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6 famosos cuadros que escondían algo bajo su pintura

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A lo largo de la historia, muchos cuadros han demostrado que bajo su pintura algo escondían, que enocasiones podían ser concordantes con la obra, como no.

Han sido procesos de restauración, uso de Rayos X y cuidadas investigaciones de especalistas en conservación, las que han permitido develar una serie de casos.

Según detalla Mentafloss, a ello se le denomina Pentimento, un término que viene del italiano “pentimenti” y que significa “arrepentirse”.

Muchas veces los artistas se arrepentían a cómo iba su obra, por lo que hacían cambios sobre la obra ya hecha. Así por ejemplo, cambiaban la mano, borraban un objeto, añadían otro, sin usar otra tela, ya que aquello era simplemente un lujo.

Revisa a continuación una selección de cuadros que sufrieron del Pentimento, que es más habitual de lo que crerías.

1

Se trata de El retrato de Jacques Marquet, Barón de Monbretón de Norvins del artista Jean-Auguste-Dominique Ingres.

Elaborado entre 1811-12, la pintura hace un retrato del jefe de la policía de Napoleón en Roma. Sin embargo, como se ve en la imagen, a la izquierda en las cortinas parece haber un busto.

Según los historiadores, se trataría del busto del hijo de Napoleón, quien en 1814 perdió el poder. Tras ello, el retratista no quiso verse relacionado con el líder militar, por lo que habría tapado más tarde la imagen. Aunque se estima también que fue más un asunto político que de parte del propio artista.

2

Viejo con Guitarra de Pablo Picasso, oculta la silueta de una mujer, la que denota el uso de viejos lienzos para nuevas obras en su denominado “periodo azul” (1901-04).

Es así como con rayos X se pudo observar que había una mujer junto a un niño en un campo, a quien amamantaba en un entorno rural junto a una vaca y una oveja.

Si tienes la oportunidad de ver de cerca esta pintura, notarás claramente el rostro de la mujer.

3

La habitación azul, también de Picasso, esconde bajo su colores otra figura.

Fue en 2014 cuando una investigación del Museo de Winterthur en Delaware (EE.UU.) logró observar a un hombre con barba, apoyado con su brazo y el cuerpo inclinado hacia la derecha.

Otra vez fueron los rayos X y un escáner hiperespectral el que permitió ver al hombre dentro de la habitación.

“La imagen subyacente, que se piensa que fue realizada también en 1901, tiene algunas similitudes con ‘La habitación azul’, como los contornos en un azul prusiano oscuro”, explicó en su momento el museo.

4

La Madame X de John Singer Sargent esconde una fascinante historia que puedes ya notar en el sujetador del vestido.

De 1884, esta obra causó toda una polémica al ser expuesto en el Salón de París, donde acaparó las miradas por su alto contenido sexual según la sociedad de esa época.

Virginie Amélie Avegno Gautreau, quien era la modelo y una conocida dentro de la elite parisina, fue objeto de críticas junto al pintor, por el pronunciado escote y un tirante que aparecía caido sobre el hombro derecho.

Considerado como un pecado, al retratarse a una joven en pose altiva y excesivamente sensual, la madre de la joven pidió sacar el cuadro del salón, a lo que se negó el artista.

A pesar de ello, la presión fue tal, que Sargent repintó el lienzo y puso el tirante del vestido en una posición menos comprometedora y de la que no diera a entender que “en cualquier momento podía caer” y desvestir a la joven.

5

La mujer en la ventana, de autor desconocido, consiguió obtener su dibujo original gracias a un trabajo de la National Gallery de Londres.

En este se observó que la cabellera rubia fue oscurecida debido a la rígida era victoriana. Ante ello, los expertos consiguieron recuperar su apariencia renacentista, de mirada intensa y generoso escote.

Se piensa que su cambio responde además a razones más comerciales para la época, aunque hoy es ya posible observarla en su originalidad en el mismo museo londinense.

6

La escena en la orilla (s. XVII), de Hendrik van Anthonissen, fue donada al Museo Fitzwilliam, y mostraba a una cantidad de gente congregada cerca de la orilla de la playa.

Pero cuando el Instituto Hamilton Kerr, a cargo de la restauración antes de la exposición, tomó el cuadro, notó cierta rareza al ver a tante gente congregada sin razón aparente.

Fue así como con múltiples análisis se dio con la figura de una ballena, la que habría varado en la orilla.

Las pinturas tienen un fuerte componente decorativo, por lo que se cree que el cetáceo fue borrado ya que no se veía bien tener a una ballena muerta en el salón de una casa.

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