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El bajo monto que aporta Capredena a sus pensiones: Los chilenos pagan el 90%

Pablo Vera | Agencia Uno
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Queremos comenzar este 2016 dejando en claro que pasan muchos años, pero nuestro país sigue presentando sectores “privilegiados”, y particularmente, esta vez hablaremos de los “regalones del ’73″: las Fuerzas Armadas.

Fue justamente bajo el mando del dictador Pinochet, ex Comandante en Jefe del Ejército, que los Chicago Boys reformaron la economía del país dejando como herencia, desde noviembre de 1980, a las Administradoras de Fondos de Pensiones, sistema que determina la jubilación de todos los chilenos desde hace 35 años.

Perdón, ¿de todos los chilenos?

No señor. Porque el nuevo sistema no corrió nunca para la Fuerza que amparó su instauración, cuyo personal continua dejando sus futuras pensiones en manos de la Caja de Previsión de Defensa Nacional, Capredena, por una cuestión de carácter estratégico, se dijo.

Así, se mantienen en Chile sistemas que se distancian en forma, fondo y dignidad.

¿No me cree? Veamos.

El gasto anual de Capredena, en pensiones para 106.736 uniformados es de 831.961 millones de pesos, o si se quiere, 1.164 millones de dólares, correspondiente a lo recolectado por la última Teletón durante 25 años, o sea, durante un cuarto de siglo en un año.

Mientras que recién en los descuentos del 2015 las AFPs lograron terminar con números azules en la administración de los fondos de los trabajadores, cerrando el peor año de los últimos cuatro con consecuencias para todos sus afiliados.

Y el pasado 28 de diciembre la Superintendencia de Pensiones entregó una noticia para nada “inocente”: todos los Fondos presentaron pérdidas en el último mes del año.

A esto podemos sumar otra comparación odiosa y real: mientras el promedio de jubilación de la gran mayoría de los chilenos se ubicó, a mediados del 2015 en 197 mil pesos y fracción, para los afiliados a Capredena es de 705 mil pesos, tres veces más por cada mes.

Y seguimos…

Según datos de noviembre del 2015, se pagaron 75.200 millones de pesos, de los cuales la caja, o sea Capredena, aportó sólo 1 de cada 10 pesos.

Entonces ¿De dónde vienen los 9 restantes? Aunque no lo crea, de su bolsillo.

Porque es el Fisco quien coloca el resto, y como la brecha es tan grande – gigantesca- el Estado debe garantizar los recursos en el Presupuesto de la Nación, aprobado por el Congreso.

Y aún no terminamos.

Una mujer en Chile tiene posibilidad de jubilar a los 60 años y los hombres a los 65.

Pues, la edad promedio de retiro de los uniformados es de 53 años. Y las Fuerzas Armadas chilenas tienen el “privilegio” de poder retirarse con 20 años de servicio, y claro, acceder a una pensión, y no cualquiera.

La tasa de reemplazo para alguien que se retira a los 20 años, es de 66% de su sueldo de los últimos años. Pero si un militar decide esperar, y retirarse a los 30 años de servicio la jubilación es de ¡el 100% del total de su sueldo en servicio activo!

Por el contrario, en el mejor de los casos, para un hombre chileno en el tramo medio alto, según un estudio de la OCDE, es de 35,7% y en el peor de los casos de tramo bajo de cotización de un mujer es de 19,6%

Raya para la suma. Actualmente las jubilaciones más altas de Capredena son para 55 jefes en retiro, y alcanzan los 3 millones y medio de pesos mensuales para cada uno.

Entonces, en vista y considerando.

Se entiende que los funcionarios de la Dirección General de Aeronáutica Civil exigieran en su movilización pasar de las AFPs a Capredena, viendo las ventajas comparativas que muestra el sistema; bueno, también se entiende la negativa del Ministerio de Defensa, cuando el precio que se paga, o mejor dicho, que pagamos, ya es alto.

Desde la vuelta a la democracia, han pasado los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet por dos, pero ninguno se “atrevió” a tocar estos beneficios, sino que fue la administración de Piñera, el Presidente de Derecha, el que modificó sinsentidos que se arrastraban desde la Guerra del Pacífico como el montepío para las hijas mientras se mantuvieran solteras, dejándolo ahora hasta los 24 años.

En fin, los militares tendrían que ser “tontos” para dejar estos privilegios, y los civiles han tenido de sobra, al mantenerlos.

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