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Las fallas de inteligencia que facilitaron los atentados en París

Kenzo Tribouillard | AFP
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Como ocurre después de cada atentado islamista, la matanza del 13 de noviembre genera interrogantes sobre eventuales “fallos” en los sistemas antiterroristas franceses y europeos y, en los peores ataques cometidos en suelo francés, las disfunciones parecen acumularse.

En el estado actual de la investigación, el más grave parece ser el caso de Samy Amimour: este francés de 28 años, sospechoso de querer viajar a Yemen, fue acusado en octubre de 2012 por “asociación de delincuentes terroristas”, y puesto bajo control judicial. Esto no impidió que un año más tarde llegara a la “Tierra de la Yihad” Siria.

Eso da lugara a una orden de arresto internacional. A pesar de ello, logra regresar a Francia de incógnito para participar, el viernes de noche en París, en los atentados.

“Tenemos un problema de control de las fronteras en el espacio de Schengen, y grande”, asegura a la AFP Alain Chouet, ex jefe del servicio de inteligencia y seguridad en la DGSE (servicio francés de inteligencia exterior). “Su llegada debería haber provocado una alerta roja. Pero estos muchachos controlan muy bien las técnicas de entrada y salida de Schengen, por haberlas practicado mucho”, sigue.

“Si se cuidó de no regresar por una frontera francesa, nadie lo vio. Si lo hizo a través de Bélgica, por ejemplo en un vuelo low-cost a Charleroi… Vaya a Charleroi, y verá los controles”, añade.

Otro problema: otros de los agresores en la sala de espectáculos Bataclan, Omar Ismail Mostefai, por una parte atrajo desde 2010 la atención de los servicios franceses, que habían confeccionado una ficha suya S (“seguridad del Estado”), y por otra, según Ankara, fue detectado dos veces en París por su pertenencia al movimiento yihadista.

La policía turca “informó a la policía francesa en diciembre de 2014 y en enero de 2015″ respecto a él (había entrado en territorio turco en 2013, para enseguida seguramente dirigirse hacia Siria), y “nunca tuvimos una respuesta de Francia”, afirmó este lunes a la AFP un responsable turco.

Otros miembros del comando, instalados en Bélgica, eran además conocidos de la policía belga. “Comprenderá, que si los belgas no nos advierten, no podemos hacer nada”, confiaba este lunes a la AFP una fuente policial.

“Esto me impide dormir”

Este manojo de indicios, informes, esa orden de arresto internacional, deberían haber constituido puntos de un esquema que, al juntarlos, habrían podido llevar a los investigadores, en Francia y Bélgica, a pasar a la acción contra esta célula antes que ensangrentara París.

“Hay tres hipótesis”, explica a la AFP un ex especialista del contraterrorismo en la DGSE, bajo cubierta del anonimato. “Si nadie vio nada, ya es un gran problema; o alguien vio algo pero no lo comprendió, lo que también implica un problema; o se vieron cosas y a pesar de ello el equipo pudo pasar a la acción”.

“Tal vez nos perdimos la fase de preparación final, en la que los individuos andaban sueltos por ahí. En los tres casos es algo muy molesto. Quiere decir que hubo un problema de información, o en la cadena de mando de los servicios. Esto acrecentado por el hecho de que parte de todo tuvo lugar en Bélgica”, añade.

“Para la inteligencia antiyihadista, Bélgica está bajo el escudo francés, mientras tiene la mayor proporción de partidas hacia Siria desde los países occidentales; los belgas no están a nivel”, continúa. “En este equipo, varios de los muchachos eran conocidos en Bruselas, alguien falló de manera manifiesta”, apostilla.

Ahogados por el número de yihadistas que regresan de Siria e Irak, a los cuales hay que añadir a los ex miembros de redes afganas o iraquíes, que a veces vuelven a prestar sus servicios, los servicios especializados se ven obligados a establecer listas de nombres, por orden decreciente de acuerdo a su presunta peligrosidad.

“Esto no me deja dormir por la noche”, confiaba recientemente uno de los responsables del antiterrorismo en Francia. “Poder tener los nombres exactos y en el lugar adecuado. Estamos muy lejos de una ciencia exacta”.

“Por definición, si hubo un atentado, es porque hubo algún problema”, concluye Chouet. “Pero bien, no se les reprocha a los bomberos por los incendios de bosques… Si usted ubica un bombero cada cinco metros en todos los bosques de Francia, no habría más incendios forestales…”, agrega.

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