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Los números poco útiles del Anuario de Cultura y Tiempo Libre del INE y el CNCA

Portada de Cultura y Tiempo Libre, CNCA (c)
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Un despilfarro. Tener estadísticas es necesario para generar políticas y para guiar el quehacer de los involucrados. Pero el Anuario de Cultura y Tiempo Libre elaborado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y el INE insiste en entregar información muy parcial, incompleta, sin análisis ni contexto.

Después de tantos años (8), se esperaría que este anuario hubiese ido mejorando para llegar a ser realmente un instrumento fundamental para la gestión y las políticas en esta área. Pero el resultado es lamentable.

Algunos puntos interesantes

Las autoridades destacaron algunos puntos, en especial el importante aumento a conciertos de música popular y al cine, en especial al cine chileno.

El número de asistentes a teatro infantil con entrada pagada pasó de 488.463 en 2011 a 242.098 en 2013. Es decir bajó en más del 50%, pero en el 2010 fueron 174.716. ¿Qué pasó el 2011 que hubo tantos espectadores?

En cine, el Ministro Ampuero destacó el aumento de espectadores que asistieron al cine. Pero aquí nuevamente la información no entrega información mínima de contexto, como fue el extraordinario fenómeno de la película Stefan vs Kramer, que es la más vista en la historia en el país, con más de 2 millones de espectadores. Si no se considera esa película, habría un retroceso de espectadores al cine chileno a cifras del 2010 y el aumento general sería mínimo.

Tampoco es evidente que se agrupen en artes escénicas desde el Teatro Infantil hasta los grandes recitales de Música Popular, pasando por el Ballet y la Ópera… ¿Será porque todas ellas en general se realizan sobre un escenario? En términos de análisis, de públicos, de lógicas y de disciplinas no se entiende, a menos que se piense desde la gestión, de la gestión empresarial en particular y no desde las Artes ni desde los Públicos.

Entonces, para que este anuario sea útil es importante incorporar otras variables y, en especial, debe tener objetivos claros. En otras palabras, antes de hacerlo debiera saberse para qué se hace este anuario y eso verse reflejado en la información que se recoge y la forma en que se entrega.

Vacíos inaceptables

En algunas áreas, el Anuario realmente es malo, al punto que sería mejor que no publicaran nada, cono es el caso de Artes Visuales donde la información es casi nula y extremadamente parcial, incluyendo sólo fotografía.

En el caso de los libros, una “industria” tan importante, se informa de editoriales, de títulos inscritos, traducciones, etc., pero nada sobre el tiraje de las publicaciones ni de las ventas reales que hay de libros en el país. Y menos sobre qué tipo de libros se venden y quiénes los compran.

Todo lo relacionado a bibliotecas está en Patrimonio (lo que es, al menos, discutible, incluso a la luz del propio anuario que dedica varias tablas a adquisiciones e información que tiene que ver con producción actual, es decir con creación contemporánea), pero no indaga sobre cuál es el tipo de usuario ni el tipo de libros que consultan.

En Patrimonio, lo más evidente es el muy mal manejo del Estado de Chile sobre el tema, ya que mezcla ámbitos con mucha información poco relevante para esta sección (como, por ejemplo, usuarios de bibliotecas, archivos y museos, pero además sin disgregar). Respecto a la institución estatal más importante para el Patrimonio, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), sólo menciona las solicitudes y las declaratorias, reduciendo la labor de dicha institución sólo a eso.

En todo caso, destaca el bajísimo número de solicitudes como de declaraciones, en especial en el caso de las Zonas Típicas, revirtiendo la fuerte tendencia que hubo hasta el 2010.

Lo incomprensible

Si el Anuario es poco útil, menos comprensible es que teniendo más de 200 páginas, muchas de ellas además estén dedicadas a Deportes, Medios de Comunicación (radios, televisión abierta y pagada, diarios y periódicos, etc.), Usuarios de Internet…

También es incomprensible que, como sucede en la parte final, sobre aportes del Estado (Gobierno) a Cultura, se presente una confusión de datos, donde incluyen, por ejemplo el Parque Metropolitano (9.771 millones), el Fondo de Protección Ambiental (1.028 millones) o el Fondo de Tierras y Aguas Indígenas (41.935 millones). Si el Estado no considera el Patrimonio Natural como parte de la Cultura, ¿Por qué lo hace al analizar los presupuestos? Parte de la labor de la Conadi tiene que ver con Cultura, pero es importante tener claros los límites.

En concreto, lo que a simple vista podría parecer muy sólido y consistente (por su tamaño y por las instituciones involucradas), termina siendo, nuevamente, un anuario burocrático sin una mirada y una finalidad clara, es decir no entrega información útil.

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