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New York Times destaca trabajo de mujeres que ofrecen asistencia para practicar abortos en Chile

Roberto Candia | New York Times
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Como una labor “arriesgada en uno de los países con leyes contra el aborto más estrictas del mundo” describe el prestigioso diario estadounidense The New York Times el trabajo de un grupo de mujeres, quienes mantienen una línea telefónica en apoyo a quienes desean interrumpir su embarazo en Chile.

Se trata de “Aborto Información Segura“, una organización al límite de la clandestinidad compuesto por cerca de 30 voluntarias de todo el país, quienes toman turnos entre las 19 y las 23 horas, de lunes a domingo, para recibir las llamadas.

“No entregamos una guía moral ni consejos, sólo entregamos información”, asegura Ángela Erpel, una socióloga de 38 años y la única del grupo que accedió a conversar con el New York Times. Sus conversaciones se apegan estrictamente a un libreto aprobado por abogados, con el fin de evitar ser perseguidas judicialmente. Aún así ya han debido enfrentar 3 demandas, todas las cuales fueron rechazadas.

Responder el teléfono ya es en sí, algo incierto. Según describen, en algunos casos se trata de mujeres desesperadas o temerosas, desde adolescentes hasta madres con 3 hijos. En otros, detractoras que llaman para insultarlas, poner llantos de bebé o enviarles mensajes de texto con fotos de fetos abortados.

Cuentan que desde los inicios de su grupo en 2009 han recibido cerca de 12.000 llamadas, y que estas van creciendo con el tiempo.

Las penas del infierno

Entre 1931 y 1989, en Chile era legal realizar un aborto cuando estaba en riesgo la vida de la madre o cuando se detectaba que el feto era inviable. Sin embargo luego de que el general Augusto Pinochet abandonara el poder, dejó atada una legislación que prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia, penando con entre 5 a 10 años de cárcel a quien lo practique. Si es un médico el que lo facilitó, la pena puede ascender a 15 años.

Fue la doctora holandesa Rebecca Gomperts, quien llegaría a Chile con su fundación “Woman on Waves“, la inspiradora de este grupo de apoyo. Antigua colaboradora de Greenpeace, su organización ayuda a mujeres en países donde el aborto está prohibido a conocer el Misotrol, una droga capaz de provocar una interrupción del embarazo.

“El Misotrol es una revolución para las mujeres. Incluso en lugares donde el aborto es ilegal, donde no hay médicos o donde las mujeres son pobres, aún tienen una forma segura de realizarse un aborto”, explica Gomperts.

Pero el Misotrol ya no es tan accesible en Chile desde que fuera retirado del mercado durante el gobierno de Michelle Bachelet. Actualmente, sólo se puede obtener en el mercado negro, pagando altos precios.

Es el caso de una abogada de 29 años, quien pagó casi 150.000 pesos por la caja de píldoras. “Encontrarte con alguien en un lugar clandestino, esperar que no sea un policía, preguntarte si realmente te habrán vendido el medicamento y saber que podrías ir a prisión cuando todo lo que quieres hacer es ejercer tus derechos como mujer es horripilante“, declaró la profesional al diario estadounidense, a reserva de su identidad.

Roberto Candia | New York Times

Roberto Candia | New York Times

El contraataque de las autoridades

Abiertamente contrarias a la existencia de esta línea telefónica, el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) decidió instituir su propia línea de apoyo bajo la filosofía totalmente opuesta: lograr que los embarazos se lleven a cabo y, si es necesario, ofrecer al bebé en adopción.

“La maternidad, una de las experiencias más satisfactorias en la vida de una mujer, puede pasar por momentos difíciles y desesperados”, afirmó la secretaria del ramo, Carolina Schmidt.

De la misma forma, organizaciones como la Fundación Chile Unido ofrecen asistencia para evitar que las mujeres lleguen a realizarse un aborto. “Si ayudas a esa persona a identificar cuáles son sus problemas y lo que la hace pensar en un aborto, para finalmente encontrar juntos una solución, podemos hacer que esa persona decida en favor de la vida y de su hijo. Estamos convencidos de que la segunda víctima del aborto es la propia mujer; una mujer que se practica un aborto carga con la culpa”, afirma la directora de asistencia de la Fundación, Victoria Reyes.

Pese a estos esfuerzos, se estima que en Chile se llevan a cabo cerca de 120.000 abortos cada año, en un problema que sigue enfrentando a los defensores de los derechos de la mujer, contra los defensores de la vida del que está por nacer.

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