de la reina. En el dúo final “Questo addio, fatale, stremo” declaran su mutuo amor y aceptan separarse. Sara le entrega el pañuelo que será objeto de la ira final de Isabel. En esta escena, como en la posterior con el barítono, se observa que la mezzosoprano tiene otra forma de cantar muy diferente a su escena de salida en el Acto I. Es un canto de tendencia más dramática y con más dificultad para la cantante en la zona aguda.

Acto II El gran salón en Westminster. Una emotiva página coral abre este acto, “l ´ore trascorrono” , el único fragmento escrito para que el coro lo cante solo. Le sigue el duettino entre Isabel y Nottingham al que se une Roberto formando un terceto que culmina con la escena del castigo que Isabel, dolorida y en venganza, lanza contra Roberto destinándolo a la Torre de Londres en espera de la muerte: “Va, la morte” : Una insolente y maravillosa página de enfado desmedido y furia vocal.

Acto III Escena 1: Aposentos de la duquesa de Nothingam. Sara recibe el anillo de Roberto junto con una carta donde pide que lleve el anillo a Isabel y ruegue clemencia. Nottingham llega y lee la carta y aunque ella defiende su inocencia, él le impide partir. Ambos oyen la marcha fúnebre por Roberto mientras lo conducen a la Torre y Nottingham sale para ejecutar su venganza.

Escena 2: La Torre de Londres. Gran escena de Roberto, con recitativo, aria y cabaletta. Página de tintes heroicos con importantes connotaciones musicales y vocales. La inusual larga introducción musical de casi tres minutos al aria es de una línea melódica bellísima y triste que realza lo lúgubre del lugar y el desánimo de su habitante. A “Ed ancor la tremenda porta… Come uno spirto angelico” le sigue la impetuosa cabaletta (aquí volvemos a escuchar la melodía que sonaba en la obertura) “Bagnato il sen di lagrime”.Toda la escena viene reforzada por la elegancia del canto y una destacada emoción.

Escena 3: El gran salón en Westminster. Entre otras bondades que brinda toda la partitura destaca esta inteligente página. Una escena final de casi 18 minutos de canto en su máxima expresión de pureza contenida, con la que Donizetti despliega un mundo de melodía y capacidad teatral que va desde la declamación más rigurosa, pasando por un aria de matices soberbios, secundada por la psicología del personaje que transmite todo el sufrimiento que se desarrolla en el escenario. La escena está compuesta con la formula recitativo + aria + recitativo + cabaletta, en este caso doble cabaletta. El aria “Vivi, ingrato” 7 y la consiguiente doble cabaletta “Quel sangue versato”, “Quel palco di sangue” muestran el arte vocal y escénico de una soprano absoluta que encarna a un personaje que desgaja no solo el drama de una reina, también y en definitiva, el de una mujer.

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