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¿Existieron alguna vez los dragones?

Dragón de Komodo (DP)
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No importa donde busques. Ya sea en antiguas leyendas locales o en películas con efectos de última generación, si se trata de criaturas fantásticas los reyes siempre serán los dragones.

¿De dónde proviene la fascinación de los seres humanos con estos gigantescos lagartos? ¿Es posible que alguna vez existieran?

Un punto curioso es que los dragones no son propios de una cultura, sino que hay historias sobre ellos en muchos pueblos alrededor del mundo. Para los europeos, se trataban de seres malignos que habitaban cuevas y que salían de ellas para aterrorizar a la población. Por el contrario, para los chinos los dragones eran seres sabios y pacíficos, que habitaban palacios en el fondo del océano.

La presencia de dragones en sociedades que no estaban conectadas han llevado a pensar a los estudiosos que, con toda probabilidad, fueron la forma en que nuestros antepasados se explicaron la presencia de fósiles de dinosaurios, en una época en que se desconocía totalmente que estos animales hubieran poblado anteriormente la Tierra.

Sin embargo la inspiración pudo no sólo provenir de un lote de huesos viejos.

Según describe el editor de ciencia Benjamin Radford en la publicación científica LiveScience, existen antiguos relatos de marineros que visitaron Indonesia de haber encontrado dragones en estas islas.

Se trata del dragón de Komodo, un enorme reptil que puede exceder los 3 metros de largo, tan veloz como un perro y cuya mordida puede resultar fatal incluso para los seres humanos, debido a la infección que pueden provocar la gran cantidad de bacterias en su saliva, algo que fácilmente se podía interpretar como veneno.

Curiosamente, los investigadores occidentales sólo pudieron comprobar su existencia en 1910, concluyendo que esta especie es uno de los últimos remanentes de la megafauna que alguna vez habitó el planeta, con animales de tamaño mucho mayor a las especies dominantes hoy en día.

Dragón de Komodo | Earth Times

Dragón de Komodo | Earth Times

Otro animal que pudo contribuir a la idea de los dragones es el lagarto de collar, un pequeño reptil de Nueva Guinea y Australia cuya principal característica es poseer un collar alrededor del cuello, que extiende como una pantalla al sentirse amenazado.

Pese a que esta acción puede hacerlo ver intimidante, este lagarto es prácticamente inofensivo, teniendo siempre como plan B el salir corriendo a ocultarse en caso de que su atacante no se sienta impresionado por la demostración.

Lagarto de collar | Chlamydosaurus kingii

Lagarto de collar | Chlamydosaurus kingii

En tanto, los orientales pudieron hallar su inspiración en el aligátor chino, un reptil igual de blindado pero más robusto que el cocodrilo, que permanece cerca de los cursos de agua en espera de pequeñas presas a las que pueda capturar.

Puede parecer temible, pero no sólo no hay registros de ataques contra seres humanos, sino que en realidad es el aligátor el que está en serio peligro, sobre todo porque suele ingerir ratas envenenadas que acaban por matarlo.

Greg Hume | Wikimedia (CC)

Greg Hume | Wikimedia (CC)

El factor fuego

Uno de los puntos más llamativos sobre los dragones es su capacidad de exhalar llamas por la boca. Según Radford, esta es una característica exclusiva de las leyendas asociadas al cristianismo, y provienen de la idea de que el acceso al infierno es, literalmente, la boca de un monstruo apocalíptico capaz de escupir fuego.

Sin embargo el biólogo Peter Hogarth de la Universidad de York agrega dos posibilidades: por una parte, las legiones romanas que llegaron a Inglaterra adoptaron el dragón como su emblema, dotándolo de la capacidad de lanzar fuego como factor de guerrilla psicológica contra las tribus locales.

Otro elemento a considerar son las auroras boreales o incluso las tormentas eléctricas, que muchos pueblos del norte de Europa atribuían a vuelos de dragones escupiendo llamas sobre el cielo.

Pero, ¿existe en la naturaleza algún animal capaz de eyectar fuego? El doctor Hogarth asegura que no, siendo lo más cercano el caso del escarabajo bombardero, que mezcla químicos en una cámara especial de su cuerpo cercana a la zona anal, produciendo un estallido que se ve como una pequeña explosión.

http://youtu.be/_U-1kPbvj8Q

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