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Señor Allamand: el útero es mío y mi decisión no la vendo

Juan González | Agencia UNO
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Cuando leí en Twitter tamaña estupidez pensé que era una broma. Una “Piñericosa” puesta en su boca. Pero no, era algo que sí había dicho, probablemente sin pensar o sin reflexionar las consecuencias que esta idea traería.

Andrés Allamand, el supuesto pre candidato presidencial “liberal” de la derecha, ofreciendo un bono para que las adolescentes del 40% más pobre del país que queden embarazadas no interrumpan el proceso. Bono que asciende a 240 mil pesos al año hasta que el niño cumpla 4 años.

Lamentablemente, con o sin bono las niñas pertenecientes al 40% más pobre del país que se embarazan tienen que sí o sí “apechugar” con las guaguas que no quisieron tener. ¿Saben por qué? Porque no tienen el dinero inmediato para remediar el “condoro”, que probablemente una niña con más recursos va a “solucionar” al extranjero, o lo hace pasar por una “apendicitis” en la clínica donde atiende un amigo de su papi.

¿Cuál es la idea de evitar el aborto? ¿Es que acaso una niña violada o una pareja joven sin educación sexual tiene que cargar con un hijo que no desean ni quieren por este déficit? El planteamiento del señor Allamad debería ir más allá: eliminemos de una buena vez el tabú del sexo en nuestra sociedad y dejemos de verlo como algo sucio que no se enseña públicamente. Esos miles de pesos que se pretende entregar a quienes queden embarazadas y “opten” por la vida podrían invertirlos en una educación adecuada donde se evitarían muchísimos niños no deseados.

Es tan fácil como poner una vacuna si no queremos una enfermedad grave y masiva que afecte a los niños. Si no queremos niños no deseados, eduquemos como corresponde desde temprana edad en el ámbito sexual.

Volviendo al hecho del aborto en sí, y ubicándonos desde un punto de vista religioso (que aún pareciera predominar en la política chilena), Dios nos entregó el libre albedrío. Esto quiere decir que tenemos la opción de escoger, cosa que aquí no pasa. Aquí se nos está imponiendo algo, que cada uno verá si está bien o mal, por algo tenemos la libertad de pensar.

Desde siempre me pregunté por qué con este tema no hay opción de elegir. Por ejemplo, se venden cigarros, tú eliges si fumar o no. Se vende alcohol, cada quien escoge si lo bebe o no. Pero no tienes la opción de abortar, eso no existe.

Es más, con esta iniciativa me asalta otra duda. ¿No pensó que este bono podría incluso motivar a las niñitas a embarazarse para recibir un poco de plata? Porque hablamos de niñas pequeñas -desde los 10 años-, de esas que aún no tienen la madurez suficiente para saber que lo que están haciendo es por moda o realmente afectará sus vidas.

Seguramente el pre candidato vive en un universo paralelo, porque para muchos esta propuesta resulta un insulto a la inteligencia. No se puede comprar una vida con dinero en la mesa, no se puede pensar que con un subsidio de 20 mil pesos al mes un niño pobre podrá vivir perfectamente -ojo- hasta los 4 años. ¿Ese niño tendrá posibilidades reales de entrar a la universidad? ¿Esa madre podrá tener una profesión u oficio para darle una vida digna al bebé que no quería tener? ¿Alguien pensó en los costos económicos reales que significa tener un hijo? Por lógica se puede deducir que es mucho más de 20 mil pesos al mes.

Señor Allamand, el útero es mío. Usted ni siquiera tiene uno. La educación en el tema debería ir primero. Después, la libertad para todas de elegir si queremos o no seguir con un embarazo no deseado, pero no nos venga a pagar por continuarlo.

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