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Che Francisco habla mucho, mientras Borbón calla harto

Archivo | Agencia UNO
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“Palabras sacan palabras” replicaba con sorna y Abraham Lillo Machuca, mi amigo, –ese memorable “Tony Caluga”- en la pista, con atuendos estrafalarios y el circo repleto. El señor Corales de entonces se dirigía, primero, al tony Coligue: ¿usted quién es? :”soy senador” contestaba el payaso” ¿Y usted, qué? le preguntaba a Caluga: “¡yo soy almorzador!” y a continuación, con el inmenso risoteo de fondo, pronunciaba su pícara muletilla: “¡palabras sacan palabras!”.

Recordé la frase cuando por acá, en medio de tensiones por el futuro del euro más un revuelo de agentes secretos con revelaciones a gran escala, los diarios europeos contaron algo que en Chile llamamos “irse de lengua”.

En una distendida audiencia con che Francisco, el Papa, estuvieron el 6 de junio en el Vaticano directivos religiosos de la Conferencia Latinoamericana y del Caribe. Se habló de todo pero sobremanera de los acuciantes problemas en los cuales se ve envuelta hoy la Iglesia: corrupción en la Curia y en innumerables otros sitios católicos del mundo, negociados sucios, sexo al por mayor, etc. No hubo grabadoras.

Los visitantes, más tarde, entregaron un resumen memorizado de la entrevista. En relación al oscuro tema de la homosexualidad con sotanas y al incesante abuso con menores, durante aquella audiencia, se deslizó una frase del Pontífice: “se habla del lobby gay y es verdad, está ahí, hay que ver que podemos hacer.”

Por supuesto, con tales palabras, en medio mundo ardió Troya sobre todo cuando se publicaron en la revista chilena “Reflexión y Liberación”. El cura Guillermo Ortiz, argentino y locuaz como che Francisco, encargado de la sección española de Radio Vaticano, saltó presto al redondel y dijo: no es bueno sacar de contexto las conversaciones privadas del Santo Padre que, en este caso “reflexionó en voz alta”.

De paso, como que no quiere la cosa, recordó que la publicación chilensis se inclina hacia la Teología de la Liberación, un ala de la fe que rebosa un compromiso social y que le pena sin pausa a la Iglesia institucional.

Al contrario de su solemne antecesor, de Ratzinger, un teólogo preocupado de problemas insolubles (¿cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler?) Che Francisco, cercano, fraternal, infatigable, dialoga a diestra y siniestra. Habla con niños, adultos, ancianos, sanos o enfermos y afronta el vendaval del mundo.

Al G-8, ese grupo de países soberbios y ricos, les recordó que pusieran mayor atención en los más pobres. Que se fijaran en el hambre de la Humanidad. A otros grupos les ha dicho que hay que proteger a mujeres y niños de todo tipo de violencia. A los corruptos, que eviten la evasión fiscal y el lavado de dinero sucio. A los gobiernos que aseguren una real transparencia. Que sean responsables frente a los que sufren. Que socorran a los refugiados.

Por supuesto, lo sabe el Papa, esa tremenda tarea debe comenzar con humildad, barriendo en casa. Arreglar con urgencia, por ejemplo, los entuertos de la banca del Vaticano –el banco de Dios- y asimismo reformar la Alta Curia donde todo hiede y todo indica (recordando antiguas palabras de Pablo VI) que el humo de Satanás atosiga a los purpurados.

Para enderezar al desprestigiado Banco Vaticano, fundado en 1942 por Pío XII, cuyos activos suman hoy 7.100 millones de euros, trabaja como chino un abogado alemán de 55 años, Ernst Freyberg. Se ha dado un plazo de cinco años porque el revoltijo y la zafacoca de escándalos en la institución es honda. Mafias, cuentas secretas, ligazones con servicios secretos y hasta muertes misteriosas.

El germano Freyberg preside, además, una constructora naval en Alemania, con una sección militar que, de momento, construye cuatro fragatas para la Armada teutona. Es un pío hombre de negocios. Asegura, pondrá fin a la chacota financiera en Roma y a lo que él llamó “la cultura del silencio”.

Y a propósito de silencio ocurre a veces que “palabras NO sacan palabras”. ¿Recuerdan la pública y arrogante aniñada que el Borbón de España, tiempo atrás, le largó al finado Hugo Chávez, “¿porqué no te callas?”. Ahora un coronel español retirado, Amadeo Martínez Inglés, le dice lo contrario al mismo Borbón “¿Porqué te callas ahora?” y luego no deja títere con cabeza zahiriendo al rey, a la familia, a los acomodados en la Zarzuela y en los otros palacetes. Por lengua de lija –injurias a la Corona- fue condenado a pagar 6.480 euros.

El coronel, escritor e historiador, anti monárquico de vieja data, publicó un artículo virulento en un diario digital de Canarias y recordó el caso Nos. Un escándalo mayor donde los nombres de la hija Cristina y del yerno real, Iñaki Undargarín se mezclan con malversaciones, fraudes al fisco, engaños, enchufes con políticos de la Derecha, por supuesto. Un festín para abogados cuervos, esos que cobran caro por defender a los poderosos.

¿Se le pasaría la mano al jubilado militar? Una vez más, sin miramientos, trató a Juan Carlos como “último representante en España” de una “banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes”.

Por si fuera poco calificó a la familia real como “despreciable”. Recordó que el Borbón habla de austeridad y trasparencia pero sigue en su tren de magnate. En un país ahogado en cesantes y familias con hambre debido a la crisis capitalista, con 800 casos de corrupción en tribunales, miles imputados (ninguno en la cárcel) el llamado Monarca cuenta sus yates, sus Roll Royce y muere en la rueda en el tema de su fortuna personal. Acude a presenciar el show de la Fórmula I en un avión militar que, por cierto, pagan los contribuyentes.

El juicio terminó en mayo. Cuatro magistrados de la Audiencia Nacional, que se manifestaron contra la sentencia, calificaron la incontinencia verbal del militar jubilado (y expulsado del ejército en 1990) como “un ejercicio de libre expresión”. Agregaron que no puede aceptar una mayor protección penal del honor de los miembros de la Casa Real”.

Vinieron a decir que cuando más arriba de la pirámide del poder debe haber más sometimiento al control, al escrutinio y a la crítica pública. Recordaron que democracia significa cuestionar permanentemente la legitimidad de ejercicio de los poderes e instituciones. Invocaron, incluso, al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

De los dichos y requete dichos del furibundo Martínez, en España se ha hablado poco, nada o en voz baja. Con la rancia Derecha en el Gobierno y una oposición social demócrata endeble hay moros en la costa, demasiados problemas y escasa ventilación.

En su artículo digital el vehemente Martínez aderezó esta guinda: Juan Carlos “crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco”. Para que nos entendamos, en su día, Juan Carlos fue ungido por el despreciable dictador tan adorado siempre por Pinochet y sus incondicionales.

Oscar “El Monstruo” Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inició en El Sur y La Discusión, para continuar en La Nación, Fortin Mapocho, La Época, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

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