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Marcelo Alvarez se luce en dos óperas del cierre de temporada 2014-2015 del Metropolitan de Nueva York

Cavallería Rusticana
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El reciente sábado 25, concluyó la Temporada 2014/2015 de transmisiones Live in HD desde el Metropolitan Opera House de Nueva York al Teatro Nescafé de las Artes, con la presentación consecutiva de las conocidas obras “Cavalleria Rusticana” (“Honor Campesino”) de Pietro Mascagni e “I Pagliacci” (“Los Payasos”) de Ruggero Leoncavallo. En esta programación doble, sobresalió nitidamente en el rol protagónico masculino de cada una de estas producciones, el tenor argentino Marcelo Álvarez.

No fueron sus propios compositores sino la tradición la que se encargó de hacer que estas obras se convirtieran en inseparables óperas hermanas. Tal vez estaba escrito que así fuera, porque los elementos comunes a ambas son muchos.

Más allá de su contemporaneidad –surgieron en 1890 y 1892, respectivamente-, su sobrecarga de verismo y la presencia en ambas de personajes pueblerinos de mucha rudeza y cultura muy básica, son óperas cortas. En ambas, la narración argumental se desarrolla en muy corto tiempo: .En un acto, una se extiende por 70 minutos, mientras que la otra, aunque en dos actos, la supera por muy poco. En el caso de “Pagliacci” suele pasarse por alto esa división, siendo representada casi siempre en forma ininterrumpida, como lo fue en esta ocasión.

En estas dos obras tradicionales de la lírica de todos los tiempos, la acción se emplaza en la celebración de una importante festividad religiosa. En una es el día Domingo de Pascua de Resurrección; en la otra es el día de la Asunción de la Virgen (15 de agosto). Sólo en “Cavalleria” esa celebración se explicita en escena con una procesión e himnos sagrados.

Tanto en “Cavalleria” como en “Pagliacci” el detonante que lleva a la tragedia es el descubrimiento de adulterios femeninos, en manos de Lola y Nedda, respectivamente. La reacción de los esposos engañados es diferente: en una, el afectado (Alfio) reta a duelo al amante y le da muerte fuera de escena; en la otra, Canio simplemente mata a la esposa y al amante a la vista de mucha gente. En ambos casos el arma mortal es un puñal.

Siguiendo las imposiciones del discurso estilístico de la corriente operística verista, ninguna de las dos óperas posee una obertura o preludio claramente acotado. Ambas sí poseen, en cambio, un Intermezzo sinfónico dispuesto en medio de su desarrollo. En “Cavalleria” éste aparece al término de la celebración religiosa de la Pascua; en “Pagliacci” está en la división de los dos actos.

La “Cavallería Rusticana” 2015 del Met, destacó al argentino Álvarez, como Turiddu y a la cantante holandesa Ewa-María Westbroek en el rol protagónico de Santuzza, con voces brillantes y potentes. El tenor trasandino tuvo momentos de espléndido lucimiento, muy en especial en su duo con Santuzza y en el famoso brindis “Viva il vino spumegginte”. La Santuzza de Ewa María Westbroek, es figura central y permanente de esta obra. Entre sus aciertos estuvo también, la Romanza “voi lo sapete, o mamma”. Considerada como la gran soprano del Siglo XXI es especialista en Wagner. Ella estuvo en Chile el año 2012 en el “Tannhauser” de la temporada lírica del Municipal de Santiago, en que brilló con luces propias.

Elogios aparte mereció el barítono georgiano George Gagnidze (triunfador a nivel internacional con óperas como “Rigoletto” y “Tosca”), con su convincente labor como el celoso Alfio, que lava su honor de esposo mancillado, matando a su rival de amores Turiddu. Lució una voz formidable y una presencia escénica imponente.

Impecables también, el Coro y Orquesta del Metropolitan, dirigidos esta vez por el maestro italiano Fabio Luisi

En la popular e inmortal “I’Pagliacci”, la gran ópera de Ruggero Leoncavallo, volvió a lucirse Álvarez con el rol del engañado payaso Canio, con una interpretación llena de matices y otro acierto con su “Vesti la Giubba” (“Ponte el disfraz”) que contiene la famosa frase” Rie payaso y el mundo aplaudirá. Esta vez, la voz femenina estuvo a cargo de la soprano norteamericana Patricia Racette, quien destacó tanto por sus dotes vocales como teatrales. En esta versión, el georgiano Gagnidze vuelve a destacar por su presencia escénica y su voz, tanto por la interpretación del “Prólogo”, presentación de la ópera a cortina cerrada, como del despechado payaso Tonio, quien desencadena la tragedia de la obra y la cierra con la frase “la comedia e finita” (“la comedia ha terminado”).

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