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Diseñadores proponen en Milán prendas para un verano muy, muy caluroso

Max Mara (C)
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A juzgar por las colecciones del segundo día de desfiles en Milán, el próximo verano será tórrido, o así se lo imaginan los diseñadores. Max Mara lo viste de safari, Emporio Armani y Blugirl, con tonos pasteles y ropa ligera, y Ermanno Scervino, con una explosión de colores cálidos.

Con un turbante en el cabello, mono de aviador caqui o color cuero, la aventurera imaginada por Laura Lusuardi para Max Mara no tiene miedo a enfrentarse a esos parajes salvajes.

¡Y qué más da si su biplano se avería! Su baúl de socorro está bien equipado: chaquetas ablusadas saharianas, largas gabardinas fluidas, blusas holgadas de capucha amovible, todo ello en tejidos etéreos (gasas, viscosas, sedas) y en tonos tierra (tabaco, marrón, caoba).

Suficiente para soportar el calor tropical. Y para pasar desapercibidas en esta naturaleza hostil, algunas modelos incluso llevan estampados de animales. La chaqueta sahariana de mangas arremangadas en la parte alta del brazo se ata a un lado y se viste con una falda recta o bermudas.

Para este safari improvisado, nuestra aventurera, aficionada a un guardarropa más bien masculino, se autoriza algunas prendas con un toque barroco: vestidos, faldas y gabardinas patchworks, donde se mezclan en desorden los cuadrados Madras, con estampados militares y motivos leopardo.

En Ermanno Scervino, los colores cálidos estallan en un cóctel de tonalidades anaranjadas, corales, fucsias, violetas y amarillas. Todo es superlativo. La longitud varía entre las minifaldas o los pantalones cortísimos y los vestidos tubo maxis.

Los tops de seda se llevan anudados al cuello y dejan la espalda al aire, pero por si hiciera frío siempre tienen a mano un jersey de lana muy ligero. Los vestidos de cuero o piel de gamuza están bordados en macramé como las tapicerías florales. Un cordón de cortina con un pompón desmesurado hace las veces de cinturón.

Las largas chaquetas de los hombres sin mangas parecen vestidos o abrigos. Flecos o plumas dan el último toque a este look llamativo.

Con su paleta de colores neutros (canela, rosa palo o beige), para su segunda línea Emporio, Giorgio Armani eligió celebrar el verano de una forma muy distinta. Las prendas se iluminan por la noche con tejidos metalizados o cobrizos.

Para el próximo verano, el modisto apuesta por un estilo depurado. Los pantalones, camisas y chaquetas se combinan tono sobre tono. Las prendas sedosas de cortes impecables se deslizan con elegancia sobre la piel. Las partes de arriba con trazos gráficos se llevan con faldas cortas o pantalones cortos holgados, que también propone en cuero trenzado.

Cuadros como los de un tablero de damas dan un toque geométrico a esta colección sobria. Un fular extralargo envuelve a veces el cuerpo, sujeto al hombro con un broche metálico como si de una toga romana se tratase.

Para su línea juvenil Blugirl, Anna Molinari también opta por colores pasteles, pero en un registro que poco tiene que ver. En sus vestidos de algodón de niña buena fruncidos en la cintura, estas jóvenes parecen salidas de los álbumes de fotos de David Hamilton.

Con su corona de strass en el cabello y su pequeño bolso en bandolera, desprenden ingenuidad.

Unas cintas revolotean en la espalda, cayendo desde un sombrero de paja florido o atadas a la cintura, y los volantes adornan las faldas de seda. Aquí y allá, algunos volantes y plisados, pero sin exagerar.

Su ropero toma prendas prestadas de la lencería de la abuela, con bordados, vestidos de ganchillo o visos de seda y tules transparentes, siempre pudorosos.

Con calor o sin ella, Miuccia Prada se inscribe como de costumbre en la contratendencia introduciendo en su colección estival estolas y pieles, de manga corta eso sí, pero de visón y astracán. Blancas o negras, todas ellas van decoradas con flores, sobre todo rojas.

Un rojo vivo que electriza en pequeños toques esta colección de estilo japonés: en los labios carmín de las modelos con flequillo rebelde y piernas sin medias, en las margaritas bordadas en las prendas, en los ramos pintados en los abrigos o en los zapatos-calcetín “jika tabi” que separan el pulgar de los otros dedos o en algunas plantillas de formato XXL que levantan los típicos zuecos japoneses.

Los vestidos, las minifaldas cruzadas y los pantalones de pirata son de seda. Como accesorio: un bolso en la mano.

http://youtu.be/nObQTaNF-r8

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