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Crítica de Teatro: “La nueva familia”

Fotografía José Luis Canales y Mathew Grange
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Aunque continuará por mucho tiempo la discusión respecto de quiénes integran una familia, la porfiada realidad señala que es muy variada y que no estructurada sólo por los padres (hombre y mujer) y sus hijos, según defienden los conservadores.

Algo de esto muestra la obra del dramaturgo Gerardo Oettinger (“El otro baño”), cuya dirección pertenece a Rodrigo Susarte (“American Jesus”) y Camilo Carmona (“Al volcán”).

Claro que el montaje plantea el tema desde los bordes más extremos y provocativos en una propuesta que suma conductas individuales y grupales reales, pero que no se ejercen a la luz del día.

Y con énfasis en un componente: la libertad sexual, el factor que define y ordena las relaciones de los personajes de esta nueva familia en escena.

El montaje presenta a una joven que, luego de abandonar a su pareja masculina, ingresa a una comunidad de hombres y mujeres para quienes todo está permitido en la vida cotidiana sexual (menos amar).

Fotografía José Luis Canales y Mathew Grange

Fotografía José Luis Canales y Mathew Grange

Todos son (se sienten) libres, porque han tomado una opción de vida que incluye sadomasoquismo y contratos bilaterales de amo y esclavo, entre otras alternativas.

Un punto de partida que tiene su correlato en las decisiones tomadas en lo escenográfico, iluminación y vestuario, que enfatizan desde lo estético una perturbadora idea de “nueva familia”.

Radiografía escénica

Nadie puede negar que la erotización caracteriza la vida actual en todos o casi todos los planos. En este sentido, la ficción escénica equivaldría a una radiografía instantánea de la realidad que sintetiza una investigación de la sociedad contemporánea.

Antes que el novio que busca a la joven que ingresó a la comunidad denominada “La nueva familia” experimente en carne propia esta forma de vida, la obra muestra cómo son las relaciones internas.

Fotografía José Luis Canales y Mathew Grange

Fotografía José Luis Canales y Mathew Grange

En un ambiente sofisticado, creado por Rocío Troc (escenografía e iluminación) y Matías Hernán (vestuario) el grupo ejerce sus opciones y prácticas sexuales individuales y grupales: lesbianismo, sadomasoquismo, se atan y/o violentan los cuerpos con fines eróticos…

Llama la atención de manera especial el tipo de acuerdo que une a la lesbiana líder de la comunidad con un hombre: ella es el amo y él su esclavo sexual y un protector que asume conductas caninas.

También la obra enfatiza el cambio de roles en esta nueva mirada de la estructura familiar, una manera de desestabilizar la concentración del poder en la vida privada.

Leopoldo Pulgar

Leopoldo Pulgar

Sin embargo, lo fundamental no radica en el muestreo anecdótico de diversas conductas humanas, a través de un elenco que se mueve como si fuera partícipe de un rito.

Por este relato que en momentos podría parecer excesivo, sobrevuela un claro objetivo: que todos sus mecanismos están en función de afirmar que las relaciones deben ser apasionadas, comprometidas y viscerales, única manera de dar sentido a la vida respetando la libertad y la condicion humana.

Leopoldo Pulgar Ibarra
Periodista

Teatro La Memoria. Bellavista 0503. Fono 2732 3000. Jueves, viernes y sábado, 21.00 horas. Hasta el 3 de Octubre. Entrada general $ 6.000; Estudiantes y tercera edad $ 3.000.

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