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10 factores que matan el deseo sexual masculino y que posiblemente desconocías

ARCHIVO | Maribel Fornerod | Agencia UNO
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El sexo en sí, es catalogado como la medicina que ayuda a aliviar los malos ratos que vive la sociedad actual, razón por la que hombres y mujeres a diario buscan experimentar el placer entregado por este antídoto que genera bienestar en el cuerpo y en la mente.

Pero a pesar que la mayoría cae rendida ante el placer que entrega esta acción, hay excepciones en la constancia en que la practican.

Según explica Alejandra Godoy Haeberle, psicóloga clínica y autora del libro “Te amo, pero no te deseo. Una epidemia del siglo XXI”, la intensidad del deseo sexual cambia no solamente de una persona a otra, sino que en un mismo individuo varía a lo largo del tiempo.

Y es que como población tendemos a cuantificar y a medir la mayoría de las cosas que nos suceden, lo cual en muchos casos es muy positivo, pero en otros aspectos nos puede desviar del tema central o incluso confundir, influyendo tal vez negativamente en la valoración que le otorgamos a algunos sucesos.

Un ejemplo de esto, es cuando nos referimos a la vivencia de la experiencia o encuentro sexual. La tendencia en la mayoría de las personas es guiarse por algún tipo de parámetros que muchas veces no hacen más que establecer rangos fuera de la realidad de muchas parejas, aumentando la preocupación, sensación de duda y posibles emociones en torno a esta actividad.

“Contexto en que la mejor frecuencia sexual será aquella que esté en consecuencia a las motivaciones reales, disposiciones honestas de ambos integrantes de la pareja y de acuerdo a las posibilidades que ésta posea, porque sin duda será mucho más satisfactorio tener un encuentro sin presiones de ningún tipo, que tratar de cumplir con un estándar que dicte de nuestras motivaciones reales”, sostuvo María Antonieta García, Terapeuta Ocupacional y Magíster en Afectividad y Sexualidad.

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Escenario que si se presenta una notable baja, uno se puede preguntar, ¿qué factores están acabando con el deseo sexual de los hombres? Antes de responder aquella interrogante es preciso indicar que cuando hablamos de ese termino, hacemos referencia a una de las etapas de la respuesta sexual, la cual no solo se presenta en el inicio como desencadenante, sino que a lo largo de toda ésta, por lo tanto, debemos considerar que los factores tanto internos como externos que lo componen pueden influir en el desarrollo de este estimulo.

Ahora bien, estos elementos si bien surgen dentro de contextos de socialización y desde la propia experiencia, son de carácter personal y tienen relación con aspectos fisiológicos, disposiciones emocionales y cognitivas al encuentro con el otro, como también qué tan abierta se siente la persona a la posibilidad de un acercamiento íntimo, la receptividad que tenga y la presencia de inductores eficaces, ya sea internos, como son las fantasías sexuales o externos como los estímulos sensoriales (estímulos auditivos, visuales, táctiles, etc).

“Por lo tanto, los factores que pueden influir en “matar el deseo” son variados y van desde pensamientos, tipo de relación, comunicación durante el encuentro y empatía hasta estímulos sensoriales. Situación que dependerá de la persona y del momento en el que se dé la relación sexual”, detalló la profesional.

Como una forma de complementar lo expuesto anteriormente, a continuación el sitio de parejas Salud Univisión, en conjunto con profesionales de la salud sexual, creó un listado con los 10 factores que acaban con el deseo carnal en ellos:

1- Exceso de estrés

Según explica el Dr. Michael Krychman, del Centro para la Salud Sexual en el Sur de California, padecer este mal contemporáneo reduciría la producción de testosterona, hormona asociada con el deseo sexual. Además, el estrés provocaría una gran sensación de fatiga que te hará desear llegar a la cama, pero solo con el afán de descansar y dormir.

Sin embargo, cuando se tiene sexo satisfactorio con frecuencia, el cuerpo produce grandes cantidades de endorfinas y oxitocina, sustancias asociadas con el placer y el bienestar que aliviarían el estrés de una excelente manera, explica el Dr. James Coan, de la Universidad de Virginia en Charlottesville

2- Problemas de autoestima

“Al tener una mala percepción de uno mismo y de nuestra imagen, la persona siente que no posee la capacidad de atraer sexualmente a su mujer, y peor aún, que no podrá satisfacerla; tal pensamiento provoca que en el hombre disminuya su deseo sexual, alejando de manera inconsciente a su pareja”, señaló la Dra. Ruth K. Westheimer, de la Universidad de Columbia, ”

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3- Cuadros depresivos

“Los trastornos emocionales como es el caso de la depresión, provocan un notable desequilibrio en los neurotransmisores del cerebro, por lo que, además de abatimiento y fatiga, padecer tal cuadro puede desencadenar una baja en la libido y serios problemas de erección”, destacó la Dra. Christine Webber, de la Universidad de Londres.

4- Se generan conflictos en la relación

Según indica al portal de parejas Salud Univisión la consejera matrimonial Denise Knowles, “las constantes peleas en la relación provocan estrés y tensión dentro del compromiso e incluso generan sentimientos de rencor entre sus protagonistas. Tal episodio acabaría con el deseo sexual, ya que no se puede pensar en intimar con quien te culpa de todos sus problemas”.

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5- Ser padre por primera vez

Los cambios hormonales del embarazo y los cuidados que conlleva el bebé, no solo pueden provocar una pérdida de deseo en las mujeres; sino que esto puede causar grandes cambios hormonales en el padre”, explica el Dr. David Delvin, experto en sexualidad.

Por lo que, para recuperar la vida sexual tras el nacimiento de este nuevo integrante de la familia, es importante buscar momentos para estar tranquilos como pareja y así recuperar el deseo que había antes del embarazo.

6- Problemas de insomnio

“La falta de sueño produce fatiga, ansiedad y estrés, lo que afectaría en gran medida el deseo sexual. Asimismo, la tensión producida por dormir poco nos hace insensibles frente a estímulos placenteros”, manifestó Robert Thayer, profesor de psicología en la Universidad de California en Long Beach.

7- Sobrepeso

Según explica Dr. Andrew McCollough, de la Universidad de Nueva York al portal de noticias Salud Univisión, cerca del 30% de las personas con obesidad tienen menos deseo sexual y una baja satisfacción al momento de los encuentros con la pareja, ya que el sobrepeso estrecharía los vasos sanguíneos de la zona genital, afectando la sensibilidad, el desempeño y las ganas de tener sexo.

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8- Diabetes

“Esta enfermedad puede provocar problemas sexuales hasta en un 50% de los pacientes, esto debido a que los altos niveles de azúcar en la sangre y otras condiciones propias de esta patología pueden dañar los nervios y vasos sanguíneos en los genitales, produciendo impotencia”, explica el Dr. David Delvin.

9- Alto consumo de alcohol

“El consumo de este tipo de bebida afecta los nervios que provocan erecciones, razón por la que si hay un alto porcentaje de alcohol en la sangre el hombre no podrá tener una correcta erección”, indicó la Dra. Jeanette Norris, de la Universidad de Washington.

10- Consumo de cierta clase de fármacos

Algunas drogas presentes en los tratamientos contra la depresión, hipertensión, diabetes o enfermedades cardiacas pueden reducir el deseo sexual, ya que alteran el balance de los neurotransmisores de quienes las consumen.

Por eso es necesario hablar con su médico para saber si existen otras alternativas, pues hay fármacos que no reducen el deseo sexual y permiten controlar alguna patología sin afectar la vida intima. Incluso – si no interfieren con tu tratamiento común- algunas drogas pueden ayudarte a incrementar tu libido.

Hay que tener presente que la sexualidad forma parte importante de la vida en pareja, por ende, tales conflictos en la intimidad no debemos verlos como un caso aislado, ya que es ahí donde existe un dinamismo entre ambos en como se presenta y se lleva la relación.

Tal vez no te pueda dar el mejor mundo, pero te puedo dar lo mejor de mi.

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Sin embargo, hay que destacar que “no tener ganas” de intimar no necesariamente es un tema que nos debe generar alarma, ya que se puede relacionar con algo momentáneo que de haber una buena comunicación se podría resolver a la brevedad. Ahora bien, cuando esta baja en el deseo se mantiene en el tiempo y pese a los constantes intentos tanto personales como de pareja por revertir dicha situación, no se logra nada, es importante acercarse donde algún profesional de la salud capacitado en el área, para que nos oriente y ayude respecto al tema.

Del mismo modo, como un método para mantener el erotismo ante ciertas circunstancias, se recomienda retomar actividades que como pareja solían hacer en sus primeras citas, donde cambiar de escenario, fortalecer la comunicación y hasta modificar la ropa y aspecto físico, son todas técnicas que pueden utilizarse con el objetivo de despertar nuevamente el interés de tu pareja y acabar con la rutina que muchas veces está matando la relación íntima.

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