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Documental sobre la Vicaría de la Solidaridad abrió muestra de preestrenos financiados por el CNTV

Vicaría de la Solidaridad, FICValdivia (c)
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‘Habeas Corpus’, del reconocido director Sebastián Moreno, narra, con rigor, precisión y emoción, la historia de este organismo creado en 1973 para defender a las víctimas de la represión organizada por la dictadura de Pinochet.

Por René Naranjo S.

Sebastián Moreno y Claudia Barril, foto de René Naranjo (c)

Sebastián Moreno y Claudia Barril, foto de René Naranjo (c)

Uno de los acontecimientos más importantes de la presente edición del Festival de Cine de Valdivia es el preestreno de largometrajes chilenos producidos con fondos del Consejo Nacional de Televisión.

Son tres películas (dos documentales y el primer capítulo de una serie de ficción) realizadas por reconocidos realizadores nacionales, que llegarán a las pantallas de la TV durante el próximo año y que el público que asiste al certamen valdiviano tiene la oportunidad ver y comentar en carácter de primicia. Esta iniciativa del CNTV cobra especial relevancia en el actual contexto de la construcción de una televisión cultural en el horario prime, que busca atraer nuevos espectadores y poner al aire obras de calidad y temáticas con amplio atractivo.

El ciclo, que se realiza en una cómoda sala con 200 butacas’ ubicada en la Carpa de la Ciencia, en el centro de la capital de Los Ríos, comenzó ayer miércoles 8 con el preestreno de ‘Habeas Corpus’, dirigido por Sebastián Moreno y producido por Claudia Barril (ambos son autores del reconocido documental ‘La ciudad de los fotógrafos’), que tendrá su estreno en TVN.
La selección de preestrenos incluye también el documental ‘Chile en llamas, el arte de la censura’, de Carmen Luz Parot (que emitirá Chilevisión) y la ficción ‘Príncipe de barrio’, dirigido por Sebastián Araya y protagonizado por Daniel Muñoz, que saldrá al aire en Canal 13.
Con rigor y una precisa investigación, ‘Habeas Corpus’ narra la historia de la Vicaría de la Solidaridad, institución surgida en 1973 al amparo de la Iglesia Católica para apoyar y defender a las víctimas de la dictadura de Pinochet.

El título del filme viene justamente de la figura jurídica del recurso de amparo, el Habeas Corpus que presentaban abogados como Héctor Contreras, José Zalaquett, Carmen Hertz y Roberto Garretón en los tribunales de justicia con el fin de resguardar las vidas de quienes habían sido detenidos de manera arbitraria y violenta por la Dina o por patrullas militares.

El documental se centra en los testimonios de estos abogados más los de otras personas, más anónimas, que trabajaron en la Vicaría y fueron conociendo, con cada caso, experiencias que marcarían para sus siempre sus vidas. La dirección de Sebastián Moreno es sobria y ajena a énfasis estridentes: el horror cotidiano está allí, contenido en miles de nombres, datos y fojas escritas pacientemente en máquinas de escribir, o preservadas en imágenes brutales que ahorran todo comentario.

El uso del archivo en ‘Habeas Corpus’ es el justo y necesario. Impactan las imágenes del Te Déum del 18 de septiembre de 1973, con la junta de Gobierno entrando a la iglesia de la Gratitud Nacional con gran escolta cargada con ametralladoras. Impresiona la investidura de Pinochet como presidente de la República en una fría oficina del edificio Diego Portales, en 1974, con el presdiente de la Corte Suprema Urrutia Manzano ungiéndole la banda al dictador y éste diciendo que ”nunca’ esperó ocupar el más alto cargo de la nación. Conmueven la salida de los miles de prisioneros del Estadio Nacional y el abrazo con sus mujeres e hijos en plena avenida Grecia, entre lágrimas, bajo un tibio sol de primavera. Estremece, finalmente, el asesinato alevoso de José Manuel Parada, profesor y participante activo del Vicaría, así como su posterior velorio en el edificio del palacio Arzobispal, en plena Plaza de Armas de Santiago.

Las historias que muestra ‘Habeas Corpus’ pasan por el heroísmo, a veces a cargo de figuras tan señeras como el cardenal Raúl Silva Henríquez, ejemplo de valentía que perdurará por siglos, y a veces tan cotidiano como el de la mujer que entrenta a los militares, que se llevan detenido a ese esposo que nunca más aparecerá.

Este nuevo documental de Sebastián Moreno muestra que es posible hacer televisión del mejor nivel y explorar la historia reciente de Chile con un punto de vista autoral. Muestra también la importancia de los fondos públicos en la producción de trabajos que, como éste, sería imposible realizar de otro modo. Y confirma que el formato televisivo, cuando está bien realizado, puede generar obras valiosas, dignas de ser presentadas en pantalla grande en un festival de cine.

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