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Advierten que algunos fármacos contra las alergias tienen efectos inesperados

Jamiesrabbits (CC) Flickr
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El académico de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, José Manuel Delgado, expresó tener cautela con los medicamentos utilizados en la primavera contra la alergia porque algunos de ellos tienen efectos sedantes, entre otras cosas.

A su uso masivo contribuye además que son de fácil acceso, lo que propicia la automedicación, por lo que es importante conocer tanto sus propiedades como los riesgos asociados a su empleo.

“Hasta el 50% de las personas que consumen estos fármacos, desarrollan somnolencia y disminución de la concentración, limitando su capacidad para manejar y su rendimiento laboral”, aseguró el experto.

El químico farmacéutico dijo que los primeros antihistamínicos que salieron al mercado, denominados de primera generación, entre los que se encuentran la clorfenamina y la difenhidramina, poseen marcados efectos sedantes, debido a que inhiben la acción de la histamina a nivel del sistema nervioso central, lugar donde esta sustancia interviene en la regulación de los estados de sueño y vigilia.

Además, asociado a su uso, los adultos pueden desarrollar estados de depresión y ansiedad, aunque paradójicamente, en algunos casos se observan reacciones de hiperactividad e insomnio.

Paralelamente, los antihistamínicos de primera generación producen un marcado efecto anticolinérgico, por lo que intervienen en el equilibrio del sistema nervioso, produciendo por esta causa, efectos adversos como sequedad bucal, taquicardias, dificultades en la visión, disfunción eréctil, retención urinaria y estreñimiento, entre otros.

Los riesgos asociados a estos fármacos se acentúan cuando se consumen conjuntamente con otros medicamentos que actúen a nivel del sistema nervioso como los barbitúricos, antidepresivos y otras sustancias depresoras como el alcohol, agregó el académico de la Universidad Andrés Bello.

Estos productos están contraindicados para mujeres embarazadas o en menores de dos años y hasta los 12 años, sólo deberían consumirse bajo supervisión médica.

Un avance

Los antihistamínicos de segunda generación como la loratadina y la cetirizina, representan un progreso en las terapias contra las alergias. Estos medicamentos penetran muy poco al sistema nervioso central, por lo que evitan en gran medida la somnolencia y los efectos depresores causados por la acción antihistamínica a este nivel.

Sin embargo, se ha demostrado que algunos fármacos pertenecientes a este grupo terapéutico, entre los que se encuentran el astemizol y la terfenadina, pueden producir alteraciones cardíacas, sobre todo si son administrados conjuntamente con medicamentos que afecten su eliminación o que produzcan este mismo efecto, advierte Delgado.

“Por esta razón, deben ser consumidos con precaución por pacientes con patologías hepáticas o renales”, subraya el profesional.

El especialista afirmó que no es conveniente, en ninguna circunstancia, recomendar a otra persona el uso de estos fármacos por el simple hecho de que ‘nos ha hecho bien’.

“Es necesario consultar a un médico quien deberá indicar las pruebas de sensibilidad con el objetivo de identificar el o los productos causantes de la alergia. Una vez reconocido el alérgeno, idealmente se debe evitar el contacto y en los casos en que esto no sea posible, se indicará un tratamiento adecuado a las necesidades individuales evaluando la relación riesgo beneficio en cada paciente”, concluyó el académico.

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