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Retención de fragata argentina en Ghana golpea política trasandina de desendeudamiento

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La retención de la fragata “Libertad” en Ghana ataca la política argentina de desendeudamiento y reafirmación de su soberanía instrumentada en los últimos 10 años, razón por la cual el gobierno llevó el caso ante la ONU.

Argentina considera que no debe dar lugar a la petición de un fondo (especulativo) que reclama más de 370 millones de dólares, luego de que éste rechazara por dos veces las ofertas de canje de esa deuda, en 2005 y 2010.

“Mientras yo sea presidenta se podrán quedar con la fragata, pero con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie”, advirtió la presidenta Cristina Fernández la noche del lunes en un discurso transmitido por cadena nacional.

El analista Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría, estimó que “si los fondos buitres obtienen éxito con (el embargo de) la fragata es posible que intenten nuevas acciones de este tipo, es decir contra bienes del Estado argentino en otros países”.

El canciller Héctor Timerman denunció este lunes en la ONU que desde el 2 de octubre está retenido el buque escuela de la marina de guerra argentina en el puerto de Tema, a pedido del fondo especulativo NML con sede en las Islas Caimán, un paraíso fiscal.

Durante su reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el canciller argentino recibió la promesa de que se van a “utilizar los buenos oficios de su oficina para hablar con el gobierno de Ghana, intercambiar opiniones sobre cómo resolver este conflicto”, según anunció Timerman después de la audiencia.

Argentina considera que la decisión de Ghana de retener el buque escuela viola los tratados internacionales, mientras que Accra estima que se trata de una decisión de la justicia, que es independiente.

En diciembre 2001, el país sudamericano había declarado la mayor moratoria de la historia, por unos 100.000 millones de dólares, descartando cualquier negociación con los acreedores.

Buenos Aires impuso en 2005 sus condiciones y logró que un 76,15% de los tenedores de bonos aceptara su oferta de canje, con una quita de entre 44 y 75% según los títulos.

Otra nueva oferta de canje en 2010 permitió al país saldar el 93% de su deuda, pero Argentina siempre dijo que no cedería ante los acreedores “recalcitrantes”, llamados “holdouts”.

La controversia que estalló con la retención de la fragata en Ghana le costó ya el puesto a cuatro responsables, entre ellos al jefe de la Armada (marina de guerra), pero a raíz de los errores cometidos, ya que nadie en Argentina defiende los ‘holdouts’ ni siquiera en el seno de la oposición.

La jefa de Estado acusó a “los fondos buitre que, violando todas las reglas de derecho internacional, embargan a nuestra fragata ‘Libertad’ en un puerto africano, creyendo que van a presionar o extorsionar al país”.

Los fondos “buitres” compran deuda a precio vil emitida por un Estado en quiebra e inician luego los trámites judiciales para obtener un reembolso íntegro.

Sin embargo, este procedimiento ataca el fundamento mismo de la política de desendeudamiento de la que se enorgullece Buenos Aires.

Para no tener que rendir más cuentas al Fondo Monetario Internacional (FMI), considerado como uno de los responsables de la debacle de 2001, el marido de la actual presidenta, el exjefe de Estado Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, saldó en un pago en 2006 los 9.500 millones de dólares que debía al organismo.

La amenaza de fin de septiembre pasado de la directora general del FMI, Christine Lagarde, de sacar una “tarjeta roja” a Argentina por una cuestión de manipulación de estadísticas económicas, fue muy mal recibida.

“Mi país no es un equipo de fútbol, es una nación soberana”, le respondió Kirchner.

En el pasado, el fondo NML logró hacer congelar los fondos del estatal Banco Nación en Nueva York y de la Embajada argentina en París, pero en ambos casos Buenos Aires logró desbloquearlos rápidamente, haciendo valer la inmunidad diplomática.

El gobierno debió renunciar además en dos oportunidades, en 2007 y 2010, al uso del avión presidencial para evitar que sea incautado en otro país.

Esta vez Argentina, que anunció la repatriación el miércoles de la mayor parte de la tripulación de la fragata “Libertad”, parece decidida a llevar adelante una larga batalla.

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