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Espléndida protagonista destacó en elenco estelar de “Madama Butterfly”

Madama Butterfly l Patricio Melo
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Ovacionada por el público y cautivando con su canto y actuación, la soprano española Carmen Solís debutó la noche del viernes en el Teatro Municipal de Santiago, encabezando un sólido reparto de cantantes chilenos dirigido por José Luis Domínguez.

Por Joel Poblete

Aunque las comparaciones siempre son odiosas, tras asistir el viernes en la noche a la primera función del elenco estelar de la ópera “Madama Butterfly” en el Teatro Municipal de Santiago, puede decirse que en conjunto este segundo r eparto realizó una labor mucho más satisfactoria que el elenco internacional, ya comentado oportunamente hace unos días en este mismo sitio.

Bajo la batuta del director chileno José Luis Domínguez, la Filarmónica de Santiago ofreció una versión que en buena medida pareció más meticulosa y atenta a las muchas sutilezas y detalles de la maravillosa partitura creada por Giacomo Puccini, y al menos fue mucho más cuidadosa en el balance entre las voces y la orquesta. Y el coro del teatro, que dirige el maestro Jorge Klastornik, volvió a destacar en especial en las delicadas intervenciones de sus voces femeninas.

En su debut en el Municipal y al frente de un reparto de cantantes chilenos, se lució particularmente la espléndida protagonista, la soprano española Carmen Solís, convirtiéndose en el elemento clave en el buen resultado de esta función, como lo confirmaron las ovaciones finales del público, que como pocas veces sucede, incluyeron a algunos espectadores de platea aplaudiendo de pie. A diferencia de su colega en el elenco internacional, esta soprano ya había cantado previamente el rol, lo que se hizo notorio desde su primera aparición: segura y creíble en escena, se mostró eficazmente emotiva y sensible en su retrato de la sufrida geisha, conmoviendo no sólo en su momento solista más famoso -la célebre “Un bel dì vedremo”- sino en todas sus intervenciones, tanto por su comprometido desempeño teatral como por la voz, potente, de buenas notas agudas (quizás debe trabajar más los medios y graves) y que se adapta muy bien al repertorio pucciniano. Tan pronto dulce y lírica como apasionada, intensa y dramática, resultó especialmente efectiva por la forma de decir sus frases y subrayar los matices musicales de la partitura.

Al igual que en el elenco internacional, y como suele ocurrir en prácticamente todas las representaciones de esta ópera en cualquier parte del mundo, después de la protagonista los dos cantantes más aplaudidos por el público, y merecidamente, fueron quienes interpretaron a Suzuki y al cónsul Sharpless. La mezzosoprano Evelyn Ramírez, quien ya había cantado este rol en la anterior presentación de esta obra en el Municipal, en 2007, volvió a interpretar con convicción escénica y buena proyección vocal al principal apoyo de la sufrida Butterfly. Por su parte el barítono Javier Arrey, quien en mayo ya recibió buenas críticas cuando cantó en el Municipal las “Canciones de un compañero de viaje” de Mahler, fue un Sharpless mucho más cálido y entrañable que su colega internacional, y con su timbre atractivo, buena voz y una certera emisión, volvió a demostrar el talento que le ha permitido desarrollar una carrera internacional cada vez más ascendente con el apoyo de artistas como Plácido Domingo y el fallecido director Lorin Maazel.

Algunos peldaños más abajo se ubicó el Pinkerton del tenor Gonzalo Tomckowiack, quien se mostró convincente y desenvuelto en escena, aunque su voz se sintió más opaca y reducida en volumen en comparación con anteriores actuaciones en ese escenario, si bien sus notas agudas siguen siendo firmes y bien proyectadas. En los roles secundarios aparecieron casi todos los mismos artistas chilenos del elenco internacional, encabezados por el acertado Goro del tenor Gonzalo Araya, e incluyendo nuevamente a Matías Moncada (comisario imperial), Felipe Ulloa (Yakusidé), María José Uribarri (madre), Francisca Cristópulos (tía), Madelene Vásquez (prima) y Carlos Guzmán (oficial del registro). En este reparto el tío Bonzo fue el barítono Arturo Jiménez, cantando desde las alturas con voz sonora y rotunda, mientras el tenor Roberto Díaz y la soprano Pamela Flores estuvieron correctos como el príncipe Yamadori y Kate Pinkerton, respectivamente.

El marco para esta función fue de nuevo la producción del prestigioso director de escena argentino Hugo de Ana, originalmente creada para el Teatro Colón de Buenos Aires, ya reseñada en nuestro comentario del elenco internacional y que volvió a lucir tanto sus aciertos (el vestuario, la permanente presencia del mar, la iluminación y el uso de videos y proyecciones en algunos momentos) como sus aspectos más discutibles (las apariciones de los “ninjas”, las guirnaldas de flores, el escenario recargado en ciertas escenas y algunas exageraciones y caricaturas en el último acto). Pero al menos acá los aspectos musicales dejaron una sensación definitivamente más positiva.

Las siguientes dos funciones del elenco estelar de “Madama Butterfly” serán el miércoles 1 y sábado 4 de julio, mientras el elenco internacional volverá a presentarse el martes 30 de junio y el viernes 3 de julio.

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