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Cómo enfrentar la diabetes en niños

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La Diabetes Mellitus se define como un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por hiperglicemia, la que se genera como consecuencia de defectos en la secreción y/o en la acción de la insulina. A propósito de la conmemoración del Día Mundial de la Diabetes, Violeta Villarroel, enfermera matrona y coordinadora de la carrera de Enfermería de la U. del Pacífico, explicó a BioBioChile cuáles son los principales cuidados que deben tenerse cuando son niños los que sufren de esta patología.

Si bien existen diversas categorías, la Diabetes Mellitus tipo 1 es la que se presenta con mayor frecuencia en niños y se caracteriza por “una destrucción de las células beta pancreáticas, deficiencia absoluta de insulina y necesidad de tratamiento con administración de insulina para manejar las glicemias (insulinodependientes)”, aclara la experta.

Agrega que la incidencia de la Diabetes Mellitus tipo 1 en Chile es de 6,58 por cada 100.000 habitantes por año.

“Llama la atención el aumento en el número de casos en niños menores de 2 años, y el aumento en la tasa de incidencia en menores de 0 a 4 años, que se duplicó entre el 2000 y el 2004, pasando de 3,54 a 7,30 por 1.000.000 habitantes/año, según indica la Guía GES DM tipo 1, del Ministerio de Salud”, precisa.

Los principales factores que influyen en la aparición de esta enfermedad en niños, son los de origen genético. “La obesidad no está vinculada a este tipo de diabetes, por lo que no es más frecuente en los niños obesos que en los de peso normal”, aclara. La enfermedad se diagnostica cuando se cumplen algunos de estos 3 criterios:

1 - Medición de glicemia en cualquier momento del día con resultado mayor o igual a 200 mg/dl (sangre), asociada a síntomas clásicos como poliuria (orina con mayor frecuencia), polidipsia (exceso de sed) y baja de peso.

2 - Dos o más glicemias mayores o iguales a 126 mg/dl.

3 - Respuesta al examen de sobrecarga de glucosa alterada con un índice mayor o igual a 200 mg/dl a los 120 minutos de realizada la sobrecarga.

La experta señala que las complicaciones de esta enfermedad pueden ser de tipo agudo y crónico. Entre las primeras, están principalmente las asociadas a alteraciones de la glucosa: “lo que se presenta es una hipoglicemia o baja de glucosa en la sangre, que significa que la cantidad de azúcar en la sangre no es suficiente para darle a las células del cerebro o a los músculos la energía que necesitan para funciona”.

Agencia UNO

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Por otro lado, “también pueden presentarse hiperglicemias, o sea, aumentos del azúcar en la sangre, que es lo más frecuente y puede generar coma cetoacidótico y coma hiperosmolar, cuadros complejos de manejar, que pueden llevar a la muerte del individuo”, agrega.

Las complicaciones crónicas, en tanto, se asocian con un daño a largo plazo, como disfunción e insuficiencia de órganos como ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.

Dada la alta incidencia de esta enfermedad en niños, lo principal, apenas se confirma el diagnóstico, es manejar la glicemia o nivel de azúcar en la sangre, aunque la especialista destaca que “no se debe dejar de lado los aspectos psicológicos y económicos que debe enfrentar el niño y su familia. En este sentido, es bueno saber que esta enfermedad se encuentra actualmente entre las 80 patologías cubiertas por las Garantías Explícitas en Salud (GES) o Plan Auge del Ministerio de Salud, y que además existe la Fundación de Diabetes Juvenil de Chile (FDJ), que apoya a los niños diabéticos y sus familias, realiza actividades educativas entre pares que han vivido esta difícil experiencia y ofrecen insumos y fármacos a menores costos, permitiéndole a los pacientes aprender a aceptar la diabetes y aprender la práctica del tratamiento y perseverar”.

Este apoyo educativo, agrega Villarroel, da información acerca del auto monitoreo de glicemia, fomenta el cumplimiento de las reglas diarias de la enfermedad, permite mayor nivel de ejercicio y mayor adhesión a la dieta y al tratamiento farmacológico, lo que genera una mejor calidad de vida para el niño, sus padres y su familia.

“Además, se orienta a una alimentación equilibrada, que dependerá de sus propios requerimientos (edad, estado nutricional, nivel de actividad física), hábitos y costumbres (tipos de alimentos, horarios de clase o trabajo)”, señala.

Finalmente, la coordinadora de la carrera de Enfermería de la U. del Pacífico dice que en la actualidad el control y manejo de la diabetes es un hito más fácil de afrontar, tanto para el niño como para sus padres, gracias a la disponibilidad de equipos multidisciplinarios que los acompañan y al apoyo de fundaciones y de pares que ya han experimentado este proceso.

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