La policía busca este martes determinar las motivaciones que impulsaron a actuar al hombre que el lunes mató a 12 personas en un edificio de la Marina estadounidense en Washington, donde las banderas permanecerán a media asta como en el resto del país.

El atacante, abatido por la Policía, fue identificado por el FBI como Aaron Alexis, un afroestadounidense de 34 años residente de Fort Worth (Texas, centro-sur). Un responsable de Defensa indicó a la AFP que Alexis pudo ingresar al edificio de la Marina con credenciales legítimas.

“Se trata de uno de los lugares más seguros del país. Y cómo pudo esto llegar a pasar sobrepasa el entendimiento”, dijo a la CNN el alcalde de Washington, Vincen Gray.

El tiroteo es el peor episodio de este tipo registrado en una instalación militar estadounidense desde el asesinato de 13 militares en Fort Hood, en el estado de Texas, en 2009.

El ministro de Defensa, Chuck Hagel, que se refirió al lunes como un “día trágico” para las Fuerzas Armadas y para el país, depositará este martes una ofrenda floral en el monumento del memorial de la Marina como homenaje a las víctimas. Por su parte, el presidente Barack Obama ordenó que las banderas permanezcan a media asta hasta el viernes por la noche.

La noche del lunes, la empresa Hewlett-Packard confirmó que Alexis había trabajado como informático para un subcontratista encargado de la actualización de la intranet de la Marina norteamericana.

La policía federal lanzó un llamado a la población para obtener información sobre Alexis. “Buscamos saber todo lo posible sobre sus movimientos recientes, sus contactos y sus conocimientos”, señala el informe.

Ataque de ira

Alexis, nacido en Nueva York, había servido en la Marina entre 2007 y 2011, período en el que hubo “una serie de incidentes relacionados con su comportamiento”, informó un responsable militar que solicitó el anonimato.

El joven de 34 años era conocido por practicar la meditación, pero también por sus ataques de ira. Fue arrestado en 2010 en Texas por disparar al techo de su vecino, y en 2004 en Seattle por haber disparado a los neumáticos del automóvil de un trabajador fuera de su casa.

Su padre había evocado los “problemas (de su hijo) para manejar su ira” y había hecho referencia a estrés postraumático desde los atentados del 11 de setiembre de 2001, según un informe de la Policía publicado en el sitio Seattle.gov.

Obama condenó el “acto cobarde” y lamentó que el país tenga que enfrentarse a “otro tiroteo”, en un mensaje dirigido desde la Casa Blanca.

El tiroteo comenzó hacia las 08H20 locales (12H20 GMT) en un complejo de edificios llamado Washington Navy Yard, una sede histórica de la Marina estadounidense y en la que actualmente funciona el comando de los sistemas navales del país.

Alexis entró en el Edificio 197 del complejo militar, donde trabajan unas 3.000 personas, y disparó varias veces. “Estaba esperando que un amigo pagara su cuenta cuando escuché disparos. Fueron tres disparos seguidos. En total creo que hubo siete disparos y nos pusimos a correr” dijo a la AFP Patricia Ward, una empleada que acababa de desayunar en la cafetería del edificio.

Para entrar en el edificio sólo se necesita obtener una tarjeta magnética que entregan las autoridades al personal. Esta nueva matanza da argumentos a los defensores de la limitación de la venta de armas en Estados Unidos.

La senadora demócrata Dianne Feinstein instó al Congreso a “dejar de eludir sus responsabilidades y continuar el debate sobre la violencia originada por las armas de fuego”.