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De I love Pinochet, Opus Dei y El Mocito a Los peces voladores

El verano de los peces voladores, Market Chile (c)
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Marcela Said es implacable. Y después de esos tres documentales profundos y ácidos sobre la dictadura y parte importante de la clase alta chilena, incursiona en el cine de ficción (ficción a medias en realidad) con el mismo espíritu… develando una “aristocracia” chilena arrogante, ignorante, prepotente, inculta y fuera de la realidad o en una realidad inmersa en una burbuja… ¿pronta a reventar?

Francisca Walker y Guillermo Lorca, Market Chile (c)

Francisca Walker y Guillermo Lorca, Market Chile (c)

Marcela Said construyó el guión en base a hechos reales, a diálogos reales que fue uniendo, entretejiendo. Más que ficción, podríamos hablar de una recreación de una realidad. Una realidad que a muchos –muchísimos en verdad- les puede resultar ajena (incluso caricaturesca), pero que ella conoce bien, y eso se nota. Su filme en definitiva es un muy buen retrato de una familia “aristocrática chilena” realizado, durante unas vacaciones lluviosas, a través de su relación con el entorno, con la naturaleza, la comunidad mapuche vecina, “sus” empleados, los amigos que los visitan como en sus relaciones familiares. Y así se van develando…

La documentalista y directora tomó, a nuestro entender, varias decisiones “estratégicas” acertadas, como incorporar a muchas personas que no son actores en su película, lo que la hace más creíble, como a todos los mapuche (salvo uno, Pedro Cayuqueo), al pintor Guillermo Lorca (que actúa como el mismo). Además eligió como protagonistas a Gregory Cohen, María Izquierdo y a Bastian Bodenöfer, actores que se vinculan más bien a ideas de izquierda o progresistas, “buena onda”, lo que permite entender a esta “aristocracia” como un mundo mucho más amplio y diverso que esas caricaturas que la reducen a personas conservadoras y de extrema derecha.

Said retrata un grupo de personas autorreferentes, prepotentes, incapaces de relacionarse y comprender el entorno. Menos comprender lo que realmente está pasando con la comunidad mapuche que tienen por vecinos (Una situación que se puede trasladar a muchas otras que pasan en el país). Ella no pretende mostrar el mal llamado “conflicto mapuche”, sino la incapacidad de esta “aristocracia” a relacionarse con el entorno que, en este caso, es una comunidad mapuche.

El verano de los peces voladores (título relacionado a la obsesión de uno de los protagonistas por eliminar las carpas de la laguna a punta de dinamita… hecho real que motiva a Said a realizar la película) es una película muy bien realizada, con diálogos notables que invitan a la reflexión y la conversación. Y con un final muy chileno…

Marcela Said, en su primera película de ficción, logra muy buenas actuaciones de los actores profesionales (Francisca Walker está muy bien en su rol, Cohen logra un personaje muy logrado y fuera de lo que le conocemos -y etiquetamos-, de Bastián resulta un personaje que hace muy buen contrapunto) como de los extras no profesionales.

Bastián Bodenhöfer, María Izquierdo y Gregory Cohen, Market Chile (c)

Bastián Bodenhöfer, María Izquierdo y Gregory Cohen, Market Chile (c)

El verano de los peces voladores es una película para ver, reírse pero también para cuestionarse, conversar y discutir. Posiblemente una de las mejores películas chilenas de este año.

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