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Miles de migrantes siguen su camino hacia Europa occidental escapando de la guerra

AFP | Armend Nimani
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Miles de migrantes seguían avanzando este domingo hacia Austria y Europa occidental en autobuses, trenes o a pie atravesando Croacia, Hungría y Eslovenia para escapar de la guerra y la pobreza, mientras otros murieron tratando de cruzar el Mediterráneo.

El incesante flujo migratorio eleva la presión sobre la Unión Europea, cuyos dirigentes se reúnen el miércoles en Bruselas para intentar superar sus profundas divisiones. El martes los ministros de Interior van a reunirse para preparar el encuentro.

Este domingo Hungría reabrió la frontera con Serbia en el puesto de Röszke, donde el miércoles se registraron enfrentamientos entre la policía y los migrantes.

Pese a las firmes declaraciones de Hungría, los kilómetros de alambradas anunciados a lo largo de su fronteras no habían sido terminados, constataron periodistas de la AFP.

El flujo de migrantes que ingresa en Croacia desde Serbia sigue siendo importante. Zagreb ha contabilizado 21.000 entradas desde las primeras llegadas el miércoles, según el ministerio del Interior, que espera que esta tendencia se mantenga.

La mayoría de ellos pasan por el puesto fronterizo de Tovarnik, de donde son llevados en tren y autobús hacia la frontera húngara, a las localidades de Beremend y Letenye.

Cooperación entre Croacia y Hungría

Pese a las disputas entre Croacia y Hungría sobre los migrantes, la realidad en el terreno muestra un sistema particularmente eficaz de cooperación entre los dos vecinos.

El sábado por la noche, por ejemplo, en el paso fronterizo croata-húngaro de Baranjsko Petrovo Selo-Beremend, en el noreste de Croacia, once autobuses croatas condujeron a unos 600 migrantes sin problemas.

En otros puestos fronterizos de Croacia, unos 700 migrantes esperaban este domingo entrar en Eslovenia, indicaron reporteros de la AFP. En uno de ellos, en Bregana, las familias tenían prioridad pero la gente hacía todo lo posible para pasar a empujones.

“Soy ya mayor, tengo 60 años, no puedo abrirme paso entre esta muchedumbre” explicaba a la AFP Mazin, un cristiano que abandonó su hotel-restaurante en Bagdad, en agosto. “Voy a esperar a que haya menos gente”, dijo.

“La noche ha sido dura”, se lamentaba por su parte Mohamed Hawari, un fisioterapeuta sirio de 22 años. “Ha llovido mucho”, se quejaba y lamentó la falta de información.

Un poco más al oeste, Ali al Mahmody esperaba la salida de un tren hacia Gykenes, en Hungría. “No me he bañado ni afeitado en diez días. No he dormido de verdad desde mi salida. Dormimos en los bosques en Macedonia. Podemos soportar el hambre pero me gustaría realmente poderme duchar”, dijo el hombre acompañado de su mujer y su hijo de siete meses.

“Perdimos a los niños”

Mientras tanto en el sur del continente los migrantes siguen intentando entrar en la Unión Europea y este domingo 13 personas murieron en la costa de Turquía tras la colisión de un ferry y de un barco de migrantes que se dirigía hacia Grecia.

En total 46 refugiados se encontraban en la lancha neumática que se hundió en el mar Egeo, indicó la agencia Dogan sin precisar la nacionalidad de las víctimas. Los guardacostas griegos pudieron salvar a 22 pasajeros de la lancha y seguían buscando otros posibles supervivientes. En el naufragio murieron seis niños.

Uno de los supervivientes, identificado como Hansen por la agencia estatal griega ANA dijo el accidente se produjo de noche. “Estaba oscuro, vimos que el barco se venía hacia nosotros. Intentamos hacer señales con las linternas y los teléfonos pero no nos vieron”, contó el refugiado. “Perdimos a los niños. No podíamos verlos en la oscuridad”, agregó.

Este año, casi medio millón de personas han cruzado el Mediterráneo para huir de sus países de origen y refugiarse en Europa. Más de 2.600 perecieron en el viaje.

La armada italiana informó que este domingo estaba conduciendo dos operaciones, en las que consiguió salvar a 250 personas, después de que el sábado más de 4.500 migrantes fueran rescatados.

Por su parte, 215 personas fueron rescatadas este domingo por los guardacostas libios, que asistieron a dos barcos.

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