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Parafilias: Cuando el sexo convencional no es suficiente

Andrew W (CC) | Flickr
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La sexualidad es un mundo diferente en cada persona. Hay quienes realizan prácticas que son consideradas anormales, pero que tienen relación a conductas que se adoptan en la intimidad y no son usuales.

De acuerdo al mundo de la salud mental, estos comportamientos son una forma de eliminar la rutina o probar nuevas experiencias, sin embargo, ¿qué pasa cuando esto se hace recurrente y comienza a afectar las relaciones interpersonales?

En estos casos podemos hablar de parafilias o trastornos sexuales, ya que son prácticas que se realizan cada vez que se quiere alcanzar la excitación sexual y sólo de esta manera es posible.

Hablamos entonces de fetichismo, exhibicionismo, zoofilia, necrofilia, coprofilia, pedofilia, sadismo, masoquismo, etc.

¿Qué son las parafilias?

Para explicar de una manera mucho más detallada el por qué algunas prácticas sexuales se les considera como parafilias, primero tenemos que tener en claro lo que los psiquiatras y psicólogos, además de la sociedad, consideran una relación sexual normal.

Según el libro de la Sexualidad y Salud Mental, “el sexo convencional es heterosexual, coital, con finalidad declarada procreativa”.

En la actualidad esta definición no se condice con la realidad, ya que existe una necesidad sexual que va más allá de la procreación. Asimismo, no sólo el sexo heterosexual se considera normal.

El punto es que cuando estas prácticas se alejan demasiado de lo habitual y se realizan en forma frecuente, se consideran como patológicas.

A la de ya!! (CC) | Flickr

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El psicólogo clínico y psicoanalista Alex Droppelmann, explica que “una persona que tiene conductas parafílicas en ciertos momentos, no quiere decir que la haga parafílica porque no lo hace siempre”.

Enfatizando que quien posee algún trastorno buscará “una manera de gozar sexualmente”, es decir, “con una forma particular de goce”, señalando que siempre serán conductas “por fuera de la ley”.

Una vez dicho esto, se entiende que las parafilias son comportamientos fijos y específicos en las prácticas sexuales, haciendo dependiente a la persona de un estímulo inusual que es calificado como inaceptable ante los ojos de la sociedad, ya que sólo se puede excitar o alcanzar el orgasmo de esta manera.

La etapa en que las parafilias se manifiestan

Se entiende que estas conductas se revelan durante la adolescencia, etapa en la que se comienzan a desarrollar vivencias sexuales de diferentes tipos.

Según el artículo La Evaluación y Tratamiento de Trastornos Parafílicos, del doctor en psicología y master en terapia familiar, Mark Muse, “la gran mayoría de las parafilias se manifiestan en la pubertad, dando la impresión de que pueda existir una ‘ventana de oportunidad’ por la cual el condicionamiento a estímulos sexuales es especialmente propicio durante esta época de la maduración”.

Es importante señalar que no son conductas esperables, ya que como indica el psicólogo sexólogo Andrés Córdova, “nos estamos refiriendo a que existe una alteración del objeto sexual, y la relación con una pareja deja de ser el medio por el cual funcionar sexualmente de manera adecuada”.

El profesional enfatiza en que existen distintas explicaciones sobre los factores que desencadenan estos comportamientos.

“Algunos lo atribuyen a factores biológicos e incluso genéticos, y otros a los aprendizajes o experiencias tempranas que distorsionan la vivencia de la sexualidad”, asevera Córdova.

Por su parte Alex Droppelmann, indica que una persona con este tipo de trastorno buscará una forma permanente de torcer la ley, explicando que será una manera de incorporar las normas que tienen que ver “probablemente con la forma en que se dieron las relaciones con sus padres”.

Alexis Martín (CC) | Flickr

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La Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, en su artículo “Puesta al día: Parafilias”, señala que no hay causas establecidas para determinar cómo se originan estas patologías, sin embargo, aseguran que tienen que ver con el ambiente familiar y social en el que crece un niño.

De esta manera, aseveran que “el mal manejo por parte de los padres de la ingenua curiosidad sexual infantil y de los juegos sexuales de los mismos, tratados con represión enfermiza, evasiones, racionalizaciones y prohibiciones estrictas, cierra el camino a un desarrollo sexual normal, e inclina al niño a manifestaciones parafílicas”

Agregando que “enfrentar la sexualidad con inteligencia, amplitud, apertura y naturalidad, previene” estas conductas.

Es importante mencionar que los parafílicos no crecen en ambientes en donde se encuentran personas que tengan estos comportamientos, por lo que tampoco son heredables.

“Tampoco se aprende por imitación, sino por proscripciones y represiones irracionales que cierran caminos normales y abren otros vicariantes, anómalos, inhabituales, extravagantes, elegidos entre el rico y variado repertorio de nuestro capital originario infantil”, asevera el artículo de la Sociedad.

Los deseos sexuales y la curiosidad por conocer el cuerpo, se manifiestan inevitablemente durante la adolescencia y la infancia, etapas en las que se desarrollan las parafilias.

Es importante tener en cuenta, que NO existe alguna teoría que explique por completo todos los casos de parafilias.

Tipos de Parafilias

Como ya hemos dicho, estos comportamientos son la única manera de alcanzar la excitación sexual. Existen diferentes tipos de parafilias, algunas aceptadas, otras cuestionadas y rechazadas por la ley, además de la sociedad.

Parece ser un tema de la intimidad de cada persona, sin embargo, las relaciones con el entorno se ven muchas veces dañadas debido a estas conductas.

Existen cerca de 41 parafilias, además de otras no especificadas, entre las que podemos encontrar:

Biastofilia: Excitación por la idea de ser violado (a).
Cleptofilia: Excitación sexual por robar.
Cropofilia: Excitación por la idea de ser ensuciado con heces humanas.
Formicofilia: Excitación por tener insectos en contacto con los genitales.
Mixofilia: Excitación por ver a uno mismo o a su compañero en coito.
Narratofilia: Excitación sexual por narrativas obscenas.
Necrofilia: Interés en mantener relaciones sexuales con cadáveres.
Pictofilia: Excitación por pornografía.

Ferran Jordà (CC) | Flickr

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Estas son consideradas como comportamientos menores, ya que hay otras parafilias que son calificadas como mayores, debido a que ocasionan problemas sociales y en algunos casos con la ley a quienes las practican.

Entre éstas podemos encontrar:

Exhibicionismo: Exposición de los propios genitales a una persona extraña.
Fetichismo: El uso de objetos no animados para lograr la excitación sexual.
Frotteurismo: El contacto y el roce con una persona en contra de su voluntad.
Masoquismo Sexual: Someterse voluntariamente a humillación y abuso sexual.
Pedofilia: Participación en actividades sexuales con niños.
Sadismo Sexual: Perpetrar actos sexuales abusivos o humillantes para otra persona.
Travestismo: Vestirse con ropas del otro sexo.
Voyeurismo: Observar ocultamente a personas en actividades íntimas.

El daño a las relaciones sociales y amorosas

Una de las consecuencias que muchas veces de desencadenan producto de estos comportamientos, es el daño a las relaciones sociales y amorosas.

Cuando se presenta alguna parafilia en uno de los miembros de la pareja “perjudica de manera importante la vida sexual (…) pues al existir una alteración de cómo se obtiene satisfacción, se genera una baja conexión en esta área, afectando otras (…) como la comunicación, la confianza, la contención y la seguridad en el vínculo que se establece”, asegura el psicólogo sexólogo, Andrés Córdova.

Agrega que “hay que distinguir del uso de elementos que puedan favorecer la vida sexual de la pareja y enriquecerla, pues esto último no constituye la única vía de satisfacción sexual e incluso puede ayudar a descubrir una sexualidad más placentera si ambos están de acuerdo en ello, por ejemplo, el uso de juguetes sexuales”.

Laura Taylor (CC) | Flickr

Laura Taylor (CC) | Flickr

Según el artículo de la sociedad argentina, muchos de los parafilicos están casados, por lo que intentan imponer estas prácticas a sus parejas, lo que ocasiona divorcios. Mientras que cuando ambos miembros de la pareja tienen estos comportamientos, se puede lograr una intimidad “pintoresca y peculiar”.

Es importante mencionar que quienes padecen estas patologías, no consultan por su trastorno, sino que lo hacen por depresiones, sentimientos de culpa o hasta incluso disfunciones sexuales.

Expandiendo el tema a la vida social que lleva el sujeto con parafilia, las repercusiones son variables dependiendo qué tan activa sea esta área, ya que muchas veces este comportamiento pasa inadvertido para los demás.

Sin embargo, hay quienes prefieren mantener la intimidad con sus fantasías y conductas, “con graves repercusiones sobre su rendimiento laboral, estudiantil o su vida conyugal o social. Compran o roban y coleccionan material fotográfico, películas o prendas referidas a su trastorno exclusivo y eso les basta como toda vida sexual”, explica el artículo de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

Ejemplifica estas situaciones con las parafilias del exhibicionismo, el voyeurismo y el sadomasoquismo, las cuales “pueden llevar a situaciones que violan la Ley y sus portadores terminan encarcelados o procesados. Otros, sufren un deterioro social progresivo o temporario. O llevan una doble vida: privada y pública”.

Hay parafílicos que no sienten malestar por padecer este trastorno, por lo que mientras estas conductas no influyan en su vida social y gocen de su intimidad sin inconvenientes, entonces no habrá problemas para ellos.

Córdova, explica que tanto hombres como mujeres pueden manifestar estos comportamientos, sin embargo, “la observación clínica indica que hay un mayor porcentaje de hombres que las presenta”.

Tratamientos

De acuerdo al psicólogo y sexólogo, las parafilias se clasifican como trastornos sexuales según el DMS IV TR, que es el Manual de Diagnósticos de Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana.

En cuanto al tratamiento, Córdova explica que éste se combina con fármacos y psicoterapia, “generalmente cognitivo conductual orientada a la modificación de la conducta y las creencias”.

De acuerdo al artículo Evaluación y Tratamiento de Trastornos Parafílicos, estas terapias están basadas “principalmente en técnicas conductuales/cognitivas o regímenes médicos basados en el uso de hormonas o de medicamentos psicotrópicos”.

A la de ya!! (CC) | Flickr

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Quienes son tratados con hormonas, son aquellos que representan un peligro para la sociedad, es decir, personas que han sido condenados por violaciones, pedofilias, exhibicionismo, etc.

Con los medicamentos se reduce el interés sexual, lo que es “equivalente de una castración química, aunque temporal”.

Los fármacos para el tratamiento psicoactivo son eficaces para reducir las conductas parafílicas, reduciendo el deseo sexual del paciente. Uno de los más usados es la fluoxetina (prozac), en donde la mayoría de los sujetos sometidos a este régimen, tienen resultados favorables.

Droppelmann, explica que las diferencias entre quienes realizan estas prácticas con frecuencia a alguien que lo hace esporádicamente, es que “en las personas normales, la sexualidad no es plástica, es fija”.

Finalmente, es importante tener claro que es complejo determinar la frecuencia de las parafilias, ya que forman parte de la vida íntima de quien la padece y por lo tanto, uno de sus secretos.

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