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El matrimonio fracasado Ibra-Barça se cita en el Parque de los Príncipes

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Fue el fichaje del verano de 2009: Zlatan Ibrahimovic desembarcó en Barcelona al mismo tiempo que Samuel Eto’o, uno de los jugadores más relevantes de la historia reciente de la entidad catalana, hacía el trayecto inverso hacia el Inter de Milán.

Sin embargo, el ego del sueco no cuajó en el equipo barcelonés y después de un año como jugador del FC Barcelona hizo las maletas tras una temporada de poco entendimiento con el entonces entrenador azulgrana, Pep Guardiola.

El delantero, que había triunfado en todos los equipos en los que había jugado (Ajax, Juventus, Inter y Ac Milan), no se cruzará con el técnico catalán en el partido amistoso del sábado entre su nuevo equipo, el París Saint-Germain, y el Barcelona de Tito Vilanova, el segundo de Guardiola.

El futbolista sueco, de 30 años, pasó cuentas con quien una vez tildó de “filósofo” en su autobiografía. El inicio del conflicto se originó por la rivalidad silenciada con el argentino Leo Messi.

“Fue un sueño de infancia (jugar en el Barça) y estaba en las nubes. Todo empezó bien, pero Messi empezó a hablar. Él quería jugar en el eje central y el sistema cambió, con lo que fui sacrificado”, explicó Ibra.

Desde entonces, su condición de sustituto enfadó al ‘enfant terrible’ sueco, que sembró el malestar entre sus compañeros de equipo y explotó contra su entrenador.

“Compraste un Ferrari y lo conduces como un Fiat” o “Te cagas encima ante Mourinho, vete al infierno”, espetó el jugador a Guardiola, que no le habría respondido, aunque le sometería a un silencio total.

“Si solo he hablado dos veces con él (en seis meses), es por algún motivo”, indicó el entrenador, que nunca dará su versión de los hechos.

Guardiola, un símbolo del club, ya tuvo que lidiar con otro gran ego, el de Samuel Eto’o, aunque el camerunés fue uno de los mejores goleadores de Europa y fue decisivo en la consecución de las Ligas de Campeones conquistadas ante el Arsenal (2006) y el Manchester United (2009).

La llegada de ‘Ibra’, la inversión más importante que realizó el Barcelona en su historia (75 millones de euros) suscitó varios interrogantes. Uno de ellos era saber cómo un jugador de su talla podría convivir en el armónico vestuario del Barcelona, uno de los clubes más laureados del mundo.

No obstante, la historia empezó de manera ideal. Ibrahimovic gustó a sus nuevos compañeros, a quienes hacía reír a menudo en los entrenamientos. Sobre el terreno de juego, el coloso sueco (1’95 m, 95 kg) empezó fuerte con cinco goles en las cinco primeras jornadas de la Liga española.

A lo largo del año, el ariete tuvo pocos momentos de brillantez, como el 1-0 que marcó ante el Real Madrid en el Camp Nou tan solo cinco minutos después de sustituir al francés Thierry Henry o los dos goles que marcó ante el Arsenal en Londres en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones (2-2).

Aun así, las diferencias con Guardiola eran demasiado notorias y confirmaron el error del multimillonario fichaje. La incorporación del delantero español David Villa el año siguiente fue una prueba de que ‘Ibra’ se convirtió en un jugador insoportable en el club barcelonés.

La cosecha de títulos en la temporada 2009/2010 (una Liga, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes) no ayudó a la continuidad del sueco, que tiene una espina clavada de esa historia de amor que acabó en ruptura.

El destino fue irónico con ‘Ibra’, el Barça fue eliminado en las semifinales de la máxima competición europea ante el Inter de Milán, su exequipo, cuando el jugador vestía de azulgrana, y, a su vez, el Barcelona se llevó dos Champions el año anterior y el posterior a la llegada del sueco al club catalán.

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