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“Esto no tiene nombre” reveló el negocio de los textos escolares en Chile

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En su capítulo de este lunes, el programa de reportajes de TVN reveló las escasas diferencias de fondo que existen entre los textos escolares entregados por el Ministerio de Educación y los libros que son comercializados en el mercado.

El espacio reunió a un grupo de expertos para analizar ambos textos, descubriendo que el material de aprendizaje entregado por ambos era prácticamente igual, sin embargo, notaron ciertas deficiencias en los libros privados, los cuales contenían errores de tipografía y hasta errores de ortografía.

Aún así son cientos los establecimientos que prefieren trabajar con este tipo de material en reemplazo a los que entrega el Estado, argumentando que serían mucho más completos que los otros, cuyo destino termina siendo incierto, ya que en ocasiones ni siquiera se les pasa a los estudiantes.

Según mostró el espacio son dos las grandes editoriales que controlan casi el 70% del mercado de los libros escolares privados en Chile. Se trata de Santillana y SM, ambas empresas se dedican a ofrecer textos a diversos colegios del país, en muchos casos con ciertos incentivos que van desde tablets para los docentes hasta viajes al extranjero.

Otra falla en el sistema que también se detectó el programa es la supuesta necesidad de comprar libros nuevos y no de segunda mano, lo que implica un gasto adicional al bolsillo de los padres, considerando que estos textos bordean los 30 mil pesos cada uno, cuando al Mineduc sólo le cuestan $1500. El reportaje comprobó también que el material no cambia radicalmente de un año a otro, por lo que esta medida no sería necesaria.

Por su parte, la editorial Santillana se defendió señalando que a pesar que los textos públicos son de excelente calidad, los libros privados cuentan con mayor material interactivo que ayudan al aprendizaje de los niños. También argumentaron que el bajo valor de los libros vendidos al Mineduc tiene que ver con cantidad de libros que se encarga, lo que abarataría el costo de producción de los textos.Finalmente también negaron cualquier tipo de incentivo a los sostenedores o directivos de los establecimientos.

Aunque la decisión queda en manos de los colegios, éstos deben consultar antes apoderados para poder realizar el cambio de material.

En las redes sociales los televidentes mostraron su indignación ante las exigencias que muchos colegios han obligado a obedecer.

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