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¿Cautiverio o santuario?: Jueza argentina decide destino de orangutana Sandra

Sandra | Juan Mabromata | AFP
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Una jueza de Argentina comenzó a examinar el caso de la orangutana Sandra, ahora representada por un abogado, para decidir si tendrá que seguir viviendo en cautiverio en el zoológico de Buenos Aires o será trasladada a un santuario como hábitat natural.

La magistrada Elena Liberatori empezó esta semana una ronda de consultas científicas para hacer cumplir la sentencia de un tribunal que declaró a Sandra “sujeto no humano” y con derecho a la libertad, dictamen insólito a nivel mundial.

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El simio hembra nació el 16 de febrero de 1986 en el zoo alemán de Rostock y fue traído a la capital argentina en septiembre de 1994. Según la justicia, tiene sentimientos y por lo tanto se le puede aplicar un hábeas corpus.

Para zanjar la cuestión, Liberatori preguntó vía Skype a reconocidos primatólogos, entre ellos el estadounidense Gary Shapiro, creador de la Orangutan Foundation.

Shapiro recomendó realizar estudios de salud a Sandra. Experto en orangutanes de Borneo y Sumatra, el primatólogo dijo que un traslado después de los ocho años de vida es peligroso.

“Sandra está privada de su libertad y eso la hace sufrir. Ella tiene que vivir en su hábitat natural, en un santuario. El zoo no es natural. Es como si estuviera presa”, dijo a la prensa local Pablo Buompadre, presidente de la ONG Asociación de Funcionarios y Abogados por los derechos de los Animales (AFADA).

AFADA logró el dictamen del tribunal y la semana pasada la agrupación fue aceptada como representante legal de Sandra, como si fuese un menor de edad o alguien con una incapacidad.

Los defensores de Sandra propician que habite un espacio en semilibertad. Pero el traslado no es barato y fue calculado en unos 150.000 dólares. En Argentina no hay santuarios.

Shapiro también advirtió tener en cuenta la venta de una cría que había vivido con ella durante cinco años. “Esto influye en el estado de tristeza del animal”, dijo a la prensa el abogado de AFADA, Andrés Gil Domínguez, que se presenta como el defensor de Sandra.

Una demanda similar por cuatro chimpancés fue rechazada en diciembre de 2013 por la justicia de Nueva York.

Estados Unidos mantuvo a finales de 2014 este rechazo de la condición de persona no humana de un animal en otro caso, cuando dictaminaron que obras de animales no pueden estar sujetos a copyright.

De esta manera cerraron el debate sobre la propiedad de la famosa autofoto (selfi) del macaco negro crestado de Indonesia que dio la vuelta al mundo, luego que el animal tomara la imagen con la cámara del fotógrafo británico David Slater.

Durante dos años, Slater hizo reiterados pedidos a Wikimedia para que la organización quitara la imagen argumentando que violaban sus derechos de autor. Pero Wikimedia afirmó que la imagen no pertenecía a nadie.

La Oficina de Copyright de Estados Unidos determinó que se registran los derechos de autor de una obra “sólo si fue creada por un ser humano”.

Sandra tiene el pelaje rojizo, 50 kg de peso y erguida mide casi 1,50 m y puede vivir entre 30 y 40 años.

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