Vida
El valiente mea culpa de una mujer que comparte los cuatro errores que cometió siendo esposa
Publicado por: Bernardita Villa
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El divorcio nunca es simple, y es una de las decisiones más difíciles que una persona puede tomar. Las reacciones a ésto pueden ser diferentes, desde llorar desconsoladamente hasta culpar de todo lo ocurrido a una de las partes.

Esto estaba ocurriendo en la vida Sloane Bradshaw, una mujer que tras 10 a√Īos de matrimonio tuvo que ver como su relaci√≥n terminaba para siempre. Durante meses la relaci√≥n con su marido estaba mal, √©l siempre estaba sumergido en el trabajo y casi nunca conversaban sin pelear, lo que cre√≥ una rutina extremadamente perjudicial para ambos.

Cuando descubri√≥ que su esposo la hab√≠a enga√Īado, comenz√≥ a culparlo de todo malo que hab√≠an vivido, porque era la forma m√°s f√°cil de sobrellevar lo que pasaba. Sin embargo, tras varios meses encontr√≥ un terapeuta que la ayud√≥ a ver la realidad tal cual era.

No sólo su marido tenía responsabilidad en su separación, sino que también ella había sido parte de los problemas Al poder darse cuenta de las cosas con claridad, Bradshaw, decidió compartir su historia con otros y publicó un sentido blog en el diario electrónico, The Huffington Post, donde contó todo lo que había aprendido de su dolorosa experiencia.

Lee a continuación el blog de la mujer

Al principio fue f√°cil para mi apuntar con el dedo a mi marido por haber borrando nuestro matrimonio de 10 a√Īos. √Čl fue el que enga√Ī√≥ y se fue sin mirar atr√°s. √Čl fue el que mucho antes de eso, se cerr√≥ frente a mi, prefiriendo enterrarse en el trabajo antes que enfrentar lo que estaba pasando en casa.

La culpa fue mi mecanismo de defensa para vivir los dif√≠ciles primeros meses de nuestra separaci√≥n, y por supuesto, el “¬Ņc√≥mo se atrevi√≥?” se convirti√≥ en mi mantra. Me hice de todo un ej√©rcito de personas que me apoyaban, y que como yo, estaban horrorizados por el descaro de este hombre.

Porque obviamente ser un mentiroso, infiel y haber abandonado a su familia est√° por sobre cualquier cosa que yo pude haber hecho a nuestro matrimonio en la √ļltima d√©cada, ¬Ņcierto?.

Error.

Desvié toda la culpa en el fracaso de mi matrimonio y me aferré a la imagen que pinté de mi como una esposa gentil, desinteresada, sufrida y con una enorme paciencia. No fue hasta que encontré un terapeuta que me sacó de esa mierda, que me vi obligada a tomar una larga y dura mirada a mis defectos.

La verdad no era bonita.

Esto es lo que ahora s√© que realmente jodi√≥ mi matrimonio, y ojal√° sirva como advertencia para ustedes… Antes de que sea demasiado tarde.

1. Puse a mis hijos primero

Es f√°cil amar a tus propios hijos. No tienes que esforzarte mucho y ellos te adoran sin importar lo que hagas. El matrimonio es totalmente opuesto: significa trabajo. Y cada vez que mi matrimonio comenzaba a sentirse como algo que necesitaba mucho trabajo, me alejaba y llevaba a los ni√Īos al museo o de paseo. Usualmente planeaba estas aventuras cuando sab√≠a que mi esposo no podr√≠a ir (y arruinar lo bien que lo pasar√≠amos). Me dec√≠a a m√≠ misma que estaba bien porque √©l prefer√≠a trabajar y siempre parec√≠a de mal humor cuando sal√≠amos todos juntos. Gran parte de las noches escog√≠a acurrucarme con ellos, culpando lo tarde que √©l se acostaba. Como resultado, muy pocas veces est√°bamos juntos y solos y casi nunca ten√≠amos noches en la que estuvi√©ramos sin los ni√Īos. Quiz√°s una vez al a√Īo, para nuestro aniversario.

2. No les puse límites a mis padres

Mis padres iban a nuestra casa frecuentemente, a veces incluso llegaban sin siquiera avisar. Nos ‚Äėayudaban‚Äô con las cosas de la casa, haciendo tareas que ni les ped√≠amos, c√≥mo doblar nuestra ropa limpia (de forma incorrecta, obviamente). √ćbamos de vacaciones con ellos. Ellos retaban a nuestros hijos en frente de nosotros. Mis propios miedos de molestar a mis padres me hac√≠an evitar ponerlos en su lugar. Hubo pocas veces que s√≠ defend√≠ la autonom√≠a de mi familia. Mi esposo, literalmente, se hab√≠a casado con toda mi familia.

3. Lo herí

Cre√≠ que el amor ten√≠a que ver con la honestidad, pero todos sabemos que la verdad duele. A medida que comenzamos a estar m√°s c√≥modos (l√©ase: perezosos) con nuestra relaci√≥n, dej√© de intentar decir las cosas de forma amable. Hablaba mal de √©l con mis amigas, mi madre y mis compa√Īeros de trabajo. Todo.El.Tiempo. ‚Äú¬ŅPuedes creer que no hizo esto?‚ÄĚ Y ‚Äú¬ŅPor qu√© hizo ESO?‚ÄĚ

En vez de aumentar su autoestima, la pisotee. Lo empeque√Īec√≠a a menudo, diciendo que su trabajo no era importante y refiri√©ndome en malos t√©rminos a sus amigos. Lo rega√Īaba por hacer mal las cosas y, honestamente, era s√≥lo porque no lo hac√≠a a mi manera. A veces le hablaba como si fuera un ni√Īo. Controlaba el dinero de nuestra familia y manejaba cada centavo que √©l gastaba. Y en la cama‚Ķ adivinas bien, tambi√©n lo hac√≠a todo mal y no me importaba dec√≠rselo. A medida que nuestro matrimonio se quebraba, encontraba que continuamente miraba sus errores y faltas para justificar mi superioridad. Al final, no ten√≠a respeto por √©l y me aseguraba que √©l lo supiera y lo sintiera todos los d√≠as.

4. No me molesté en aprender a discutir de forma adecuada

S√© que suena extra√Īo sugerir que existe una forma adecuada de discutir, pero la verdad es que si existe. Usualmente manten√≠a la paz en nuestro hogar manteniendo mi boca cerrada cuando hab√≠a cosas que me molestaban. Como podr√°s imaginar, todas estas cosas peque√Īas me volv√≠an loca y me convert√≠an en un volc√°n de ira que ocasionalmente hac√≠a erupci√≥n de forma desproporcionada. Y por ira, me refiero a ira as√≠ como se define cl√≠nicamente. Cuando todo volv√≠a a la calma, justificaba mi ira diciendo que una mujer tiene un l√≠mite para las cosas que puede soportar. Cuando miro hacia atr√°s, era una persona que realmente daba miedo durante esos episodios.

Escribo esto no porque espere que él me perdone. Sino porque no puedo creer todo el tiempo que tuve la cabeza escondida en la arena. Espero que otras mujeres logren salir a la superficie y mirar bien a su alrededor. Y si bien me duele que mi esposo haya decidido resolver nuestros problemas en la cama de otra mujer cuando conversar y terapia nos hubiese ayudado, sé que yo tampoco estuve ahí para él.

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