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Vida política de François Hollande: acompañada siempre de historias de amor

Matthieu Riegler (CC-by)
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Las diferentes etapas del ascenso político de François Hollande, desde la época en que estudiaba en la Escuela Nacional de Administración (ENA) hasta la presidencia de Francia, han estado ligadas a historias de amor, pese a su decidida voluntad de separar vida privada y vida pública.

De su unión durante 25 años con su excompañera Segolene Royal, madre de sus cuatro hijos –que le arrebató en 2007 la candidatura a la presidencia– hasta su presunta relación con la actriz Julie Gayet, en momentos en que intenta darle una nueva dinámica a su mandato, caracterizado por una impopularidad récord, su vida sentimental no ha cesado de enredarse con la política.

A los 59 años Hollande aparece en la prensa, y a ojos de la opinión pública, como la antítesis del seductor. Le han puesto apodos poco halagadores que aluden a su supuesto aspecto físico blando, “Flanby” (un flan) y sin carisma, “el conquistador ñoño”, “abuelete”.

Pero su “normalidad”, leitmotiv de su campaña presidencial, y su deseo de discreción para tratar de evitar que la eficacia de su discurso público se viese afectada, no han resistido a sus encuentros con mujeres de mucho carácter.

El portavoz del Partido Socialista en la Asamblea Nacional, Thierry Mandon, hablaba este lunes de “un hombre que puede enamorarse y tener problemas de pareja”, añadiendo no obstante: “si es alguien normal eso le puede ocurrir, y si es un presidente normal tiene que aclarar rápidamente esta situación”.

Con Segolene Royal, a quien conoció en la ENA en 1979, formó una pareja emblemática de la vida política francesa. Juntos subieron los peldaños del poder, aun cuando ella, nombrada ministra por François Mitterrand mientras que él era diputado, le robó protagonismo, acaparando las luces y las cámaras.

Segolene Royal le salió al paso, mostrándose más ambiciosa: lanzó su candidatura a la presidencia de Francia en 2007, obligándolo a él a apoyarla.

“La vie en rose”

La separación oficial de la pareja se produjo en junio de 2007, pero según varios libros, François Hollande vivía ya desde 2005 con Valerie Trierweiler, periodista en la revista Paris Macht.

En 2010, siendo exprimer secretario del Partido Socialista, y sintiéndose opacado, rompió con su habitual discreción, dejándose ir a confesiones a la revista de farándula “Gala” afirmando que Valerie era la mujer de su vida.

El día que ganó las elecciones, el 6 de mayo de 2012, Valerie Trierweiler mandó a poner a todo volumen en el teatro donde celebraban la canción de Edith Piaf, “La vie en rose”, como un guiño a su relación y a la victoria, mezclando lo íntimo y lo político (la rosa es el símbolo del Partido Socialista).

En las primeras horas de su mandato el comportamiento de Valerie Trierweiler , víctima según algunos de un ataque de celos, también enredó las cosas. Los franceses aún recuerdan su célebre tuit de apoyo a un rival político de Segolene Royal en las elecciones legislativas de 2012.

La oposición se burló de este “psicodrama” en el Palacio del Elíseo.

El caso del “amor secreto” con la actriz Julie Gayet, revelado el viernes por la revista Closer, y la hospitalización consecutiva de Valerie Trierweiler, vienen de nuevo a echar por tierra los deseos de Hollande de no aparecer como su predecesor Nicolas Sarkozy, quiera era considerado como un mandatario con tendencias faranduleras.

Según el diario Liberation de este lunes la recepción del mensaje político de Hollande –que intenta defender su política económica y esperaba pasar la página de un año 2013 catastrófico, marcado por su incapacidad para frenar el desempleo– sufrirá perturbaciones en la rueda de prensa que ofrecerá el martes.

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