Notas
¬ŅSe te hace imposible llevar una vida saludable? Descubre c√≥mo formar un h√°bito realmente duradero
Publicado por: Denisse Charpentier
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Cambiar nuestro estilo de vida a uno m√°s saludable no es f√°cil. Porque m√°s all√° del acto mismo de comer determinadas cosas y dejar de lado otras o ponernos a hacer ejercicio, debemos formar h√°bitos que nos permitan mantener estas acciones en el tiempo.

En su libro “The Power of Habit” (El poder del h√°bito), el ganador del Pullitzer, Charles Duhigg, se√Īala que los avances en el rubro de las ciencias sociales sugieren que el cambio de comportamiento no es el resultado de centrarse en una conducta en s√≠ misma, sino que en las se√Īales y recompensas que mantienen el h√°bito.

El h√°bito se compone de una se√Īal, una rutina y una recompensa. La se√Īal es lo que desencadena que comportamiento que comenzaremos a efectuar. Es lo que le dice a tu cerebro que autom√°ticamente debes repetir la acci√≥n.

En este sentido, hay 5 tipos de se√Īales: un lugar, un momento del d√≠a, una persona en particular, una emoci√≥n o un comportamiento ritualizado. Seg√ļn dijo Duhigg a Boston Globe, por ejemplo, √©l ten√≠a la costumbre de comprar un gallet√≥n todos los d√≠as entre las 15:00 y las 15:30 horas en la cafeter√≠a de su empresa, lo que lo llev√≥ a subir casi 4 kilos. Se levantaba de su escritorio, iba al lugar, compraba el bocadillo y se lo com√≠a mientras hablaba con sus colegas.

Luego est√° la rutina, el comportamiento autom√°tico que repites una y otra vez sin darte cuenta. La primera vez que haces algo en su vida – como conducir un auto – vas muy atento a todo e incluso evitas escuchar m√ļsica o hablar para no distraerte. Pero luego de hacerlo una y otra vez, vas prestando menos atenci√≥n y puedes escuchar m√ļsica o hablar al mismo tiempo que conduces o estacionas. Es decir, te familiarizas con la actividad por lo que ya no est√°s tomando una decisi√≥n al respecto, s√≥lo repites un comportamiento habitual, liberando el espacio mental que destinabas a las concentraci√≥n.

Finalmente est√° la recompensa, que es el placer que se obtiene con dicha conducta. Es lo que graba el h√°bito en tu memoria y te hace repetir esa acci√≥n cada vez que se produce la se√Īal.

Por eso, si comprendes bien la se√Īal y la recompensa, puedes frenar el mal h√°bito, seg√ļn Duhigg, quien dijo que en su caso no sab√≠a qu√© recompensa lo conduc√≠a a comer galletas y se propuso averiguarlo.

Fue as√≠ como hizo un peque√Īo experimento: Un d√≠a fue a dar una vuelta a la manzana cuando ten√≠a ganas de comer la galleta, para comprobar si lo que lo motivaba era tomarse un descanso en su trabajo. Luego, al d√≠a siguiente, comi√≥ chocolate sentado en su escritorio para saber si era s√≥lo el placer de comer lo que lo impulsaba. Y al tercer d√≠a, fue a la cafeter√≠a sin comprar nada y s√≥lo se acerc√≥ a un colega para conversar.

“Me di cuenta bastante r√°pido que la recompensa no ten√≠a nada que ver con las galletas. Ten√≠a que ver con la socializaci√≥n”, dijo.

Por ello, ahora en lugar de comerse el galletón, sólo conversa durante 10 minutos con sus amigos a las 15:30 y luego vuelve a trabajar, fue así como erradicó el mal hábito y perdió 5,4 kilos.

Duhigg indic√≥ que podemos usar las recompensas para crear h√°bitos, es cosa de “educar” el cerebro. Para ello, debemos asociar un placer obtenido a lo que queremos lograr.

Por ejemplo, quienes corren regularmente, puede que anhelen el aumento de endorfinas (hormona del bienestar) que les provoca el ejercicio, pero para quienes no suelen hacer actividad f√≠sica, no es tan f√°cil. El autor recomienda a ellos hacer algo que les guste despu√©s del ejercicio -como comer un peque√Īo chocolate-, de este modo, se relaciona ese comportamiento a un placer, en lugar de s√≥lo hacer ejercicio con la finalidad de bajar de peso.

Asimismo, tambi√©n aconseja entrenar el cerebro para asociar una determinada se√Īal -como una hora determinada- con una rutina -ejercitarse- y una recompensa (degustar un rico chocolate).

Al principio costar√°, pero luego el cerebro comenzar√° a esperar la recompensa asociada al ejercicio y luego el chocolate probablemente no sea necesario porque el h√°bito ya estar√° creado y aprender√°s a disfrutar m√°s de las endorfinas, que se convertir√°n en tu nueva recompensa.

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