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Estudio asegura que la “ley del hielo” en una pareja puede causar más daño que una discusión

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Mantener una relación de pareja requiere de tiempo, paciencia y esfuerzo, especialmente cuando se presentan algunos obstáculos que podrían llegar a romper la conexión que se tiene.

Es justamente en esos momentos cuando las personas deben estar atentas a las reacciones que tomaran, porque muchas veces, éstas pueden ser el inicio de un fin.

Dos de los comportamientos más habituales a la hora de discutir es retirarse enojados y simplemente dejar de hablarle a la pareja por un rato. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Baylor afirma que ésta es la peor decisión que se puede tomar en ese momento.

Según el investigador Keith Sanford, profesor asociado de psicología y neurociencia, “Retirarse –conocida como la ley del hielo”– es la reacción más problemática para las relaciones”, afirma. “Es una táctica defensiva que la gente utiliza cuando siente que está siendo atacada, y hay una asociación directa entre la retirada y menor satisfacción general con la relación”. Además es una forma de evitar una amenaza percibida, lo que a su vez es un signo de característico de la infelicidad.

Sin embargo, peores consecuencias podría traer “la inmovilidad pasiva”, es decir, esperar que la pareja lea la mente sobre lo que molestó, lo cual es una táctica utilizada cuando alguien se siente ansioso en una relación. Esto complica mucho más que se pueda avanzar hacia una solución, porque por lo general estas personas cuestionan cuánto las ama su pareja, y el por qué no han descubierto la razón de su enojo.

Según afirma el estudio, por lo general en una relación existe una persona que se retira y otras que hace las demandas. “Cuanto más uno exige y se queja, más la otra parte se retira, y así sucesivamente”, señala el especialista. Este comportamiento repetitivo, finalmente termina por quebrar la relación y de una manera mucho más definitiva que una discusión, donde al menos, ambas partes explican lo que les está molestando.

Por ello las personas necesitan ser conscientes de lo que está ocurriendo y de encontrar una alternativa o un enfoque más constructivo y educado para resolver los conflictos.

Estudio:

Para llegar a estos resultados, el profesional realizó tres estudios. En el primero, participaron 2 mil 588 parejas casadas o convivientes, quienes completaron un cuestionario anónimo. En ellos describieron un único conflicto específico, calificaron cuánto solían retirarse u optar por la inmovilidad pasiva y completaron un índice de satisfacción de la relación.

En el segundo estudio, se trabajo con 223 adultos en relaciones amorosas comprometidas, completaron la medición de la retirada, las expectativas de lectura de la mente, el apego, la preocupación, la emoción, la satisfacción de la relación y la comunicación.

En el tercero, 135 estudiantes de pregrado en relaciones románticas describieron un conflicto y después respondieron a las preguntas sobre la retirada, la comunicación y la emoción durante el conflicto.

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