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28 muertos deja torrenciales lluvias en EE.UU. y México

AFP
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Las lluvias de los últimos días inundaron una gran parte de Houston, Texas (sur de Estados Unidos), y provocaron al menos 28 muertos a ambos lados de la frontera con México y la alcaldesa de Houston advirtió contra la posibilidad de nuevas y mortales inundaciones.

Los estados de Texas y Oklahoma, y un poco más al sur, partes de México, se vieron afectados en los últimos días por una ola de mal tiempo, con varios tornados que destruyeron numerosas casas y desbordaron los cauces de los ríos.

En México, muy cerca de la frontera con Estados Unidos, Ciudad Acuña se vio sacudida el lunes por el pasaje de un tornado que mató al menos a 14 personas. Se registraron vientos de 270 a 300 km/h.

El presidente Enrique Peña Nieto visitó la ciudad devastada.

Autoridades mexicanas encontraron muerto este martes a un bebé que fue arrancado de los brazos de sus padres por el poderoso tornado y que figuraba como desaparecido.

El bebé estaba junto a sus padres en la calle cuando todos “fueron catapultados por el tornado”, según explicó la noche del lunes el alcalde de Ciudad Acuña, Evaristo Lenin Pérez.

“Fue horrible, comenzó a llover durante la mañana y el viento comenzó a levantarse, todo empezó a volar”, contó una habitante de Ciudad Acuña, Juanita Pérez.

El director de Protección Civil del estado de Coahuila, Francisco Martínez, dijo a la AFP que además de las personas fallecidas, 44 debieron ser hospitalizadas y 242 sufrieron heridas menores.

Unas 450 casas quedaron dañadas y cerca de 250 completamente destruidas.

“Cuestión de vida o muerte”

El lunes cayeron sobre Houston en pocas horas más de 25 cm de agua provocando las peores inundaciones en una década en la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos (2,2 millones habitantes).

La alcaldesa de Houston, Annise Parker, advirtió contra inundaciones en la ciudad, y urgió a la población “a mantenerse a salvo y estar consciente de que podemos tener más lluvias en la jornada”.

La situación es resultado de diez días de precipitaciones, que han saturado los suelos.

“Tenemos autos tirados por toda la ciudad”, dijo en una conferencia de prensa, y agregó que los equipos de emergencia intentaban llegar a los vehículos para cerciorarse de que no haya nadie atrapado dentro.

Asimismo, instó a la población que vive en zonas bajas a moverse a terrenos más elevados porque “a esta altura es cuestión de vida o muerte”.

Las autoridades de Texas dijeron que 13 personas habían muerto en el estado, al menos cuatro de ellas en Houston. En tanto, crecen los temores por el destino de 11 desaparecidos en el condado de Hayes, en ese mismo estado.

Muchas de ellos se encontraban en una casa construida sobre pilotes, que fueron arrastrados por la corriente el sábado de noche. En dicha casa estaban reunidas dos familias a causa del fin de semana largo del Memorial Day en Estados Unidos.

Allí se encontraba Laura McComb, quien estaba hablando por teléfono con su hermana cuando la casa fue arrastrada por las aguas: “Ahora estamos en una casa que flota sobre el río. Llama a papá y mamá. Te quiero. Y reza”, le dijo a su hermana según una cadena de televisión local.

Otras dos personas murieron en Oklahoma, al norte de Texas.

Como Greg Abbott en Texas que ha ampliado su lista este martes a casi 40 condados, la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, declaró el estado de desastre natural en 77 condados.

Ayuda federal

“Le aseguré al gobernador Abbott que podrá contar con la ayuda del gobierno federal”, indicó por su parte el presidente Barack Obama.

“Ya tenemos personal de la FEMA (la agencia a cargo de las catástrofes) en el lugar, están coordinando con las autoridades de Texas que gestionan las emergencias y me imagino que habrá importantes demandas a Washington. Le prometí que responderíamos a todos esos pedidos”, agregó el mandatario.

Por lo demás, alrededor de 200 espectadores que asistieron el lunes de noche al partido de básquet entre los Houston Rockets y los Golden State Warriors se tuvieron que quedar en el gran estadio en el que se desarrolló ese juego de la final de la conferencia oeste de la NBA.

El centro de la ciudad no quedó demasiado inundado, precisó Parker, pero esos espectadores no pudieron volver a sus casas después del encuentro a raíz del diluvio.

Imágenes de cadenas de televisión locales mostraban vehículos abandonados en calles inundadas, a veces con sus conductores en su interior.

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