El ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva asumió este jueves como jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, en una ceremonia con ambiente de mitin político que atribuía a “golpistas” las denuncias de corrupción que desestabilizan al gobierno.

“¡No habrá golpe! ¡No habrá golpe!”, gritaban los asistentes al acto en el Palacio de Planalto, en Brasilia, interrumpido por un opositor que gritó: “¡Vergüenza!”, ante los abucheos de los presentes.

“La gritería de los golpistas (…) no pondrá de rodillas” al pueblo brasileño, proclamó el jueves la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, atribuyendo a tentativas de desestabilización los pedidos de que renuncie a su cargo.

“La gritería de los golpistas no me va a sacar del rumbo ni va a poner de rodillas a nuestro pueblo”, zanjó Rousseff en el acto en que su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva asumió como jefe de su gabinete.

Lula se convierte en ministro de Dilma Rousseff, amenazada por un proceso de destitución, en un país conmocionado por la difusión de una embarazosa conversación entre ambos dirigentes.

Miles de manifestantes protestaron durante la noche en Sao Paulo, Brasilia y otras ciudades contra la decisión de Rousseff de nombrar ministro jefe de gabinete al ex sindicalista, investigado a su vez por causas relacionadas con el megaescándalo de la estatal petrolera Petrobras.