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El lado desconocido de la industria japonesa

Toshifumi Kitamura / AFP
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A Fujifilm se le asocia con las fotos, a Sony con los Walkman, a Panasonic con los televisores y a Japan Tobacco con los cigarrillos, pero poco o nada se sabe de sus actividades en el campo médico o farmacéutico, cada vez más importantes. El portavoz del gobierno japonés, Yoshihide Suga, anunció el lunes que el país está dispuesto a proporcionar un medicamento para la gripe que podría ser un remedio contra el ébola.

La molécula en cuestión, el favipiravir (o “T-705″), no procede ni de Takeda ni de Daiichi-Sankyo, grandes laboratorios japoneses, sino de Toyama Chemical, una filial de la empresa especializada en tecnología de la imagen Fujifilm Holdings. Homologada recientemente en Japón, la molécula se comercializa con el nombre de Avigan.

Además de sus aparatos de foto digitales e instantáneas, sus cabinas fotográficas de identidad y sus terminales de impresión de fotos, buena parte de los ingresos de Fujifilm proceden de la salud.

“Estamos ampliando nuestra actividad médica para convertirla en un pilar que cubra todo, desde la prevención al diagnóstico y el tratamiento”, explica Shigetaka Komori, consejero delegado de Fujifilm, en la presentación de su estrategia.

“A partir de ahora, a los equipos y películas de radiografía, endoscopias, aparatos de mamografía que ya teníamos en nuestra cartera, se suman varios medicamentos, complementos alimentarios y cosméticos”, explica.

Así, los productos antiedad Astalift de Fujifilm compiten con los de L’Oréal en los anaqueles de productos de belleza en los grandes comercios japoneses.

Una estrategia de revitalización

El director general de Sony, Kazuo Hirai, también ha decidido “hacer de la medicina una nueva plataforma de desarrollo del grupo”, cuyas actividades centradas en el gran público sufren por la competencia despiadada.

Sony ya ha concebido un instrumento para el análisis celular potencialmente útil en los trabajos sobre el cáncer y otras enfermedades que afectan a las células, así como para las investigaciones sobre células madre.

Este aparato emplea la técnica láser de lectura de discos ópticos Blu-Ray.

Sony, que es el primer accionista del número uno mundial de los endoscopios Olympus, propone también al cuerpo médico técnicas de captura y análisis utilizadas inicialmente en sus cámaras de vídeo y foto, además de televisores y ordenadores.

Su “eterno rival”, Panasonic, cada vez más orientado a los clientes profesionales para escapar de la competencia de sus rivales asiáticos en el mercado de los particulares, también ha desarrollado varios aparatos médicos, como los robots “Hospi”.

Solo se encuentran en los centros médicos, como el hospital Matsushita (el mismo nombre que el fundador del grupo) donde transportan los medicamentos de un lugar a otro.

Toshiba también tiene su hospital, en el corazón de Tokio, donde casi todo el material está hecho en casa: el sistema informático de seguimiento del historial médico, aparatos de examen, ordenadores, televisores y terminales de pago.

El 1 de julio, el conglomerado creó una nueva empresa de “salud y cuidados”, que agrupa todas las divisiones, antes dispersas, de imagen radiográfica, sistemas de análisis genéticos y otros aparatos de diagnóstico.

Además, Toshiba participa en la concepción de una prueba de sangre que permitirá detectar con una simple muestra 13 tipos de cáncer. En este proyecto, que dirige el Centro Nacional del Cáncer, también participa el especialista japonés de materiales compuestos y tejidos técnicos Toray Industries.

Todavía más sorprendente, Kirin, que debe su notoriedad mundial a sus cervezas, también fabrica, mediante su filial Kyowa Kirin, medicamentos utilizados en el tratamiento del cáncer, enfermedades renales o en los efectos de la hipertensión en los órganos.

En un registro parecido, Japan Tobacco, el propietario de marcas de cigarrillo Winston, Benson & Hedges o Camel, suministra, con su laboratorio Torii, preparados farmacéuticos para los riñones y la piel y antirretrovirales contra el virus del sida.

No sólo el campo médico permite que los interesados aporten una “contribución a la prosperidad de la sociedad”, según sus propios términos, sino que también favorecen a un sector prometedor en Japón, que tiene una población cada vez más envejecida y donde el sector público está decidido a conceder jugosas ayudas.

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