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Las pistas nunca esclarecidas del atentado a la mutual judía AMIA en Argentina

ARCHIVO | Ali Burafi | AFP
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El atentado a la mutual judeo-argentina AMIA en 1994, el mayor de la historia argentina con 85 muertos, arrastra más de 20 años sin esclarecimiento, pistas truncas e irregularidades que investigaba el fiscal Alberto Nisman, muerto misteriosamente hace dos semanas.

Nisman apuntaba su investigación del ataque a una de las pistas, la llamada “iraní” contra exgobernantes de ese país, pero hay otras dos que fueron dejadas de lado como la “siria”, según la cual fue una represalia del gobierno de Hafez Al Assad contra el entonces presidente Carlos Menem y una tercera conocida como “conexión local” de servicios de inteligencia y de seguridad por encargo de narcotraficantes o grupos de ultraderecha.

Una causa colateral es la llamada “de encubrimiento”, iniciada porque en Argentina se borraron pruebas o se plantaron otras falsas, que tendrá en el banquillo a mitad de año a Menem y al exlíder de la comunidad judía Rubén Beraja, entre otros.

Sin condenas en la causa, el mayor involucrado en 20 años por la voladura de la AMIA fue Carlos Telleldín, un vendedor de autos robados acusado de haber proporcionado un vehículo presuntamente utilizado como coche-bomba, según la hipótesis de los investigadores.

Telleldín, que era informante de la policía en el momento del ataque, pasó 10 años en la cárcel, durante los cuales se recibió de abogado, hasta que en 2004 el juicio fue anulado por irregularidades y recobró la libertad.

Por encubrimiento también será juzgado el ex juez del caso hasta 2004, Juan José Galeano, destituido por irregularidades.

La causa principal por el atentado no avanza porque los exgobernantes iraníes acusados por Nisman, entre ellos el expresidente Alí Rafsanjani, hasta ahora se rehusaron a ser indagados como exige la ley argentina.

La pista iraní

Según la hipótesis del fiscal, el ataque terrorista fue planeado por autoridades iraníes y ejecutado por el movimiento chiíta libanés Hezbolá.

En un dictamen de 2013, Nisman sostuvo que el atentado formó parte de “un entramado mucho mayor de penetración iraní en la región”, al sostener que hubo “infiltración e instalación de estaciones de inteligencia” iraníes en Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Guyana, Trinidad y Tobago, y Surinam.

En 2003, la justicia argentina pidió la detención de sospechosos iraníes. Hadi Soleimampour, exembajador de Teherán en Buenos Aires, fue arrestado en Londres, pero su extradición fue rechazada por falta de pruebas.

En 2004, al hacerse cargo de la Fiscalía Especial para la causa AMIA, Nisman dijo tener “indicios serios” de la culpabilidad de Irán. Dos años después acusó formalmente a Irán y a Hezbolá.

Pidió la detención de ocho iraníes, entre ellos Rafsanjani (1989-1997), entre otros altos funcionarios de Estado.

El juez Rodolfo Canicoba Corral, que sucedió a Galeano, hizo lugar a su pedido y desde 2005 cinco de ellos están bajo ‘alerta roja’ de Interpol para ser capturados.

Esta hipótesis está respaldada por Israel y Estados Unidos, con cuya embajada Nisman mantenía asiduos contactos, según revelaron cables de WikiLeaks. La presidenta Cristina Kirchner fue acusada por Nisman de tramar el encubrimiento de imputados iraníes.
 

La pista siria

Esta pista sostiene que el ataque fue una represalia del gobierno sirio de Al Assad contra Menem por no haber cumplido su promesa de entregarle tecnología nuclear y claves del misil Cóndor, a cambio de un importante aporte financiero recibido del país de sus padres durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en 1989.

Además, durante la Guerra del Golfo en 1991, Menem se alineó con Estados Unidos y fue el único país latinoamericano que despachó dos buques de guerra.

La ‘siria’ fue la primera pista que siguió la policía, pero quedó trunca y algunos creen que fue porque involucraba a allegados a la Casa de Gobierno.

Uno de los personajes investigado fue el argentino de origen sirio, Alberto Kanoore Edul. Fue alertado cuando se disponían allanamientos y la pista se diluyó tras reunirse en la Casa de Gobierno con Munir Menem, hermano menor del entonces presidente.

Hay pistas de que Edul había llamado a Telleldín días antes del atentado. Una empresa que había colocado un contenedor de refacciones en la puerta de la AMIA en Buenos Aires, había dejado otro en la empresa de Edul.

La hipótesis sostiene que el explosivo fue cargado allí y que no hubo coche-bomba. Algunos especialistas no descartan la colaboración entre Irán y Siria en el ataque.

Otros sostienen que la pista siria fue dejada de lado por presión de Israel y Estados Unidos porque no les convenía acusar a Siria cuando estaban avanzando en acuerdos con Damasco.

Las Pistas argentinas 

Refiere por un lado a una llamada ‘conexión local’ acusada de dar apoyo logístico.

Por esta causa, Galeano llevó a juicio oral a Telleldín y una decena de policías en 2004. Fueron absueltos y el juicio anulado al probarse que el juez había sobornado con 400.000 dólares a Telleldín para que involucre a los policías. 

Otra hipótesis atribuye el ataque a grupos militares de estrema derecha con estrechos contactos con el Servicio de Inteligencia, donde permanecen espías desde la época de la dictadura (1976/83).

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