Una prueba que quedó en nada: La semana donde Lionel Messi pudo ser jugador de River Plate

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Lionel Messi juega en el Barcelona desde hace 15 años, pero poco antes estuvo muy cerca de fichar por River Plate, con el que probó durante una semana. Si se recupera, el ídolo jugará el domingo por primera vez ante el club que le rechazó cuando era un niño.

Tres lustros después de aquella historia, el Mundial de Clubes 2015 gira en torno a su estado de salud. Un cólico nefrítico le dejó sin jugar las semifinales. Su evolución determinará si puede enfrentarse a River Plate por el título el domingo.

Antes de que esta dolencia le dejara en el hotel, Messi concedió una entrevista a la FIFA en la que reconoció que pudo jugar en River, pero no quiso entrar en detalles.

“Hace mucho tiempo de eso ya. Al final no sucedió, pero sí es verdad que se dio la posibilidad cuando yo era muy chiquito“, se limitó a decir.

‘Muy chiquitito’

¿Qué ocurrió para que Messi pasara por delante del Monumental y no se quedara? “Fue en 2000, Messi tenía 12 años y lo trajeron sus padres junto a otro chico de apellido Giménez, con el que hacía dupla de ataque en Newell’s. Ya el primer día que lo vi me maravilló“, ha contado Eduardo Abrahamian, exjugador de River y técnico de las inferiores entonces, en varias entrevistas.

Antes el hombre encargado de detectarlo fue Federico Vairo, otro exfutbolista ‘Millonario’, encargado de reclutar promesas en el interior y que murió en 2010.

Un amigo me trajo a Messi, lo vi muy chiquitito. El padre me dijo que lo viera. Iba a cumplir 13 años y tenía pruebas de los de 16. Se lo expliqué, pero el padre me dijo que estaba acostumbrado“, contó Vairo -que en nuestro país deleitó a los hinchas de O’Higgins en la década de los sesenta- en una de sus últimas entrevistas.

“A los 10 minutos lo llamé y le dije no le des la pelota a nadie y si me ves en el camino, me tenés que gambetear“. Messi se había ganado el billete para las pruebas.

Junto a su amigo Giménez estuvo cuatro días. “Lo que más me llamaba la atención es que fuera tan chico y no le temiera a nada. No era de hablar mucho, no preguntaba nada”, recordó Abrahamian en una entrevista de televisión.

Junto a Higuaín

En aquellos entrenamientos, Messi se encontró por primera vez con un chico de su quinta (1987), un tal Gonzalo Higuaín, con el que luego ha compartido muchos años en la Albiceleste. “En una práctica los puse juntos. Fue impresionante. Ahora juegan de la misma manera, cuando los veo, es como cuando eran chicos”, explicó Abrahamian.

Archivo | AgenciaUno

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Los responsables de los equipos inferiores decidieron incorporarlo y en el desencuentro aparecen diferentes versiones.

La familia Messi dice que el club no quiso pagar el tratamiento hormonal de inyecciones que necesitaba para su crecimiento, que costaba 900 dólares mensuales. ‘La Pulga’ había comenzado a tratarse 4 años atrás, cuando sólo tenía 9 y medía 1,27 metros.

Abrahamian no lo recuerda bien: “Parece que el padre de Messi quería una casa, un trabajo, se habló de las inyecciones. No sé qué pasó o todo pudo haber pasado”.

Vairo contó otra versión en el libro ‘Ser de River’: “De la subcomisión de fútbol lo vieron muy chiquito. Había que darle una pensión, pero en infantiles no había. Yo les insistí y me dijeron que en River se probaba tanta gente que si perdíamos a ese chico no iba a haber problemas“.

Archivo | AgenciaUno

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Poco después de aquella semana Carles Rexach, entonces director técnico del Barça, no lo dejó escapar. El club azulgrana aceptó pagar el tratamiento si se trasladaba junto a su familia. El resto es historia del fútbol.

Ironías del destino, Giménez, el niño que acompañó a Messi en su semana de rojo y blanco, sí se quedó. Estuvo tres años y luego poco se supo de su carrera futbolística.