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Director israelí Yoav Talmi conduce con mano maestra a la Orquesta Sinfónica de Chile

Talmi Yoav
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Interpretando obras de Mussorgsky, Schnittke y Tchaikovsky, la Orquesta Sinfónica de Chile volvió al Teatro del CEAC de la Universidad de Chile, de Plaza Italia, con el concierto titulado “A Rusia con amor”. El programa contó con el debut en Chile del maestro israelí Yaov Talmi, quien se presentará en dos ocasiones al frente de la agrupación musical uiversitaria.

Considerado uno de los directores más distinguidos en el escenario internacional, Talmi fue nombrado Director Emérito de la Orquesta Sinfónica de Québec en Canadá y Jefe del Departamento de Dirección orquestal en la Universidad de Tel Aviv. Su sorprendente y larga carrera como director invitado abarca varios continentes, destacando algunos de sus compromisos en Europa con todas las grandes orquestas de Londres, Filarmónica de Berlín, Filarmónica de Munich, orquestas sinfónicas de Viena, Hamburgo, Praga, San Petersburgo, Oslo, Estocolmo, Varsovia e Israel, Orquesta Nacional de Francia, entre muchas otras.

El programa comenzó con el poema sinfónico “Una noche en el Monte Calvo”, del compositor ruso Modest Músorgski. La pieza fue originalmente inspirada por un cuento de Nikolái Gógol, en la cual un campesino presencia un aquelarre en el Monte Calvo, cerca de Kiev en la Noche de San Juan (equivalente a la Noche de Walpurgis). Con mucho de original, el trabajo tiene una historia composicional tortuosa y es conocido en muchas versiones distintas.

Músorgski encabezó la partitura con unas frases de su puño y letra, que desde un principio ayudaron a comprender mejor la atmósfera fantástica de la obra: Rumores subterráneos de voces sobrenaturales. Aparición de los espíritus de las tinieblas y de Chernabog (Satanás). Glorificación de Chernabog y misa negra. Sábado de brujas. A lo lejos suena la campana de una iglesia del pueblo, dispersando a los espíritus de las tinieblas. Amanecer. Después de la muerte de Músorgski, su amigo y compañero Nikolái Rimski-Kórsakov orquestó y arregló esta extraordinaria obra.

Yoav Talmi y la Sinfónica, lucieron un manejo e interpretación llenos de intenso colorido y fuerza que permitió el lucimiento de las cuatro familias instrumentales, con brillo en las cuerdas y potencia e intensidad, en especial en vientos y percusión.

Luego de ello vino la interpretación de la obra escrita entre 1976 y 1977 por el maestro ruso contemporáneo Alfred Schnittke, Concerto Grosso N°1 para dos violines, obra que contó con los hermanos Lorena y Marcelo González como solistas. Además participaron el concertista Luis Alberto Latorre en piano y clavecín y 21 instrumentistas de cuerda.

Los hermanos González, son parte de la Orquesta Sinfónica de Chile y cuentan con una larga trayectoria que se remonta a sus 6 y 5 años respectivamente, cuando comenzaron sus estudios formales en el conservatorio de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Desde entonces, ambos han recorrido un destacado camino. Así, en 1999 Lorena recibe el premio del Círculo de Críticos de Arte del Mercurio por su versión del Concierto para violín y orquesta de Johannes Brahms y en 2005 la Asociación de Espectáculos le otorga el premio APES en Música selecta por el Concierto para violín y orquesta de Jean Sibelius.

Por su parte, Marcelo es distinguido en 1998 con el premio Víctor Tevah, como mejor solista nacional de la temporada 1997, mientras que en 2006 gana el concurso para el cargo de docente en la cátedra de violín del Conservatorio de Música de la Universidad Mayor. Luego, en 2009, obtiene por concurso público el cargo de Instructor de violines y cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil.

La obra de Schnitzke, con 6 movienentos va poco a poco adquiriendo ritmo y melodía y en la parte final sorprende con el compromiso y concentrada seriedad de todo el conjunto y su aplicado director, rematando en un ritmo de tango de Lorena González, de brillnte ritmo, tipicamente porteño.

Tras el intermedio, se dio término al programa, con la Sinfonía N°2 “Pequeña Rusia”, del gran compositor Piotr Ilych Tchaikovsky, obra concebida en 1872 que debe su nombre a que está basada principalmente en melodías tradicionales provenientes de Ucrania, región que por entonces era llamada con frecuencia “Pequeña Rusia”. Posteriormente, la obra sería modificada por Tchaikovsky hasta llegar a su versión definitiva en 1880.

Aquí, nuevamente orquesta y director lucieron en plenitud e incluso regalaron al público, con un breve “encore” de la parte final de la obra. Esta sinfonía, sin ser una de las más brillantes de Tchaikowsky, lo muestra en una etapa de madurez, exhibiendo un nacionalismo romántico con un tema en homenaje a Ucrania (La Pequeña Rusia), región en la cual estaba pasando unas vacaciones en ela familia de su hermana.

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