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De Jack el Destripador a los hermanos Kray: Abre museo del crimen británico

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El diario de un detective que buscó a Jack el Destripador o el maletín-jeringa de los gemelos Kray para matar a un testigo forman parte de una exposición sobre el crimen británico que se inaugura el viernes en Londres.

Más de 600 objetos, parte de los 2.000 que forman la colección privada de la policía británica, integran la exposición “El Museo del crimen al descubierto”, que se podrá ver en el Museo de Londres, muy cerca de la catedral de Saint Paul.

El Museo del crimen no es otra cosa que los objetos que la policía ha ido reuniendo desde mediados del siglo XIX sobre todo para formar a sus agentes.

Apertura al público

Siempre estuvo cerrado al público, hasta ahora, con la excepción de algunos invitados especiales, como el creador de Sherlock Holmes, el escritor Arthur Conan Doyle, o el escapista Harry Houdini.

“Son objetos muy importantes para nosotros, son objetos educativos”, dijo Martin Hewitt, subcomandante de la policía británica.

Las piezas son un recorrido por los últimos 140 años del crimen británico y estarán agrupadas por temas, como espionaje o terrorismo.

Piezas históricas del crimen británico

Hay una bomba que los nacionalistas irlandeses colocaron en la estación londinense de Paddington en 1884 y que no estalló, o un ordenador del atentado contra el aeropuerto de Glasgow en 2007, muy quemado pero del que la policía pudo recuperar prácticamente la totalidad de sus datos.

Está asimismo el maletín de 1968 con una jeringa escondida con veneno para inyectárselo a un testigo incómodo para los gángsters londinenses más famosos, los hermanos gemelos Ronnie y Reggie Kray.

También están las botellas de champagne que la policía encontró en 1963 en el escondrijo de Ronnie Biggs y los autores del famoso e intrépido asalto al tren-correo Londres-Glasgow.

alvaro reyes (CC) Free image

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Integran también la muestra el instrumental de trabajo del asesino del baño de ácido (1949), las memorias con notas manuscritas del detective Donald Swanson, que persiguió al infame Jack el Destripador en el siglo XIX y en el que nombra al que para él era el asesino, Aaron Kominski, en un caso nunca resuelto.

O los antifaces de unos ladrones -los hermanos Alfred y Albert Stratton- que asesinaron a dos comerciantes, que sirvieron para resolver un crimen, por primera vez en el Reino Unido, gracias a las huellas digitales, en 1905.

“Mirando a todos estos objetos, te das cuenta de cómo el mal ha ido cambiando de rostro”, dijo Stephen Greenhalgh, responsable de policía del ayuntamiento de Londres.

El crimen consiste “en un ser humano entrando en contacto con otro ser humano y entonces ocurren cosas”, dijo Hewitt. Cosas que ocurren con objetos como los de la exposición.

Sus responsables esperan que no sirva para glorificar el mundo del crimen. “No queremos una exposición sensacionalista”, explicó Annette Day, una de las comisarias, resaltando que no se exhibe ningún resto humano.

“No queremos que el museo ofrezca una imagen glamurosa del crimen”, asintió Hewitt.

La exposición estará abierta del 9 de octubre al 10 de abril de 2016.

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