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¿Qué significa ser intolerante a la lactosa?

Christy Mckenna (CC) | Flickr
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Si una persona sufre diarrea, náuseas, dolor o distención abdominal tras comer algún alimento que contenga leche u otros productos lácteos, puede que sea parte del 75% de la población mundial que padece de intolerancia a la lactosa.

“La lactosa es un disacárido que está presente exclusivamente en la leche de los mamíferos. Cuando es ingerida y llega al intestino delgado es absorbida por la enzima Lactasa Phlorizin Hidrolasa. Cuando no existe la cantidad suficiente de esta enzima, se origina la intolerancia a la lactosa”, explica Joanna Rudman, nutricionista y académica de la Universidad San Sebastián.

Agrega que “los mamíferos a lo largo de la vida presentamos de forma natural distintas concentraciones de la enzima Lactasa, siendo su máxima expresión en el momento del parto. Luego se produce una reducción genéticamente programada en su síntesis lo que determina una hipolactasia del adulto. Estas variaciones naturales de la cantidad de enzima presente en el intestino, condicionan la capacidad de nuestro organismo para digerir este disacárido”.

La prevalencia de esta patología varía en relación a la edad, dieta y raza o etnia. En Chile, un estudio reciente demostró hipolactasia en un 56% de la población hispana (mestiza) y en el 88% de la población mapuche. Asimismo, según un análisis del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA, de un total de 326 niños entre 10 y 18 años, un 42,2 % presentó hipolactasia.

Sus síntomas suelen presentarse entre 30 minutos y 2 horas luego de ingerir productos lácteos y generalmente causa náuseas, distención abdominal, dolor, flatulencia y/o meteorismo. “La lactosa necesita atraer agua a través de la membrana intestinal para alcanzar un equilibrio entre el medio interno y externo del intestino. Este mecanismo ocasiona la secreción de líquidos y electrolitos hacia la luz intestinal, pudiendo provocar una diarrea”, dice la especialista.

El tratamiento apunta a reducir o eliminar la ingesta de lactosa, medida que puede ser total o parcial y que dependerá de cuál sea la respuesta del organismo de la persona que lo padece. Los alimentos a evitar son la leche (entera, semidescremada, descremada); y productos que contengan suero, lactosuero y sólidos de leche.

“Es importante leer los etiquetados, pues la lactosa es incorporada como aditivo a productos no lácteos. Asimismo, hay alimentos con bajo contenido de lactosa, como la crema de leche, quesos y yogures, que por su proceso de elaboración contienen pequeñas cantidades de lactosa, por lo que el paciente deberá probar si los tolera o no para decidir su inclusión o exclusión”, comenta la académica de la Universidad San Sebastián.

“Otro punto importante es sustituir los nutrientes presentes en los lácteos por otros alimentos que provean cantidades y calidad similares de energía, proteínas, vitaminas y minerales (calcio principalmente). Se debe mantener una ingesta adecuada de calcio y vitamina D para asegurar cubrir los requerimientos específicos para cada grupo etario, promoviendo la salud de los huesos y dientes. Además, es posible administrar la enzima lactasa en forma de cápsulas junto con los alimentos que contengan lactosa a fin de facilitar su digestión y absorción”, explica Joanna Rudman.

Recomendaciones

· Frente a la presencia persistente de uno o más síntomas acuda a su médico para poder evaluar y realizar un diagnóstico precoz.

· Una vez sea diagnosticado, concurra a un nutricionista para que le indique qué alimentos puede consumir, cuáles debe evitar y de qué manera puede sustituir los nutrientes que están presentes que contienen lactosa y que ahora no podrá consumir.

· El nutricionista también le enseñará de qué forma identificar en el etiquetado nutricional de los alimentos, aquellos aditivos que contienen “lactosa oculta”.

· En todas las etapas de la vida, es importante, mantener una dieta saludable y balanceada de forma de no presentar carencias ni complicaciones. Para ello, es fundamental que frente a la necesidad de excluir ciertos alimentos fuentes de macro y micronutrientes, se apoye de un profesional nutricionista para realizar las sustituciones pertinentes y así evitar carencias.

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