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Investigadores determinan características del amor verdadero y el amor falso

Gabriel Flores Romero (CC)
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Los investigadores de la Universidad de Navarra (España) y autores de la publicación “Nuestros hijos… quieren querer”, Jokin de Irala e Ignacio Gómara, realizaron una definición de lo que ellos consideran el “amor verdadero” y el “amor falso”.

Y es que con frecuencia las parejas se dicen el uno al otro que se aman, pero muchas veces ese sentimiento se confunde con sensaciones más superficiales que tienen más que ver con el placer que con un compromiso real.

En este sentido, explicaron las características de cada tipo de amor.

Amor falso

Según los autores se caracteriza “por la búsqueda individualista de la propia satisfacción. Es algo que se busca y se hace para uno mismo”, consigna ABC.es, añadiendo que este sentimiento superfluo “se fundamenta principalmente en el placer sexual: más que ‘dar amor’ busca un ‘amor egoísta’”.

“La búsqueda de placer se convierte en una cadena que ata, pesa y esclaviza. Al final el sexo no produce satisfacción completa y debe ser continuamente repetido y/o sustituido” enfatizan.

Asimismo, indican que “se llega a utilizar la propia intimidad como objeto de intercambio ocasional: es dar el cuerpo sin haberse entregado a uno mismo. Te conviertes en persona-objeto”.

El amor falso, de acuerdo a los investigadores, se caracteriza por vivir siempre el momento e improvisar. “Te incapacita para asumir metas altas, valores duraderos”, puntualizan.

“Una relación física sin compromiso es necesariamente provisional: induce a pensar que aún está por llegar alguien mejor”, finalizan.

Amor verdadero

Por el contrario postulan que el amor verdadero se caracteriza por ser “paciente, da paz y tranquilidad. Sabe esperar: disfruta de cada momento sabiendo que va construyendo su vida y sus ideales, su conciencia y su personalidad”.

“No quiere quedarse en las meras sensaciones, sino buscar la verdad que hay en ellas, su valor más profundo”, explican.

Al mismo tiempo, “se acomoda al ritmo natural de la maduración del amor: no se trata de reprimir las tendencias, sino de saberlas dirigir y para eso se necesita aprendizaje y maduración personal”, según el punto de vista de los autores.

Para ellos, este amor “sabe que la libertad no está en hacer lo que me viene en gana, sino en saber gestionar las ganas para saber si conviene”.

“No toma decisiones precipitadas y sin pensar en las repercusiones. Fomenta el autodominio y la autoestima: busca el bien para sí y para la otra persona”, añaden.

“La relación está basada en la comunicación, en el conocimiento y aceptación mutua y tiende a la exclusividad y a la eternidad”, concluyen.

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