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Los Apócrifos: 4 evangelios olvidados que no se incluyeron en la Biblia
Publicado por: Carolina Reyes
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De un tiempo a esta parte, ha existido mucha curiosidad por conocer m√°s acerca de la historia de Jes√ļs. Investigadores, acad√©micos, escritores o gente com√ļn y corriente han buscado esclarecer un sinf√≠n de dudas respecto a lo que est√° en Biblia, y aquello que se dej√≥ fuera.

Es conocido que Jes√ļs, al contrario de otros fundadores de religiones, no dej√≥ nada escrito mientras vivi√≥. Su mensaje lo transmit√≠a de manera oral a sus disc√≠pulos y ap√≥stoles, los que a su vez, lo dieron a conocer a trav√©s de la predicaci√≥n a las primeras comunidades cristianas.

Pero es a partir de la primera mitad del siglo I, que el mensaje que fundará las bases de la Iglesia Católica, comenzó a materializarse en la forma escrita que ya conocemos como Evangelios: San Lucas, San Mateo, San Juan y San Marcos.

Los textos de San Mateo y San Juan fueron escritos por testigos directos de la predicaci√≥n de Jes√ļs, mientras que San Marcos y San Lucas por testigos indirectos que reunieron la informaci√≥n de otras personas. La validez general de los cuatro escritos fue constatada a finales del siglo II en el testimonio de Ireneo de Lyon.

Es as√≠ como la mezcla de lo oral con lo escrito, llev√≥ a que a finales del siglo I y en el decurso del II, surgiera una gran cantidad de escritos recopilatorios de dichos y sentencias dispersas de Jes√ļs, algunos de los cuales llegaron a adoptar forma de Evangelios, pero al no ser incluidos en la Biblia, o aceptados por otras iglesias cristianas, fueron llamados ‚Äúextracan√≥nicos‚ÄĚ o ‚Äúap√≥crifos‚ÄĚ.

En el libro ‚ÄúLos Ap√≥crifos‚ÄĚ, Aurelio de Santos Otero los describe como aquellos que no fueron reconocidos por las iglesias cristianas de los primeros siglos como parte de la Sagrada Escritura. Sin embargo, se presentan con nombres o caracter√≠sticas que los hacen parecer can√≥nicos.

Seg√ļn el te√≥logo Pablo Uribe, de la Universidad Cat√≥lica de la Sant√≠sima Concepci√≥n, estos escritos se distinguen de los textos sagrados por su contenido y el estilo con el que presentan los hechos. Mientras los evangelios mantienen una forma propia de una predicaci√≥n apost√≥lica, sobria y carente de adornos, en los ap√≥crifos abunda el relato fant√°stico y no sigue el g√©nero utilizado para escribir un evangelio.

Adem√°s, los ap√≥crifos se diferencian de los evangelios, ya que estos √ļltimos apenas se√Īalan la autor√≠a de quienes los escribieron, mientras que los ‚Äúextracan√≥nicos‚ÄĚ resaltan varias veces el nombre de alg√ļn miembro distinguido de la comunidad que supuestamente lo produjo.

Uribe explica que los ap√≥crifos intentan completar la vida de Jes√ļs, pero distan mucho de los contenidos incluidos en la Biblia. Muchos de ellos datan de tiempos m√°s lejanos al de los textos b√≠blicos; aparecen a√Īos despu√©s.

En general, se han transformado en una corriente muy estudiada dentro de la teología, ya que permiten conocer las distintas creencias que van mostrando otra manera de pensar, indicó Uribe.

Entre los apócrifos más estudiados, ya sea porque se acercan más a las sagradas escrituras o al tiempo en que se escribieron los evangelios son:

Evangelio de Tom√°s: Jes√ļs no es el √ļnico hijo de Dios

Seg√ļn el padre Ram√≥n Trevijano, miembro de la Pontificia Comisi√≥n B√≠blica del Vaticano y profesor em√©rito de la Facultad de Teolog√≠a de la Universidad de Salamanca, de todos los ap√≥crifos, √©ste es el m√°s importante. Se trata de una colecci√≥n de 114 logias o dichos breves de la que se escribi√≥ mucho durante los a√Īos 60. Y a pesar de su redacci√≥n diferente a la encontrada en los can√≥nicos, un tercio de ella coincide con el de las sagradas escrituras. De hecho, muchas de las cosas que est√°n en √©l, se encuentran en el Nuevo Testamento.

En √©l se revelan los hechos detr√°s de la resurrecci√≥n y Jes√ļs parece transmitir un mensaje extra√Īo, una ense√Īanza secreta muy diferente a los hallados en los tradicionales. No hay milagros ni historias, s√≥lo recopila los dichos de Jesucristo.

En los evangelios can√≥nicos, Jes√ļs es el √ļnico hijo de Dios, en tanto que en el de Tom√°s se sugiere que todos podemos convertirnos en hijos de Dios al decir: ‚Äúcuando se conozcan a s√≠ mismos, entonces ser√°n conocidos y comprender√°n que son hijos del padre viviente‚ÄĚ. Jes√ļs no tiene que los dem√°s no puedan tener, es posible tener el mismo tipo de relaci√≥n con lo divino, indican los investigadores.

En esta ap√≥crifo se llama a una conexi√≥n personal con Dios sin que se necesiten iglesias organizadas, sacerdotes u obispos. Trat√°ndose de un evangelio considerado ‚Äúgn√≥stico‚ÄĚ (secta constituida a comienzos del cristianismo que enfatizaba el misticismo y estaba en desacuerdo con la jerarqu√≠a cristiana emergente), no fue del agrado de las autoridades de la Iglesia. Y probablemente esa puede ser la raz√≥n por la cual este evangelio fue calificado como her√©tico.

Evangelio de Judas: Jesucristo pidió ser crucificado

Su popularidad comenzó a gestarse en 2006 cuando la National Geographic Society publicó el trabajo de restauración y traducción del manuscrito hallado en 1970 en Egipto. Se presume que el apócrifo de Judas Iscariote fue escrito durante el siglo II.

Impacto gener√≥ el documental dedicado a este evangelio que lanz√≥ NatGeo, ya que en √©l la figura de Judas no es la del famoso traidor como afirma la Biblia, sino que ac√° es el disc√≠pulo favorito de Jes√ļs, el que si bien lo entreg√≥ a las autoridades romanas, fue siguiendo las √≥rdenes de su maestro.

Evangelio de Mar√≠a Magdalena: ¬Ņla verdadera l√≠der de la Iglesia Cristiana?

Otra de las escrituras olvidadas m√°s convincentes fue la hallada en Egipto en 1896, y corresponde a la de Mar√≠a Magdalena. Sin embargo, no es la misma mujer que tiene un papel asignado por la Iglesia como el de la prostituta arrepentida y reformada, sino que ac√° es una disc√≠pula bien amada y miembro del c√≠rculo interno de Jes√ļs.

Si el evangelio de Mar√≠a Magdalena es aut√©ntico, significa que en alg√ļn momento las mujeres fueron l√≠deres poderosas de la iglesia cristiana, y que ella fue la l√≠der de los ap√≥stoles.

En este se detallan las instrucciones secretas que Jes√ļs solo le dijo a Mar√≠a Magdalena, como la revelaci√≥n de ciertas cosas sobre la vida despu√©s de la muerte en t√©rminos gn√≥sticos.

Esto ya que en los cuatro evangelios tradicionales, se describe como un para√≠so de gran felicidad, pero en el de Mar√≠a incluye un extra√Īo viaje del alma en el que la persona muerta se encuentra con criaturas ang√©licas y demon√≠acas a medida que el alma se abre paso hacia el cielo, seg√ļn el manuscrito.

Evangelio de Pedro: los misterios de la resurrecci√≥n de Jes√ļs

En 1886, arqueólogos franceses que trabajaban en Egipto descubrieron una antigua tumba cristiana, en cuyo interior había un monje del siglo VIII. En sus manos había un libro llamado el Evangelio de Pedro, siendo uno de los primeros textos perdidos en ser descubiertos.

√Čste cuenta una versi√≥n muy diferente de la vida de Jesucristo; es una historia temprana y alternativa, donde Jes√ļs no sufri√≥ dolor alguno mientras estaba en la cruz. “Y tomaron dos malhechores, y crucificaron al Se√Īor entre ellos. Mas √©l se callaba, como aquel que no siente sufrimiento alguno”. (Los ap√≥crifos. Barber√† del Vall√®s (Barcelona), Humanitas, S.L. 2005)

Asimismo afirma revelar un testimonio presencial de la resurrecci√≥n, convirti√©ndose en el √ļnico evangelio que intenta contar la historia de lo que pas√≥ durante la resurrecci√≥n, pues todos los evangelios b√≠blicos hablan de los resultados de √©sta, que la tumba estaba vac√≠a, etc.

En el texto dice “la tumba estaba abierta, y los soldados lo vieron porque montaban guardia. Mientras explicaban lo que hab√≠an visto vieron salir a tres hombres de la tumba”.

Cuando salen van sujetando un tercero, el que supuestamente es Jes√ļs, y luego se oye una voz profunda que pregunta “¬ŅHas predicado a los que est√°n dormidos?”. Es as√≠ como la resurrecci√≥n termina con Jes√ļs y las otras dos figuras subir al cielo, dejando a los testigos oculares asombrados.

El descubrimiento de estos evangelios revela una batalla secreta ya olvidada, pero que una vez fue de gran relevancia: la pelea por el alma de la cristiandad. Por un lado hay un grupo devoto que desea una relaci√≥n directa y espiritual con Dios y con sus propios evangelios, y por el otro, una creciente jerarqu√≠a de cristianos ortodoxos que solo aceptan cuatro evangelios, seg√ļn recalca el documental Los Evangelios Perdidos.

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