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Stella McCartney y Versace apuestan por la ‘fast fashion’ en Brasil

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Versace | Miguel Medina | AFP

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Dos gigantes de la moda, Stella McCartney y Versace, lanzan esta semana colecciones exclusivas para dos populares tiendas en Brasil, que pese a tener su economía estancada sigue siendo un paraíso para grandes marcas internacionales.

La hija del exBeatle Paul McCartney lanzará esta semana su segunda colaboración para la cadena internacional C&A, mientras que la hermana del famoso estilista italiano Gianni Versace, Donatella, estampará el nombre de la casa junto a la local Riachuelo.

Ambos lanzamientos – exclusivos para el mercado brasileño – ocurren en plena Semana de la Moda de Sao Paulo (SPFW), la mayor pasarela de América Latina que arrancó este lunes y se extenderá hasta el viernes en la más rica ciudad de Brasil.

“Estas colaboraciones de C&A y de Riachuelo sólo corroboran la madurez y la grandiosidad del mercado de moda brasileño; su importancia, dimensión y su fuerza”, dijo en una entrevista con la AFP Paulo Borges, director de la SPFW.

Para Borges sólo hay aspectos positivos en estas alianzas enfocadas al gran público.

“La ‘fast fashion’ (moda rápida) es un proceso que posibilita a un número mucho mayor de consumidores saciar sus deseos en relación al consumo de moda”, planteó.

Recordemos que la “fast fashion” hace alusión a “colecciones de ropa que siguen las últimas tendencias de la moda pero que han sido diseñadas y fabricadas de una forma rápida y barata. De esta manera, ofrecen al consumidor medio la posibilidad de acceder a las novedades del mundo de la moda a precios bajos”, según explican los investigadores Felipe Caro y Victor Martínez-de-Albéeniz en su publicación ‘Fast Fashion”, la estrategia minorista que vacía las tiendas’.

Moda para todos

En la última década Brasil experimentó una fuerte transformación social. Unas 40 millones de personas dejaron atrás la pobreza e impulsaron el consumo de bienes y servicios.

Brasil se transformó en un destino dorado para marcas de ropa, zapatos, maquillaje y accesorios. Los centros comerciales brotaron como la hierba.

Grandes casas de lujo como Carolina Herrera, Chanel, Gucci, Dolce & Gabbana, Louboutin, Prada, Tiffany o Valentino, entre muchas otras, se instalaron en este país de 202 millones de habitantes. Y no sólo en las grandes y ricas urbes del sureste como Sao Paulo o Rio de Janeiro, sino también en ciudades más lejanas como Fortaleza o Recife, en el noreste.

También llegaron marcas como Zara, emblema del ‘fast fashion’, que hizo furor en este país donde el consumo es una fiebre. Otras, como H&M, preparan su llegada.

“Brasil es un mercado enorme, pero enfocado principalmente al gran público. Nosotros estamos aquí apostando al futuro, posicionando nuestra marca”, comentó a la AFP un alto ejecutivo de una firma de lujo italiana, que pidió no identificarse.

Según datos de la consultora londinense Euromonitor, la facturación del mercado de ropa y zapatos aumentó 62% entre 2008 y 2013.

Para el periodo 2013-2018 prevé una expansión de 20%.

“Aunque la economía esté estancada, Brasil tiene poder económico y un crecimiento en el mercado de moda que es muy favorable”, señaló a la AFP Luciane Robic, especialista del Instituto Brasileño de Moda.

La economía de Brasil apenas crecerá en 2014. Analistas esperan un PIB de 0,2% en su cuarto año de expansión muy moderada.

El famoso ‘costo Brasil’

En Brasil hay 300.000 empresas en la industria de la moda. Y aunque el mercado aún esté saludable, la industria no pasa por su mejor momento.

El problema es el llamado ‘costo Brasil’ que, con altísimos impuestos, burocracia, elevado valor de materias primas y mano de obra, encarece la producción local.

Sumado a una calidad que aún está lejos de estándares internacionales de lujo, la industria brasileña queda en una posición desfavorable ante las grandes marcas extranjeras, porque no tiene costos ni calidad para enfrentarlas.

“En Europa una marca de lujo es mucho más accesible que en Brasil”, comenta Luciane Robic.

Lo mismo ocurre frente a gigantes de la producción masiva como China u otras naciones asiáticas, con las que los brasileños no consiguen competir. Brasil se queda, entonces, un poco en el medio.

“Sin reducir costos no habrá éxito”, sostiene Paulo Borges.

Toda la colección de Versace para Riachuelo fue producida en Brasil. Para C&A, sólo una parte.

Pero mientras la industria busca maneras de mantenerse y expandirse, el mercado por ahora tiene indicadores de buena salud.

Las colecciones de C&A y Riachuelo serán lanzadas con bombos y platillos en la SPFW con la presencia de McCartney y Donatella Versace. La primera tendrá piezas de sastrería en tonos pastel con toques de azul marino, dorado o negro.

La de Versace para Riachuelo es la primera colaboración internacional de esta gigante brasileña, que tiene 228 tiendas propias y 22 millones de clientes afiliados a su propia tarjeta.

“Versace es perfecta para Brasil. Somos osados, coloridos, vibrantes, sensuales, atrevidos y apasionados, todo lo que la mujer brasileña ama”, afirmó Donatella a la revista Elle.

En esta colección hay estampas de ‘animal print’ y colores como morado, amarillo y coral, sin dejar de lado el clásico negro y el elegante ‘off white’. El precio de las piezas fluctúa entre 20 y 200 dólares aproximadamente.

“Brasil está atrasado diez años en sus niveles de consumo respecto a los mercados internacionales. Y continuará consumiendo mucho más”, aseguró Paulo Borges.

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