Sociedad
Estigmas: La explicaci√≥n que ha dado la ciencia a las supuestas “marcas de Jesucristo”
Publicado por: Eduardo Woo
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No hay mucha claridad y acuerdo de si son efectivamente reales, o no, pero los casos no son pocos y han ocurrido a trav√©s de la historia. Hablamos de los estigmas, las marcas que aparecen en algunas personas, y que reflejar√≠an las heridas que sufri√≥ Jes√ļs tras la crucifixi√≥n.

La Real Academia de la Lengua Espa√Īola (RAE) define al estigma como una “huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos ext√°ticos, como s√≠mbolo de la participaci√≥n de sus almas en la Pasi√≥n de Cristo”.

Desde medios cat√≥licos, este hecho es -coincidiendo con la RAE- un fen√≥meno “m√≠stico extraordinario” por medio del cual se presentan en el cuerpo las llagas que tuvo Cristo en vida, antes de morir. Por tanto, se concuerda que su origen es “sobrenatural”.

Los estigmas no los vive a cualquier persona, sino que “√ļnicamente a quienes merecen ser presencia amorosa de Dios en el mundo”, detalla el portal de catolicismo Catholic.net.

Los primeros casos

Imagen de San Francisco de Asís

Imagen de San Francisco de Asís

En un artículo sobre el mismo tema, el medio especializado explica que el primer caso documentado es el del sacerdote San Francisco de Asís, santo italiano, que fue diácono y fundador de la Orden Franciscana. A éste se le atribuye la aparición de estigmas mientras practicaba un retiro espiritual en un monasterio de los Montes Apeninos, el 14 de septiembre de 1224.

Seg√ļn se cuenta, fue en medio de una oraci√≥n cuando “en sus manos y pies comenzaron a aparecer las se√Īales de clavos… y en el costado se hab√≠a formado una llaga que sangraba con frecuencia, hasta el punto de que su t√ļnica y sus calzas se ve√≠an a menudo mojadas por aquella sangre”, que ten√≠a relaci√≥n a la lanza que atraves√≥ a Jes√ļs en la cruz.

Foto al padre Pio durante una misa

Foto al padre Pio durante una misa

Posteriormente, ocurri√≥ el caso del padre Pio De Pietrelcina, quien tambi√©n tras una oraci√≥n en 1915 present√≥ unas heridas en pies, manos y costado, marcas que lo siguieron por a√Īos y que lo obligaron en un primer momento a no celebrar misas ni confesiones.

“Estaba en el coro con los dem√°s religiosos, despu√©s de que termin√≥ el rezo de la Liturgia de las Horas, todos se retiraron, quedando solamente el Padre P√≠o recogido en su oraci√≥n personal junto al padre Arc√°ngel. Al toque de la campanilla para la comunidad, los dos se levantan. Las manos del Padre P√≠o est√°n sangrando. El Padre Arc√°ngel preocupado, le pregunta: ‘¬ŅSe ha herido?’. Con paso incierto y con el rostro p√°lido se fue a presentar al Superior, quien al verlo qued√≥ petrificado. Adem√°s de las manos y los pies, tambi√©n el costado sangraba abundantemente. Lo raro tambi√©n era que la sangre no coagulaba y, adem√°s, emanaba un agradable perfume”, afirma el canal cat√≥lico EWTN.

El sacerdote fue en algunas ocasiones fotografiado sin permiso, donde se le ve las manos con sangre, parte de estas llagas que permanec√≠an cerradas todos los d√≠as y “s√≥lo se abr√≠an y sangraban los viernes”. Estas marcas lo acompa√Īaron por 53 a√Īos, siendo el caso m√°s famoso por la iglesia.

Pero contrario a lo que se creería, la iglesia no es muy dada a exaltar estos hechos.

“La Iglesia (Cat√≥lica) nunca ha querido servirse de estos acontecimientos sobrenaturales para promover la fe cat√≥lica o la misma imagen de la Iglesia. Al contrario, siempre ha adoptado una actitud de reserva, dando m√°s importancia a las virtudes y al testimonio de vida que al car√°cter sobrenatural de los que han recibido la estigmatizaci√≥n en su cuerpo”, explica Catholic.net.

Lo anterior toma fuerza, al pensar en los cientos de casos fraudulentos, uno de ellos el de Giorgio Bongiovanni, quien supuestamente comenzó a padecer las marcas y creó una especie de secta que predijo -sin éxito- el fin del mundo en tres ocasiones (agosto de 1991, luego en 1993, y en 1996). Luego afirmó que vendrían unos Ovnis a buscarlos a él y su grupo, cosa que tampoco pasó.

Giorgio Bongiovanni, quien supuestamente padecía de estigmas

Giorgio Bongiovanni, quien supuestamente padecía de estigmas

Antes estos casos, la iglesia ha preferido tomar algo de distancia, aunque no por ello desconocer situaciones donde sí acreditan en papel, el estigma. De hecho, el Vaticano da fe que 250 de sus santos y beatos han vivido estigmas a lo largo de la historia.

Tito Paolo Zecca, catedr√°tico de espiritualidad, comenta que esta ‘gracia’ dada por el Se√Īor, ocurre como “un servicio que la Iglesia necesita en un momento particular de su historia. Es como un signo prof√©tico, un llamamiento, una dato sorprendente capaz de recordar a los hombres las cosas esenciales, es decir, la conformaci√≥n con Cristo y la salvaci√≥n de Cristo que con sus llagas nos ha rescatado”.

Qué dice la ciencia

La ciencia, que ha tenido la oportunidad de analizar estos casos, no tiene una respuesta del todo definida. La m√°s cercana y en cierta forma fundamentada, aparece en el libro Dermatolog√≠a en Medicina General, de Thomas Fitzpatrick, que establece a los estigmas como entidad patol√≥gica denominada p√ļrpura psic√≥gena, que es generada por “un desencadenante psicol√≥gico”.

“El fen√≥meno m√°s dram√°tico e interesante es la aparici√≥n de estigmas en las manos y en los pies de los fan√°ticos religiosos, principalmente en √©poca de Pascuas. Esta entidad se denomina s√≠ndrome de p√ļrpura psic√≥gena, y el pilar fundamental del tratamiento es el apoyo psiqui√°trico”, escribe Fitzpatrick.

Buenasalud.com agrega que la p√ļrpura psic√≥gena “consiste en hemorragias en determinado nivel de la piel, lo que se denomina extravasaci√≥n sangu√≠nea. Estas hemorragias pueden ser puntiformes, alargadas, o en forma de moneda”.

Para estos pacientes, lo fundamental es un trabajo psiqui√°trico, que se hace “dif√≠cil” porque √©stos “no admiten que necesitan ese tratamiento”, rayando en lo que especialistas califican de histeria y delirios.

“La sintomatolog√≠a cl√°sica de la histeria incluye s√≠ntomas fisicos como par√°lisis locales, dolores y anestesias para los cuales no se encuentra causa org√°nica”, sin embargo un sujeto “puede no presentar ninguno de los s√≠ntomas corporales t√≠picos de la histeria y no obstante ser diagnosticado de tal modo, ya que no es s√≥lo un conjunto de s√≠ntomas, sino una estructura”, agrega Buenasalud.com.

De esta forma, el estigma vendr√≠a a ser una identificaci√≥n hist√©rica con Cristo “al punto de encarnarlo” y llevarlo al extremo. “Los pacientes con delirios m√≠sticos muchas veces se producen heridas, y no lo admiten. La necesidad de demostrar que su delirio es verdadero los lleva a actuar sobre el propio cuerpo”.

Cabe indicar que muchos de los casos han sido escritos por personas a favor de estos misterios, los que eran visto de manera positiva, existiendo así un sesgo entre lo que realmente vivía una persona, y lo que se contaba. Catalina de Siena, por ejemplo, era anoréxica, enfermedad que también se explica como un accionar de la mente sobre el organismo. De ahí que no haya un amplio acuerdo entre el mundo científico sobre estos casos.

Así entonces, estas marcas seguirán siendo un manto de misterio, aprovechados por crédulos e incrédulos, y donde la iglesia no parece querer exaltar ni acallar.

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