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Las claves para un exitoso retorno a la rutina y manejo de los gastos

Paco Olvera Monterd (CC) Flickr
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Se acabaron las vacaciones y para muchos, el regreso a la rutina y al trabajo es a veces sinónimo de estrés y de desaliento. Sin embargo, y en la medida que asumamos este proceso como algo natural y necesario para el desarrollo personal y, en muchos casos familiar, éste se hará más llevadero.

“Claramente, los primeros días tras el regreso de las vacaciones serán difíciles. El trabajador estará desorientado, más lento e incluso desganado, pero, para superar esta situación, los jefes deben ser canales de motivación; ser una especie de inyección de energía para que el periodo de adaptación sea lo más rápido posible”, sostiene Marcela del Barrio, Directora de Gestión de Personas de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos.

Para apoyar este regreso al trabajo, Sodexo elaboró una lista de consejos que todos los colaboradores pueden adoptar:

1.- Realizar de manera progresiva las tareas habituales: no es recomendable llegar de las vacaciones y querer retomar todo lo que se hacía de golpe. En la medida que vayan pasando los días se pueden ir añadiendo actividades, una a una, y así el organismo y la mente estarán más preparados.

2.- Durante la primera semana de trabajo es recomendable continuar con alguna de las actividades que se hacían durante las vacaciones: algún paseo, salir a comer, hacer deporte o salir con los amigos, son buenas opciones para esta semana.

3.- Realizar tareas de corto plazo: para no desmotivarse es recomendable, durante los primeros días, fijarse tareas cortas y más sencillas para recuperar poco a poco la energía.

4.- Respetar las horas de sueño: normalmente durante las vacaciones el sueño es una de las cosas que más se ve alterado. Es importante no trasnochar y regularizar las horas de descanso, lo que ayudará a estar más activo para afrontar las tareas de la oficina.

5.- Alimentarse de manera saludable: con el regreso al trabajo es recomendable aumentar las dosis de frutas y verduras que aporten fibras, vitaminas y minerales, por ejemplo, sandía, melón, frutillas, piña, verduras de hoja, pepino, zapallo italiano, y alimentos que contengan harina integral, entre otros.

De esta manera y, tomando en cuenta algunos de estos consejos, la vuelta al trabajo será menos traumática y probablemente sin tanta angustia por el recuerdo de lo que ya quedó atrás.

Cómo enfrentar los gastos post vacaciones

La patente, el colegio de los niños, los uniformes, universidades y permisos de circulación, son parte del panorama que deben enfrentar los chilenos de vuelta de vacaciones. El docente de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad del Pacífico, Tomás Burgos, entrega recomendaciones para evitar problemas en la economía familiar.

El primer paso es identificar los ingresos y los gastos totales de tu familia. “Se deben tomar en cuenta todos los ingresos, tanto de actividades profesionales como aquellos que se reciben por concepto de rentas u otros negocios. Lo mismo ha de hacerse con los gastos, sin olvidar incluir el pago de deudas”, indica Tomás Burgos.

Al respecto, el especialista indica que es fundamental tener claro que existen tres tipos de gastos: los gastos fijos, que son aquellos que no varían y que comprenden el arriendo o pago de dividendo de la vivienda, la alimentación, las cuentas básicas (luz, agua, gas, teléfono, etc), los aranceles de colegio o universidad, etc; los gastos variables, que tienen periodos fijos de desembolso, pero que por ser más o menos habituales pueden preverse, como la ropa, el calzado, las reparaciones, etc; y los gastos extraordinarios, que son aquellos que pueden o no presentarse y, por tanto, no es posible preverlos, como un viaje inesperado, un tratamiento médico o un accidente.

Sobre esa base, el docente sugiere hacer un presupuesto familiar. “La finalidad de un presupuesto es que los ingresos cubran todos los gastos, incluido el 10% destinado al ahorro mensual”, señala.

Para ello, entrega los 5 pasos clave:

1. Hacer una lista con los ingresos.
2. Evaluar los gastos.
3. Reducir los gastos.
4. Incluir a la familia en el análisis de presupuesto.
5. Aplicar el nuevo presupuesto de acuerdo a los ajustes necesarios.

“Una vez identificados los recortes necesarios, hay que reformular el presupuesto, comprometerse a cumplirlo y revisarlo para que se ajuste a la realidad con objetivos alcanzables. Por ello, si se consigue un aumento de sueldo, no conviene incrementar los gastos en la misma cantidad. Es mejor destinar una parte de esa subida al ahorro”, concluye Burgos.

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