Notas
La razón de por qué los bebés gustan de jugar a las escondidas
Publicado por: Víctor Schwencke
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El psicólogo y columnista de la cadena británica BBC, Tom Stafford, aseguró en un reciente artículo que el famoso juego de las escondidas no es más que una forma de aprendizaje que carece de barreras culturales y etarias.

El experto se√Īal√≥ que el origen del gusto por este juego se remonta a una teor√≠a mas bien prematura que se√Īala que a ellos “les sorprende ver que aparecen cosas despu√©s de esconderlas”.

Claro, hasta el momento puede no ser una base lo suficientemente potente como para explicar el por qu√© de la risa de los peque√Īos. No obstante, Stafford indica que para los beb√©s todo es nuevo y nada est√° totalmente establecido, “no conocen los libros ni a mucha gente”.

“Cuando alguien escucha una voz, con frecuencia sabe si esa persona est√° lejos o cerca”, se√Īala el profesional. En ese sentido, apoya su argumento en las conclusiones del psic√≥logo suizo Jean Piaget “quien llam√≥ a este principio ‘permanencia del objeto’. Sugiri√≥ que los beb√©s se pasan los dos primeros a√Īos de sus vidas entendi√©ndolo”. Con esta informaci√≥n, queda claro que el juego de “¬ŅD√≥nde est√° el beb√©?” demora precisamente esos dos a√Īos.

Al respecto, en BBC se√Īalan que “Los investigadores Gerrod Parrott y Henry Gleitman lo demostraron en pruebas que involucraban a un grupo de beb√©s de seis, siete y ocho meses y que suena demasiado divertido como para ser un experimento psicol√≥gico”.

Durante el desarrollo del estudio, el juego se realizó casi en su totalidad del mismo modo. No obstante, en forma intermitente el adulto escondido se cambiaba por otra persona o aparecía en otro lugar.

Curiosamente, en √©stas √ļltimas pruebas los bebes sol√≠an re√≠r menos aunque el resultado del juego pareciese ser m√°s divertido que los anteriores.

“La interpretaci√≥n de los investigadores es que este juego depende de la capacidad de predecir el resultado. A medida que los beb√©s crecen, su predicci√≥n se afina, por lo que la discrepancia con lo que pasa realmente aumenta; y lo encuentran cada vez menos divertido”.

Así, se llega a la respuesta de que el esconderse no corresponde sólo a un juego, sino que a un proceso de adaptación del bebé a sus capacidades que crecen con la edad.

A medida que el beb√© crece, empieza a disfrutar de la desaparici√≥n y reaparici√≥n de los adultos, pero tras un a√Īo m√°s o menos, el juego se puede graduar hasta llegar a un punto en que el ni√Īo es quien se esconde y reaparece.

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