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Londres recuerda los atentados de 2005 contra el transporte público que dejó 52 muertos

ARCHIVO | Adian Denis | AFP
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Londres conmemoró este martes el décimo aniversario de los atentados contra el metro y el autobús de 2005, en que murieron 52 personas, todavía bajo el trauma de la reciente matanza de turistas británicos en Túnez.

El primer ministro británico, David Cameron, y el alcalde de Londres, Boris Johnson, depositaron una corona de flores ante el monumento a las víctimas en Hyde Park, a las 08H50 (04H50 de Chile), justo cuando estalló la primera de las cuatro bombas.

No obstante, las 11H30 (07H30 de Chile) fue la hora elegida para el minuto de silencio nacional.

En las estaciones afectadas, en el torneo de Wimbledon o ante la catedral de Saint Paul, se observó respetuosamente el momento en recuerdo de las víctimas.

En el interior del gran templo londinense, se celebró un servicio religioso al que asistieron familiares de las víctimas, sobrevivientes y autoridades.

“Ayudé en los momentos posteriores y me está resultando duro”, dijo conteniendo las lágrimas Mark, un conductor de metro, en la estación de King’s Cross.

“Lo que vi no quiero volverlo a ver. Fue horroroso”, continuó.

Con la imagen de Túnez viva

El 7 de julio de 2005 cuatro islamistas se suicidaron haciendo estallar tres bombas en diferentes metros de la ciudad y una cuarta en un autobús, matando a 52 personas e hiriendo a 700, muchas con amputaciones y heridas de por vida.

Las víctimas eran de 10 nacionalidades diferentes -principalmente británicos, pero también de Polonia, Italia, Afganistán o Israel- además de los cuatro atacantes del condado de Yorkshire, en el norte de Inglaterra: Mohammed Sidique Khan, de 30 años, líder del grupo, Shehzad Tanweer, de 22, Hasib Hussain, de 18, y Jermaine Lindsay, 19,

Los actos de este martes llegan casi dos semanas después de que 30 turistas británicos murieran acribillados en una playa de Túnez junto a ocho de otras nacionalidades.

“Diez años después de los atentados del 7 de julio, la amenaza del terrorismo continúa siendo tan real como sangrienta”, dijo Cameron.

“El asesinato de 30 británicos inocentes que estaban de vacaciones en Túnez es un recuerdo brutal de este hecho. Pero nunca nos acobardaremos ante el terrorismo”, añadió.

Las cosas han cambiado en el frente islamista. Los atacantes de 2005 se dijeron inspirados por Al Qaida, mientras que la masacre de Túnez del 26 de junio fue ejecutada por un solo hombre y reivindicada por un grupo del que no se hablaba hace 10 años, el Estado Islámico.

Un Londres más hospitalario

La primera de las bombas de 2005 estalló a las 8h50, en un metro que estaba entre las estaciones de Aldgate y Liverpool Street. En menos de un minuto, estallaron las otras dos, una en un tren en Edgware Road y otra en uno que estaba entre King’s Cross y Russell Square.

A las 09H47 estalló la cuarta, en el autobús número 30, cuando estaba en la plaza Tavistock.

Se trata de lugares muy céntricos y trenes muy concurridos a esas horas, y hay un caso de una mujer, Miriam Hyman, de 31 años, que escapó a las primeras bombas del metro para morir en el autobús.

Este martes se podían ver carpas blancas a las salidas de esas estaciones, una especie de capillas improvisadas para que las familias puedan llorar a los suyos a resguardo.

Dos semanas después de la tragedia, el 21 de julio de 2005, se produjo una serie de ataques frustrados también en el transporte público.

Los atentados tuvieron una consecuencia trágica el 22 de julio, cuando el electricista brasileño Jean-Charles de Menezes fue acribillado por la policía en la estación de metro de Stockwell al creer que iba a perpetrar un atentado.

Un mosaico en la estación recuerda al brasileño, ante el que se reunirán familiares y amigos en un par de semanas, cuando se cumplan exactamente diez años de su muerte, explicó una portavoz de la familia.

Londres sufrió los atentados sólo un día después de que le concedieran la organización de los Juegos olímpicos de 2012, que cambiaron parte de la ciudad, y fueron el segundo gran ataque a una ciudad europea en poco más de un año, después de los atentados contra varios trenes en Madrid, el 11 de marzo de 2004, en que murieron casi 200 personas.

El alcalde Boris Johnson estimó que los autores de los atentados en la capital británica “no lograron su objetivo”. Los agresores “no cambiaron ni un ápice la esencia de Londres, y eso es lo que hace a esta ciudad grande”.

“Es más”, agregó, Londres “se ha ido fortaleciendo y fortaleciendo en los 10 años transcurridos desde entonces (…) Creo que mucha gente coincidirá en que Londres se ha vuelto más cosmopolita, más hospitalaria”, sentenció.

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