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La historia del ecologista que estuvo un año sin ducharse

Rob Greenfield
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”Hoy se ha cumplido un año desde la última vez que me duché. Sí, sé que suena loco, y sé que hace un año estaría de acuerdo contigo. Me había duchado regularente durante los 26 primeros años de mi vida. Bueno, quizás no todos los días, pero casi todos”, así comienza a relatar su historia Rob Greenfield, un aventurero y ambientalista estadounidense que despertó la atención de los cibernautas tras contar su particular desafío de pasar un año entero sin ducharse. .

Greenfield relata en un artículo publicado en su página web personal, titulado ‘Lecciones aprendidas de un año sin ducharse’, que todo comenzó tras una larga excursión en bicicleta por América para promover la sostenibilidad y una vida respetuosa con el medio ambiente.

”Me comprometí a cumplir una serie de reglas para dar el ejemplo. La norma que establecí para el agua era que sólo podría obtenerla a través de fuentes naturales como lagos, ríos o lluvias o grifos con fugas. También llevaba la cuenta exacta de lo que gastaba con el objetivo de demostrar lo poco que necesitamos para sobrevivir”, explicó.

”Pasé los primeros cien días de viaje en bici sin ducharme, tal y como me había propuesto. Pero como todo iba tan bien, decidí seguir con el ciclo anti-ducha. Me propuse llegar a los seis meses, y cuando llegó ese día, me di cuenta de que podría estar un año entero sin ducharme”, contó.

Antes de seguir su relato, Greenfield dijo que la mayoría de las personas pudiera pensar que debe haber sido muy asquerosa su experiencia y que debía oler muy mal.

”Lo cierto es que no. Cuando digo que no me he duchado en un año no significa que no me haya bañado. He nadado casi a diario en lugares como este:

Rob Greenfield

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Y este:

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Y me he duchado en cascadas como esta:

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Y he utilizado jabón ecológico biodegradable cuando ha sido necesario:

Rob Greenfield

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El ecologista dijo haber aprendido que llevando una vida natural no necesita productos cosméticos. ”Solo he utilizado algo de jabón, pasta de dientes y aceites esenciales, y he descubierto que funcionan perfectamente. En cambio, antes usaba colonias, desodorante, champú, cremas y muchos otros productos plagados de compuestos químicos. ¿Y saben qué? ¡Sigo teniendo amigos!”, expresó.

Greenfield afirmó que ninguno de sus conocidos le encontró mal olor y que se sorprendió a sí mismo por lo limpio que podía estar, prescindiendo de la ducha habitual.

”Me di cuenta de que el agua no tiene por qué salir de un cabezal de ducha para poder limpiar. También te puedes lavar en lagos”, expresó.

Además, dijo que cuando no encontró fuentes de agua naturales disponibles, halló otros lugares donde podía bañarse sin causar un impacto negativo en la naturaleza. ”Por ejemplo, en Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos), en un grifo que goteaba”

Asimismo, dijo que aprendió que si se secaba al aire libre sin usar toallas, gastaba menos en lavandería y ahorraba agua.

”Mis momentos de ducha se convirtieron en una forma de conectar con la naturaleza. Han pasado a ser mi parte favorita del día, cuando puedo desconectar del estrés cotidiano y apreciar todo lo que me rodea”. explicó.

Greenfield señaló en su relato que se enteró que los estadounidenses gastan un promedio de 380 litros de agua al día y que él fue capaz de vivir con menos de 8 litros al día durante su aventura.

”Lo más importante es que aprendí a aprovechar hasta la última gota”, indicó y añadió ”Porque el agua nos da la vida, a nosotros y a los animales también”.

Al finalizar su desafío, volvió a su rutina anterior, pero trata de no gastar más de 70 litros de agua al día, lo que es ”5 o 10 veces menos de lo que gasta un ciudadano promedio estadounidense. Pasé otros 8 meses más sin ducharme, ahorré casi 19.000 litros de agua y entretanto me lo pasé muy bien con mis amigos”, sentenció.

Aunque él no invita a hacer lo mismo que él, dijo que todos pueden contribuir a cuidar el agua con sencillas prácticas como: Tirar de la cadena del baño con menos frecuencia, darse duchas rápidas o cerrar la llave mientras te enjabonas, usar menos la lavadora y ocuparla siempre que esté llena, lavar los platos de forma eficiente, instalar cabezales de ducha que hagan un uso eficiente del agua, arreglar las fugas de agua, crear tu propio huerto y almacenar el agua de lluvia. O también seguir algunos de los consejos de este enlace.

”¿Por cuál vas a empezar hoy? Puedes elegir uno de estos consejos y, con el tiempo, seguir con los demás. Descubrirás que no es tan difícil llevarlos a cabo”, afirmó Rob.

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