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Juan Pablo Álvarez y su vida lejos de la TV: Vende alfajores a domicilio

Canal 13
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El ex chico reality Juan Pablo Álvarez es un hombre de esfuerzo que no se cansa de luchar por su familia, así lo ha demostrado toda su vida.

En 2007, Álvarez se hizo conocido en el reality Pelotón de TVN, donde se convirtió en uno de los protagonistas del espacio. Posteriormente, se unió a 1810 de Canal 13, donde junto a Mario Ortega ideaban divertidas situaciones para distender el tenso ambiente entre los participantes.

Sin embargo, tras el fin de su repentina fama, Juan Pablo tuvo que retomar su vida normal. Se acabaron los eventos y las invitaciones a programas. “Me dediqué a manejar un camión, trabajé en un local de comida rápida, fui maestro sanguchero, instalé cableado de energía y tuve una empresa de chocolates que se llamaba ‘Maestros del Chocolate’, pero tampoco funcionó”, explicó a La Cuarta.

TVN

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Hoy vive en Graneros, aunque viaja a veces a Santiago. Su último paso por la capital fue para realizar un “pituto” de limpieza de techos y comprar materiales para su nueva Pyme de venta de alfajores. “Hago alfajores y los salgo a vender en Graneros. Puerta a puerta o en negocios, o por encargos. Soy bien trabajador y no me gusta estar de ocioso. Hay que ser busquilla”, reconoce.

Álvarez, decidió partir de la región metropolitana, debido al costo de la vida y las precarias condiciones en las que se encontraba. “Es difícil Santiago, lo intenté, pero es caro y cuando estaba acá vivía con mis suegros. Fue complicado, como para cualquier familia vivir en una pieza de 4 por 3″, explicó al diario.

De sus días en televisión poco y nada queda. “Ellos se olvidaron de mí por completo”, dice respecto de la gente que conoció en la pantalla chica. Según dice, nunca más lo llamaron. “Se olvidaron de casi todos sus chicos realities, antes éramos regalones, pero ya no más”, señala y agrega que ya no tiene contacto con ninguno de sus ex compañeros.

La esperanza de regresar, también es algo perdido para él. “Yo ya deseché todo tipo de esperanza con eso. Ellos tienen mi teléfono, pero nunca más me volvieron a llamar, la tele me olvidó”, finaliza.

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