Con series como “Jane the Virgin”, “The Bridge” y “Selfie”, actores de minorías hispanas, negras y asiáticas están esta temporada en el centro de la televisión estadounidense como nunca antes lo han estado, un signo de cambios en la industria.

Es “una de las más diversas pantallas en más de una década”, afirma en su página web la organización que entrega los premios Emmy a la TV de Estados Unidos.

En una de las series más esperadas, “Jane the Virgin” (en el canal The CW), un reparto mayoritariamente hispano cuenta la historia de una joven maestra religiosa que es inseminada accidentalmente durante una visita al médico.

Ambientada en Miami, la serie –basada en la telenovela venezolana “Juana la Virgen”– es una de las últimas en una sucesión de series estadounidenses inspiradas por producciones extranjeras.

No es el único caso: en el portal digital Hulu se está emitiendo “East Los High”, una serie sobre hispanos nacidos en Estados Unidos que casi no hablan español.

A ellos se suman los ya establecidos actores como la colombiana Sofía Vergara en “Modern Family” o el mexicano nominado al Óscar Demián Bichir en “The Bridge”, con Diane Kruger.

Mark Anthony Neal, profesor de Duke University (Carolina del Norte, sureste) atribuye al auge de la televisión por cable esta mayor diversidad étnica y racial en la pequeña pantalla.

“Lo mejor para la televisión convencional, particularmente para las cuatro grandes (CBS, NBC, ABC y Fox), fue el impacto de la televisión por cable, que ha hecho tan buen trabajo presentando tanto programación variada como programación que incluye repartos” que reflejan la diversidad, dijo a la AFP.

Lógicamente, el fenómeno alcanza a otras minorías. El caso más infrecuente tal vez sea el de un actor de origen asiático, John Cho, que actualmente protagoniza “Selfie”, una comedia de ABC.

Mientras, treinta años después del revolucionario “The Cosby Show”, ABC lanzó “Black-ish”, una comedia familiar que da una visión humorística de la identidad afroamericana.

La serie está protagonizada por Anthony Anderson como Andre “Dre” Johnson”, un publicista en ascenso en una compañía compuesta principalmente por empleados blancos preocupado porque su familia no pierda su identidad negra.

“How to Get Away with Murder”, también en ABC, es un thriller protagonizado por Viola Davis –nominada al Óscar por “The Help”– como una brillante abogada negra.

Los pilotos de ambas series hicieron las delicias de los espectadores: 11 millones de personas vieron “Black-ish” y 14 hicieron subieron la apuesta con “How to Get Away with Murder”.

La última está producida por Shonda Rhimes, entre cuyos proyectos sobresalientes también se encuentra “Scandal”, una serie dramática protagonizada por la afroamericana Kerry Washington en el papel de una poderosa mujer de Washington y que está en su cuarta temporada.

“Hay un evidente esfuerzo en mostrar a los afroamericanos en un abanico más amplio de escenarios de lo que solía” hacerse, dijo a la agencia de noticias AFP Tim Brooks, historiador de la televisión estadounidense.

Con alrededor de 30 canales y más lugares para producir una serie, “hay más oportunidad, más plataformas, y la comunidad creativa lo está aprovechando”, afirmó Brooks.