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Crítica de Teatro: “Los fragmentos de la memoria”

ARCHIVO | Francisco Castillo | Agencia UNO
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En el afiche de esta obra palpita una línea que sintetiza el sentido de este montaje y lo esencial de la propuesta escénica, de la compañía de teatro butoh Ruta de la Memoria, que dirige Natalia Cuéllar.

Dice: “Las preguntas de la existencia, el destino y el olvido de los que ya no están”, parafraseando al poeta chileno Humberto Díaz Casanueva (1906-1992), Premio Nacional de Literatura 1971, cuyos versos inspiran “Los fragmentos de la memoria”.

La obra busca reflejar sobre el escenario el cruce y las coincidencias en el plano metafísico que la realizadora advierte entre el butoh que practica y la poesía de Díaz Casanueva.

El butoh es una rigurosa disciplina escénica que desarrolla una corporalidad cuya crispación es asociada al rictus de la muerte.

Originada en Japón, propone reflejar el cuerpo humano post segunda guerra mundial, a partir de las imágenes de los sobrevivientes de la agresión atómica de EE.UU contra Hiroshima y Nagasaki.

Ricardo Parra

Ricardo Parra

En tanto, la poesía de Díaz Casanueva -en la que destaca una arista reflexiva que construye pensamiento- interroga sobre la existencia, la vida y la muerte.

Cruces y coincidencias

En esta fusión de teatro y poesía, a través del cuerpo desnudo y pintado de blanco como instrumento expresivo, la propuesta se hace más críptica, respecto de los montajes anteriores de Natalia Cuéllar.

En “Cuerpo quebrado” (2008), las protagonistas son mujeres embarazadas detenidas desaparecidas durante la dictadura de Pinochet; mientras que “Xibalbá” (2012), habla del origen de la humanidad, según el “Popol Vuh”, libro religioso maya, para quienes el conocimiento se obtiene en el inframundo.

En ambos casos, siempre sólo a través del cuerpo, se posesiona una materialidad y una contingencia más o menos cercana, mientras que “Los fragmentos de la memoria” transporta sugerencias abstractas.

Ricardo Parra

Ricardo Parra

Siempre a través de movimientos lentos y expresivos, María Belén Espinosa, Raimundo Estay, Natalia Cuéllar y Álvaro Pizarro van manifestando estados anímicos individuales y grupales sobre lo que genéricamente es la existencia.

Con ritmo inalterable, también ocupan el espacio con coreografías delicadas en su gestación y desarrollo, pero de hondo contenido en su expresividad. Estupor, comprensión, horror, solidaridad, incertidumbre, valentía y, sobre todo, conciencia sobre la realidad.

Son construcciones corporales cambiantes que aluden a diversos niveles de incertidumbre sobre la existencia, en cuyo seno parece erguirse un alerta en defensa de la vida.

Leopoldo Pulgar

Leopoldo Pulgar

Obviamente, la experiencia de la muerte transita durante toda la obra, en diálogo con los momentos de paz que también sobrevuelan. En conjunto, prevalece una fuerza que enfrenta y rechaza el olvido.

Un espectáculo en que poesía y butoh parecen un cuerpo único en constante cambios, ensamblaje y transformación… pese a lo cual las propiedades de cada uno son inalterables.

Leopoldo Pulgar Ibarra
Periodista

Sala La Vitrina. Marín 0349. F: 97965589 Jueves, viernes y sábado, 20:00; domingo, 19:00 horas. $4.000, general; $2.500, estudiantes y tercera edad. Hasta el 28 de Junio.

Ricardo Parra

Ricardo Parra

Ricardo Parra

Ricardo Parra

Compañía Ruta de la Memoria

Compañía Ruta de la Memoria

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