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Por qué decidí no hacer regalos esta Navidad

José Carvajal | Agencia Uno
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Navidad es esa época especial del año que debería traducirse en alegría, amor y estar en familia. Sin embargo, cada año parece convertirse más en una temporada de presiones de tiempo y financieras por conseguir la mayor cantidad de regalos posible, incluso a costa de nuestra línea de crédito.

Ante este panorama, muchas personas han comenzado a rebelarse contra la Navidad, anunciando lo que para la mayor parte de la gente parece una osadía: no comprar regalos.

En una columna publicada en el diario británico The Guardian, la editora Paris Lees explica por qué tomó la decisión de no hacer regalos de Navidad este año basado en un principio tan simple como menospreciado por la sociedad… no querer endeudarse.

A continuación, en BioBioChile traducimos su columna para ti.

¿No puedes pagar los regalos de Navidad? Entonces no los compres

¿Ya compraste tus regalos de Navidad? Parece que es del único tema que la gente quiere hablar, desde la fiebre de compras del Cyber Monday hasta las notas de “te debo un regalo” de esa estrella de la TV británicas, sólo porque estaba muy ocupada como para comprar presentes.

En mi caso, no haré ningún regalo esta Navidad. No porque no tenga tiempo, sino porque no puedo financiarlos. Quizá me acusen de ser una tacaña, un Grinch o una Scrooge, pero les aseguro que no se trata de nada por el estilo. Adoro las fiestas de fin de año, sobre todo ver el discurso de la Reina y disfrutar del budín estilo victoriano con mi familia. Es sólo que no me gusta gastar el dinero que no tengo.

Mi madre no me creyó cuando le dije que no haría regalos de Navidad este año. De hecho, ni siquiera lo conectó con el hecho de que 5 minutos atrás, le había contado que mi novio tiene cientos de libras en deudas de su tarjeta de crédito. En tanto de mí dependa, mientras no haya resuelto ese agujero no estamos en posición de tirar dinero en las promociones de 3×2 de las tiendas.

Y no soy la única haciendo ajustes este año. Datos de gobierno indican que los hogares británicos han estado restringiendo sus gastos navideños desde 2008.

¿Eres una de aquellas personas que ya se resignó a tener que hundirse más en su pozo financiero esta Navidad? ¿Por quién te estás endeudando? ¿Por tu pareja? ¿Tu hermana? ¿La persona que se sienta frente a ti en el trabajo y a quien secretamente detestas? Si alguien no entiende que no puedes permitirte comprarle un regalo, entonces simplemente no merece recibir uno.

¿Qué tipo de persona querría que te hundas en las deudas por tener que comprarle un regalo? No tus seres queridos, seguramente.

Mi madre me compró una bufanda Moschino para Navidad algunos años atrás. Fue algo ruin. Como soy una persona directa, le dije -educadamente- que no iba a ponerle la bufanda al hombre de nieve que hicimos en el patio, sino que iba a usarla al menos este año. ¿Su respuesta? Estaba desconcertada porque se había “desfinanciado” al comprarla. La bufanda le había costado 100 libras (casi 90 mil pesos chilenos), así que prefirió devolverla y quedarse con el dinero. Estoy segura de que no es la única persona que se va a desfinanciar en esta temporada.

No es mi intención avergonzar a las personas que están endeudadas y estoy completamente en desacuerdo con la idea de que la gente pobre lo es porque toma malas decisiones. Es un concepto injusto y le da una excusa a los ricos avaros, quienes claramente también toman malas decisiones.

Sin embargo, es cierto que personas normalmente sensatas parecen lanzar su sentido común por la ventana en Navidad, presumiblemente para hacer espacio para todos esos paquetes de compras por internet. Por supuesto, es increíblemente divertido mirar a los niños romper el papel de regalo de montañas de paquetes hasta llegar a lo que realmente estaban esperando… ¿pero no sería mejor que todos paguemos la cuenta de la luz primero?

La recesión de los últimos años ha hecho que algunos de los miembros más pobres y vulnerables de nuestra sociedad paguen por las extravagancias de los ricos y poderosos. Los banqueros aún se divierten apostando con dinero de otras personas. Es poco probable que el líder del partido consevador británico no reciba regalos esta Navidad, y será más probable que veas al primer ministro usando un nuevo suéter que preparando una reunión sobre los asuntos internacionales.

¿Entonces quién está pagando por todo esto? La gente que está en viviendas sociales o en cuartos rentados. Las personas con discapacidad que fueron declaradas aptas para trabajar por sus aseguradoras. La gente que pasa frío porque está aterrada de encender el calefactor y no poder pagar la próxima cuenta de electricidad. Hay millones de personas así en Gran Bretaña y no me parece miserable sugerir que ellos, y todos los demás, se beneficien de un pequeño descanso en la constante presión por comprar.

Así que aquí me tienen. Un solitario ángel de la prudencia y la frugalidad, urgiéndote a mantener cerrada tu billetera. Si tienes dinero en tu cuenta bancaria y quieres gastarlo en alguien que te es importante, bien por ti. Para todos los demás, ¿me permiten darles un consejo? Considérenlo un regalo de mi parte: si no puedes financiar tus regalos de este año, no los compres a crédito, o entrega notas de “te debo un regalo” hasta que tengas suficiente dinero. No te sientas culpable por ello tampoco.

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