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Prohíben visitas a Pussy Riot hospitalizada en huelga de hambre

Nadezhda Tolokonnikova | Denis Bochkarev (cc)
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La administración penitenciaria rusa prohibió el lunes, alegando razones de salud, todo derecho de visita a Nadejda Tolokonikova, la Pussy Riot encarcelada y hospitalizada el domingo, en el séptimo día de su huelga de hambre.

Mientras la joven iniciaba este lunes su segunda semana de huelga de hambre, su marido, Piotr Verzilov, afirmó que no pudo visitarla en el hospital.

“El coronel Oleg Klishkov, director del establecimiento médico 21, dijo oficialmente que negaba un derecho de visita a Nadia” (diminutivo de Nadejda), declaró a la AFP Verzilov.

“Ellos lo explican afirmando que su estado de salud es tan malo que ella no puede hablar con los que se ocupan de su defensa, tan sólo con el personal”, agregó, indicando que las llamadas telefónicas estaban prohibidas.

El médico jefe del hospital dijo por su parte a la AFP que Tolokonnikova, de 23 años, se encontraba bajo perfusión, sin dar más detalles sobre su salud.

“Ella aceptó que le administren medicamentos por vía intravenosa”, declaró Alexander Pozdniakov, agregando que no sabía por el momento cuánto tiempo permanecería la joven en el hospital.

No fue posible establecer si Nadejda Tolokonnikova recibía unicamente medicamentos en perfusión, o si era alimentada por vía intravenosa, pues los médicos del hospital no quisieron hacer declaraciones al respecto.

En realidad, “no tenemos noticias de ella desde hace 90 horas, no hemos tenido ningún contacto”, subrayó Verzilov con gran preocupación.

Tolokonnikova, quien junto con otra joven purga una pena de dos años por haber cantado una “plegaria punk” contra el presidente ruso Vladimir Putin en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, fue hospitalizada el domingo en un establecimiento afiliado a la administración penitenciaria, siete días después de haber comenzado una huelga de hambre.

Esta ex estudiante de filosofía y madre de una niña de cinco años explicó que había tomado esa medida después de haber sido amenazada de muerte por haber denunciado las condiciones de detención en su campo de trabajos forzados, situado en Mordovia, a 600 km al este de Moscú.

En una carta transmitida a la prensa, ella narró las condiciones en el campo de trabajo Nº 14, que recuerdan a los testimonios sobre el Gulag soviético.

Según ella, las prisioneras son sistemáticamente humilladas y reducidas a un estado de “esclavitud”, obligadas a trabajar 16 o 17 horas diarias y privadas de sueño, y deben vivir en condiciones de higiene elementales.

Toda acción que no respete estrictamente las reglas es castigada con sanciones y humillaciones.

¿UNA VENGANZA?

El grupo contestatario Voina, que apoya a las Pussy Riot, consideró el lunes que la negativa a dejar que los allegados de Tolokonnikova la visitaran estaban vinculada a esa carta.

“Nosotros estamos seguros ahora de que los generales del FSIN (servicio de aplicación de las penas) se están vengando simplemente de Tolokonnikova por su carta”, afirmó Voina en Twitter.

Varias personas pidieron a la joven que pusiera fin a su huelga de hambre.

La presidenta del grupo Helsinki de Moscú, la ex disidente soviética Liudmila Alexeeva, destacó en la radio Eco de Moscú que una huelga de hambre podía tener “efectos muy imprevisibles sobre la salud”.

El delegado de derechos humanos Vladimir Lukin consideró que “las dos partes deben mostrarse razonables y moderadas. La mejor forma de salir de esta situación sería que Tolokonnikova pusiera fin a su huelga de hambre y que fuera transferida a otro lugar de detención”, declaró, citado por la agencia Interfax.

“Si Tolokonnikova permanece en ese campo y le sucede algo, las consecuencias serán nefastas también para la dirección del campo”, advirtió.

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